Neomovimientos (IV): Focolares

Antes de entrar en materia sobre este neomovimiento, tan amado por Juan Pablo II, he querido recoger algunas prendas de su misma página oficial que muestran de qué se vanaglorian. Pues, en efecto, según toda la propaganda de su web, su orgullo consiste en construir lazos de pazprosperidad, bienestar, cultura y la espiritualidad del mundo (textual), que nada tiene que ver con la católica. Luego de unos retazos, como digo tomados de su web oficial y que por lo tanto nada contiene inventado por mí, les sugiero la lectura del artículo de Padre Carlos Mestre, que sólo tiene el defecto de que, cuando lo escribió, no había podido contemplar lo que iba a dar de sí tanta desviación. Al leer la página oficial de los focolares huelga decir que, según sus própositos, el fin último del hombre ya no es Dios (simpliciter), ni la gloria (secundum quid) como estado último de contemplación, sino la dignidad del hombre. Mientras lo leía recordaba una y otra vez el capítulo 17, 4 del Apcalipsis:

«La mujer estaba vestida de púrpura y grana, y adornada de oro y piedras preciosas y perlas, y tenía en su mano una copa de oro, llena de abominaciones y de las impurezas de su fornicación».

Según Mons. Straubinger comenta en su fenomenal Biblia, la abominación es el término bíblico para señalar la idolatría y los vicios que proceden del culto a los ídolos.Por lo tanto, la fornicación no es otra cosa que la coyunda con los falsos dioses, religiones falsas e ídolos, en definitiva, adoradores del demonio, según la terminología de San Pablo. Coyunda y cópula que abunda en  este neo movimiento, como veremos.

UNAS PINCELADAS SOBRE LOS FRUTOS DE LOS FOCOLARES

Judíos & Focolares

Los primeros contactos del Movimiento de los Focolares con miembros de la comunidad judía en varios países se remontan a los años ’70 y ’80.

En 1995 una representación de la comunidad judía de Roma regaló a Chiara Lubich un simbólico olivo como reconocimiento de su compromiso a favor de la paz entre judíos y cristianos, el cual fue plantado en el jardín del Centro del Movimiento, en Rocca di Papa (Roma).

Los contactos son innumerables; ya hasta exhiben el Diario de Ana Frank, del cual hemos hablado aquí.

¿Y de Cristo qué?

Budismo & Focolares

En 1979 que Chiara se encontró un líder de otra religión, el Rev. Nikkyo Niwano, fundador de la Rissho Kosei kai. Nació una amistad sobre la base de una profunda estima recíproca. En 1981 Niwano la invitó a Tokio a hablar de su experiencia a 12 mil budistas. Fue el inicio histórico de una experiencia de auténtica fraternidad. Es una relación que perdura ya desde hace muchos año.

¿Y de Cristo qué?

Musulmanes & Focolares

En Argelia, desde los años ’70 surge una amistad profunda entre cristianos y musulmanes, que progresivamente se va difundiendo en la ciudad de Tlemcen, dando vida a una comunidad del Movimiento de los Focolares casi por entero musulmanaque ha sobrepasado no sólo las barreras entre el Islam y el Cristianismo, sino también los años crudos de la guerra civil.

¿Y de Cristo qué?

Hinduismo & Focolares

A partir de mediados de los años ’80 en India, comienza una cálida amistad, que lleva a compartir ideales, vida y sueños, marcando los primeros contactos del Movimiento de los Focolares con el hinduísmo.

En enero de 2001 los hinduistas le otorgaron el premio defensor de la Paz 2000. La motivación dice así: “Chiara Lubich ha sido incansable en su papel de sembradora de paz y amor entre las personas, reforzando así continuamente el frágil cuadro de la paz en el que se desarrolla la prosperidad, el bienestar, la cultura y la espiritualidad del mundo?

¿Y de Cristo qué?

Paganismo & Focolares

 En 1969 Chiara visitó Fonten, Camerum. Así lo recordaba ella: “Allí yo tuve la impresión de que Dios abrazaba a toda la multitud que no era cristiana, porque la gran mayoría de los lugareños eran animistas. Y pensé: “Aquí Dios los abraza a todos. Es algo así como lo que pasó en la Cueva de Iría, en Portugal, donde había un sol que descendía y abrazaba a todos »

¿Y de Cristo qué?

Ateos, agnósticos & Focolares

«Unir nuestras fuerzas, las de quien no está particularmente interesado en la fe y las de quien cree, porque es demasiado bello y necesario el ideal de una humanidad libre e igual, hermanada por el respeto y el amor recíproco» (Chiara Lubich)

Actualmente existen  grupos de diálogo entre creyentes y personas sin una referencia a una fe religiosa, no sólo en Italia, sino también en Europa y en Sudamérica. Son personas unidas por el mismo deseo de colaborar para contribuir a componer en fraternidad la familia humana. Es un diálogo, que se desarrolla a través de profundizaciones y la promoción de valores humanos compartidos en la vida y la reflexión. Se profundizan temas como “laicidad y fe” o de actualidad: otros, animan iniciativas sociales y culturales o acciones de solidaridad.

¿Y de Cristo qué?

350 iglesias heréticas y cismáticas & Focolares

Sus frutos (malos): Escuelas ecuménicas o cursos de formación ecuménica en Europa, en Medio oriente y en América del Norte y América del Sur.

El diálogo de la vida gradualmente se ha convertido en el diálogo del pueblo. Hoy, forman parte del Movimiento de los Focolares cristianos de más de 350 iglesias y comunidades eclesiales.

En Ottmaring, cerca de Augsburg (Alemania), ya en 1968 nace una ciudadela ecuménica querida por parte de Focolar y de la Fraternidad de vida en común (Fraternidad evangélica que ha hecho suya la oración de Jesús por la unidad)

¿Y de Cristo qué?

Chiara Lubich y el Movimiento de los Focolares

Por el Padre Carlos Mestre

Chiara Lubich

Es la fundadora del Movimiento de los Focolares, u “Obra de María”. Nace en Trento el 22 de enero de 1920. Su verdadero nombre es Silvia, pero lo cam­­biará por Clara, por la admiración que siente hacia la compañera de San Francisco de Asís.

Pertenece a una familia de condición humilde. Su padre es tipógrafo, socialis­ta, que perderá su trabajo a causa de sus ideas contrarias al fascismo bajo el ré­gimen de Mussolini. La madre es una cris­tiana muy practicante. La formación de los hijos es profunda y abierta. «He sido formada sobre todo por mi madre; después por Gino, mi hermano, que trabajaba en una asociación ca­tólica estudiantil –me leía libros de un cristianismo avanzado para aquella época-, y, finalmente, por los estudiantes de Acción Católica de los que formaba parte, y que me invitaban a sus reuniones». Este Gino, más tarde estudiante de medicina, se unirá a los partisanos en 1943 y será arrestado y encarcelado. Será periodista comunista redactor de L’Unitá.

Desde los 12 años, Chiara da clases particulares como maestra en varios pue­­blecitos de los valles tridentinos, para pagarse sus estudios de magisterio. Se diplomará como maestra en 1938. Trabajará en la localidad de Castello e iniciará sus estudios de filosofía en la Universidad de Venecia, estudios que deberá interrumpir a causa de la II Guerra Mundial.

A los 19 años participa en un curso de responsables de Acción Católica en Loreto. Estando en la casita de Nazaret, intuye lo que será su vocación, el cuarto camino : no es la consagración en un convento, ni la consagración personal a Dios en el mundo, ni tampoco el matrimonio; «se concretaría luego, a imagen de la Sagrada Familia, en una convivencia de vírgenes y casados, todos entregados a Dios, si bien de distinta forma, es decir el focolar». Es en 1939, pues, cuando “descubre” su vo­cación.

A los 23 años, en 1943, se consagra a Dios, junto con otras chicas. Es considerado ese 7 de diciembre de 1943 como la fecha de fundación del Movimiento.

A los 24 años deja a sus padres y se queda en Trento con sus primeras compañeras. Es el 13 de mayo de 1944 cuando nace el primer “focolar”. El primer fo­colar masculino aparecerá en 1948, cuando conozca a Igino Giordani.

Ante las desgracias de la guerra, con sus bombardeos y muertes, -lo cuenta ella misma- y a la lectura del Evan­gelio, descubren que todo es va­nidad, y se ponen a buscar un ideal que nunca pase: Dios. Descubren que El es lo esencial, y que Dios es amor. “No todo el que dice Señor, Señor, sino el que cumple la voluntad de mi Padre, éste es quien me ama” (Mt. 7, 21). Pero,«¿Habrá una voluntad de Cristo que le agrade especialmente, de forma que si fuéramos inmediatamente ante El, estuviese contento de nuestra elección? Sí: el “suyo” y “nuevo” mandamiento de Jesús, “Que os améis los unos a los otros como yo os he amado. No hay amor más grande que dar su vida por sus amigos (Jn. 15, 12-13), parecía la respuesta” . En esa mutua caridad encuentran la fuente del amor y la entrega que tenían a los más necesitados, fuente a la vez de una muy real presencia de Jesús por El prometida: “Donde dos o más estén reunidos en mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos” (Mt. 18, 20). Experiencia de unidad y de universalidad que el mismo Evangelio les mostraba como el gran testamento de Jesús: El “que todos sean uno, para que el mundo crea” (Jn. 17, 21).

Es sobre todo el texto ut unum sint, que todos sean uno , el que las cautiva: «No era un texto fácil para nosotras. Sin embargo nos pareció encontrar una cier­ta comprensión, y no sólo eso, sino una intuición de que, si habíamos nacido, era, sobre todo, para aquella página; que era la“carta magna” del movimiento que estaba naciendo; advertíamos que estábamos llamadas a dar una aportación a la realización de la unidad, de la cual habla el testamento de Jesús».

Un Dios que no encontramos cada día en los hombres, no es el Dios de los cristianos; cualquier cosa que se haya hecho al prójimo más pequeño se habrá hecho a Cristo. Atienden entonces a los más necesitados, buscan a los más pobres en los tugurios, comparten con ellos lo que tienen y mediante esta experiencia comprenden que deben dilatar este mismo amor a todos los prójimos, sin discriminación de clase. Amar al prójimo como a sí mismo es también amar a los enemigos. “Que todos sean uno”.

En 1949 tiene lugar un primer encuentro veraniego en Tonadico, en el valle de Primiero, muy importante porque “fue un momento especial de iluminación para el posterior desarrollo del mo­vimiento”, la “intuición espiritual” de lo que más tarde será el espíritu de su obra, con los distintos aspectos de compromiso cristiano. Es el llamado “Paraíso del 49”.

Al finalizar la Guerra Mundial, le siguen a Chiara más de 500 personas. Las vacaciones en las montañas dolomitas (como las del 49) van incrementando el número de asistentes. Al 10º año, participan 10.000 personas.

El Movimiento

Para entenderlo, hay que considerar resumidamente las formas de adhesión. (ver cuadro):

Focolarinos

El focolar (fuego del hogar) pretende ser una reproducción en germen y sui generis de la casita de Nazaret: una convivencia de vírgenes con Jesús en medio Actualmente son más de 600 con más de 5.000 miembros. Pretende ser una familia en la que el amor recíproco entre sus miembros sea tan grande que engendre la presencia de Jesús en medio de ellos. La originalidad del focolar reside en un equilibrio entre una dimensión laica, un apostolado misionero, una consagración religiosa (promesas de los consejos evangélicos), una vida cotidiana familiar de comunicación entre todos, respetando la cultura, tanto profana como religiosa de todos. Hacerse uno con todos y especializarse con la caridad, es la vocación de los focola­rinos de vida común.

Focolarinos casados (1953): Forman también parte (y no como miembros de 2ª clase) los casados que también quieren vivir un compromiso total con Dios, si bien conservando las obligaciones de su estado. En 1948 Chiara co­noce a Igino Giordani , diputado, escritor y periodista, que será el primer focolarino casado.

Estos focolarinos casados animan el “Movimiento Familias Nuevas” (1967), que se esfuerzan en valorar al má­xi­­mo el Sa­cramento del Matrimonio, renovando las relaciones entre los esposos, entre padres e hijos, en la educación… Se trata de vivir bien en las propias familias para hacer de esa vida familiar una experiencia que se pueda llevar a los demás.

Incluso hay familias focolares que llegan a trasladarse a otros lugares, según el desarrollo y necesidades del movimiento. “Tener por casa el mundo”.

Estas familias tienen grandes manifestaciones: Familygest.

Voluntarios

Entre los laicos más activos, además de los focolarinos (consagrados o casados) se distinguen losvoluntarios que aun permaneciendo en sus casas u ocupaciones, viven del mismo espíritu, comprometiéndose con el ideal de unidad en los diversos ámbitos sociales: llevar a Cristo en los distintos campos en que se mueven: familia, escuela, trabajo, artes, ciencias, medicina, política… Nacen en 1956, tras la invasión soviética de Hungría.

Ellos son los que darán origen y animarán el “Movimiento Humanidad Nueva” (1983) Es una ramificación típicamente laical. Sus miembros, representativos de todas las categorías sociales, y ejerciendo las más variadas profesiones, se comprometen en darle un alma cristiana a la sociedad contemporánea, colaborando en la renovación de hombres y estructuras.

Humanidad Nueva , junto a su versión juvenil ”Jóvenes por un mundo uni­do” (1983), obtienen el recono­ci­mien­to de la ONU como ONG y entra a formar parte del ECOSOC (Consejo Económico Social de las Naciones Unidas).

Gen

Los Gen o segunda generación de los focolares (1966), es la proyección del movimiento a los jóvenes, para lanzar el mensaje del Evangelio entre ellos. Propugnan la unidad de los pueblos y la unidad entre las generaciones.

Alrededor de los gen se ha ido formando un movimiento constituido en 1983: “Jóvenes por un mundo unido”, animado por los gen .

Dentro de los gen , están los Gen’3 (1970): chicos entre los 9 y 16 años y los Gen 4 (1974):chicos hasta los 4 años. Alrededor de los gen’3 se constituye también otro movimiento, “Chicos por la unidad” (1984).

Tienen incluso grupos de música: Gen Rosso (hombres) y Gen Verde (mu­jeres), que tratan, por medio de sus conciertos y sus actuaciones músico-teatrales, comunicar “un mensaje lleno de vida”.

Los Gen tienen sus propias fiestas y reuniones:

– Genfest : El 1º tiene lugar en Roma, en 1975. Ese año, Chiara Lubich presenta el Movimiento Gen a Pablo VI en San Pedro. En 1980 el Genfest internacional, en el Estadio Flaminio en Roma, reunirá a 40.000 jóvenes.

– Mariápolis estivales: Encuentros de vacaciones. Cada año se celebran más de 70, en los que conviven durante días más de 100.000 jóvenes.

Sacerdotes y religiosos

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El supuesto altar con un vitreaux “psicodélico alucinógeno”

Forman parte también miles de sacerdotes, los sacerdotes focolarinos, y los sacerdotes voluntarios, que viven ese espíritu en sus diócesis. Alrede­dor de estos sacerdotes se consolida el“Movimiento sacerdotal” que actualmente cuenta con más de 18.000 sacer­dotes. Pascual Foresi será el primer fo­colarino sacerdote (1954). En ese mismo año de 1954 nace la “liga” de sacer­dotes diocesanos y de los religiosos que se adhieren al movimiento. Viven en estrecha comunión, ya sea entre párroco y coadjutor o con sacerdotes de parroquias vecinas, por lo que han surgido más de 200 focolares sacerdotales dio­ce­sanos (el primero en 1965, en Roma), como también un centenar de núcleos de sacerdotes que se reúnen periódicamente, no sólo para profundizar su vida espiritual en la línea típica del Movimiento, sino también para revisar su unidad con el obispo y con su línea pastoral.

Entre ellos los párrocos animan la vida de la parroquia para hacer de esta célula de la Iglesia una familia eclesial, según el ejemplo vivo de la primitiva comunidad de Jerusalén. Los sacerdotes procuran hacer de sus iglesias una familia eclesial. Todas estas parroquias forman el “Movimiento parroquial”.

Igualmente están los religiosos del Movimiento, aunque pertenezcan a otras Ordenes. Actualmente en el mundo los religiosos son unos 14.000 y 40.000 las religiosas. Ellos asisten a los Genre Genre’3 , formados por jóvenes y adolescentes de los noviciados y de los seminarios religiosos.

En 1982, durante el Congreso de los sacerdotes y religiosos del Movimiento, el Papa presidió la mayor concelebra­ción de la historia en el aula Pablo VI del Vaticano, con 7.000 sacerdotes.

También están los Gens Gens’3 o seminaristas (1967). Los focolares disponen de sus propios seminarios.

Finalmente habría que añadir que en 1976 varios obispos deseosos de fomentar la experiencia de comunión de los obispos entre sí y con el obispo de Roma, proponen iniciar un grupo de obispos amigos del Movimiento. Si en 1977, en el primero de los encuentros anuales, tan sólo eran 12, en 1998 serán ya 105, convocados por el Cardenal Miloslav Vlk, Presidente de la conferencia episcopal europea, y actual responsable de la rama de los obispos del Movimiento. Cuentan con sus propios estatutos aprobados por la Sede Apostólica en febrero de 1998.

Focolarinos de vida común y casados, voluntarios, gen, sacerdotes, religiosos y religiosas, e incluso obispos, movimientos de masa como Familias Nuevas, Humanidad Nueva, Movimiento Parroquial,… son las estructuras básicas y dinámicas de esta obra.

Cabría destacar dentro del movimiento las Mariápolis , palabra que se puede prestar a confusión, puesto que llevan este nombre:

– Mariápolis estivales o vacaciones de verano, a veces de matiz ecuménico.

– Centros mariápolis: centros de encuentro y formación. Hay actualmente más de 60 centros en 45 países, siendo el más internacional el de Castel­gan­dolfo.

– las páginas que informan de la vida de familia a los miembros del Movimiento,

– Mariápolis permanentes o ciudadelas estables, ejemplo de convivencia entre personas que viven del espíritu de los focolares. Se presentan como ciudades-boceto de una sociedad nueva, con casas, escuelas, empresas, cuya ley es el amor recíproco, la ley del Evangelio, con una consecuente comunión plena de todas sus riquezas: culturales, espirituales y materiales. Cada año los visitantes son decenas de miles. Son 20 en los cinco continentes.

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La Iglesia del movimiento “focolar” fundado por Chiara Lubich.

Loppiano fue la primera, a unos veinte km. de Flo­ren­cia, donde viven cerca de 700 personas provenientes de todo el mundo, que permanecen allí durante dos años, dedicadas al estudio y al trabajo. Algunos viven de forma permanente, como los profesores, sacerdotes y monjes de clausura, la comunidad de los focolarinos , los Gen Rosso Gen Verde…

Cada ciudadela tiene sus características propias, poniendo de relieve un aspecto particular de la espiritualidad de los focolares: la de Loppiano (Italia, crea­da en 1965), se expresa la creatividad de la nueva cultura planetaria que nace de la fusión de las riquezas de distintas razas y pueblos. En Camerún y Costa de Marfil hay ciudadelas-modelo en las que se vive la inculturación del Evangelio en las sociedades africanas. En Brasil y Argentina, con sus nacientes polos industriales, son modelo-piloto de la nueva “Economía de comunión en la libertad”. En Filipinas se caracteriza por el diálogo con las grandes religiones orientales. En Alemania, es ecuménica: allí conviven luteranos y católicos. Sucesivamente nacen otras ciudadelas ecu­mé­ni­cas como la de Baar, en la parte alemana de Suiza, y la de Welwyn Garden City, en Gran Bretaña. En Polonia, en el Este de Europa, es un modelo de sociedad nueva. En las cercanías de Nueva York es una ciudad–modelo del diálogo entre razas y culturas diferentes.

– Las casas editoriales “Ciudad Nue­va” (27), y las 37 ediciones de la re­vis­ta internacional del mismo nombre. También publican otras revistas internacionales: Nueva Humanidad (humanismo, filosofía, economía, sociología, etc.), Gen’s (sacerdocio y pastoral), Uni­­dad y carismas(espiritualidad y vida religiosa), Mundo Unido (jóvenes).

– Cursos de teología (como el de la Universidad Popular Mariana), ecume­nismo, diálogo interreligioso y otras disciplinas sociales. Aquí cabe destacar la Escuela Abbá , donde Chiara Lubich y teólogos y pensadores del Movimiento ofrecen una revisión y renovación desde la nueva teología de la unidad, de todas las demás disciplinas intelectuales.

– Economía de Comunión en libertad . Fue diseñada en 1991 por Chiara en Brasil. Es una nueva mentalidad em­presarial aplicada a esta actividad concreta: el cliente es una persona a la que servir, y no un individuo del que aprovecharse en el momento de su necesidad. Lo que era una pequeña oficina de crédito agrario se ha convertido en uno de los principales bancos del país, y son ya cientos de empresas las que se crean o se adhieren a esta Economía de la comunión, empresas para las que los beneficios no son utilizados sólo para consolidar la empresa, sino también, libremente, y con igual atención, para socorrer a los indigentes y para promover “hombres nuevos”, capaces de sostener y difundir una nueva mentalidad respecto a la economía y el trabajo.

Este colectivo tan vasto y tan diver­sificado está dirigido por el “Centro de coordinación”,organismo aprobado por la Iglesia, que garantiza y da impulso a la unidad del conjunto. Está dirigido por un presidente laico, Chiara Lu­bich, el Copresidente Vicario, los Consejeros para la economía, el apostolado, la vida espiritual, la salud, las casas, el estudio, las comunicaciones sociales, y por los Responsables de las diferentes ramas y sectores del Movimiento. Esto se repite localmente en forma análoga, aunque también diferente, en los consejos de zona, estrechamente unidos al Centro de la obra. En este Centro de coordinación están representadas las distintas actividades de la obra y los distintos aspectos de su vida: compromiso de pobreza y trabajo, apostolado, vida espiritual, salud de sus miembros, obras concretas que se están realizando, preparación cultural y conexión que garantiza la plena unidad entre todos.

La aprobación eclesiástica

El Movimiento de los focolares recibe la primera aprobación diocesana en 1947 por el arzobispo de Trento, Monseñor Carlo de Ferrari. En 1962 Juan XXIII aprueba, ad experimentum , los Estatutos de la Obra de María, o Movimientos de los Focolares. En 1971, Pablo VI bendice a las religiosas asociadas al Movimiento. En 1982 Juan Pablo II concelebra con 7.000 sacerdotes y religiosos del Movimiento. El 19 de agosto de 1984 visita el Centro Internacional de la Obra en Rocca di Papa (Roma). En 1985 Chiara es nombrada auditora en el Sínodo extraordinario convocado a los veinte años del Concilio Vaticano II. En 1987 participa en el Sínodo de Obispos sobre el laicado e interviene en el tema “Espiritualidad y movimientos”. En 1989 Chiara Lubich visita España (Santiago de Compostela), invitada por el Papa, con ocasión de la IV Jornada Mundial de la Juventud. En 1990 el Cardenal Pironio, presidente del Consejo Pontificio de Laicos, entrega a Chiara Lubich los Estatutos generales actualizados de la Obra aprobados por la Santa Sede, como “Asociación Privada y Universal de Fieles de Derecho Pontificio”.

Hasta ahora estamos ante lo que podría parecer una obra que fomenta la unidad y la caridad, bendecida por la Iglesia, y que abarca un campo de acción inmenso.

La irradiación del Movimiento se cal­cula en más de 4 millones y medio de per­sonas, de las cuales 2 millones son miembros asociados y simpatizantes, en 182 países.

Sin embargo, se percibe ya claramente lo que será su defecto más sobresaliente, a saber, está impregnado de un ecumenismo, que es una pista resbaladiza hacia el indiferentismo y el modernismo.

Chiara Lubich más de cerca  

Examinando más de cerca a esta persona, iremos descubriendo ciertos aspectos sorprendentes. Veamos, por ejemplo, la larga lista de premios y condecoraciones que ha recibido. Hablan por sí solos:

– En 1977, tras un ya fecundo diálogo de Chiara Lubich con representantes de diversas religiones, recibe el premio “Tem­pleton” para el progreso de las religiones. Nos detendremos brevemente sobre esta “condecoración”.

– En 1981, la Cruz de Bronce de la Or­den de San Agustín de Canterbury, de manos del arzobispo Runcie, en Londres.

– En 1984 y en 1995 la “Cruz Bizan­tina” de manos de los patriarcas ortodoxos ecu­mé­nicos Demetrio I y Barto­lomeo I, respectivamente, en Estambul.

– En 1988 el premio de la Paz de Augsburgo .

– En 1995, el pre­mio de la Unión de Autores y Li­bre­rías Católicas Italianas (UELCI) como autora del año, así como el “Olivo por la Paz” de Israel.

– En 1996, el premio “Civilización del Amor” de Rieti, la Cruz de Oro de la Orden de San Agustín de Canterbury, de manos el arzobispo Carey, primado angli­cano, en Londres; el doctorado ho­noris causa en Ciencias Sociales de la Universidad polaca de Lublin, y el premio UNESCO para la Educación para la Paz, en París.

– En 1997, otros doctorados honoris causa en teología (Universidad de Santo Tomás de Aquino de Manila, Filipinas; y de la Fu Jen University en Tai­pei, Taiwán), en filosofía (Universidad San Juan Bautista de la Salle, de México), en comunicaciones sociales (St. John University en Bangkok, Tailandia), en cien­cias humanísticas (S. Heart Uni­ver­sity en Fairfield, EE.UU.), o en varias disciplinas a la vez en la Universidad de Buenos Aires en abril de 1998.

– El 22 de ma­yo de 1997, en la Asamblea de la ONU, Chiara es requerida para ha­blar sobre la unidad de las na­cio­­nes y de los pueblos.

– El 10 de noviembre de 2000 recibía en la Universidad Católica de América, con sede en Was­­hing­ton, el doctorado honoris causa en Pedagogía. 

El Premio Templeton

Fue instituido por Sir John Tem­pleton. Es el premio más dotado: más de un millón de dólares. Entre otros miembros que lo han recibido figuran: la Madre Teresa, Roger Schutz de Taizé, el Cardenal Sue­nens, un budista, un musulmán, un rabino, un hindú…

Es el aspecto religioso del premio Nobel. Si éste último honra el progreso en el sector de las ciencias modernas, el anterior lo hace con respecto al “progreso en la religión”. La misma Fundación Templeton explica que el fenómeno por el que el universo no cesa de extenderse, exige igualmente una conciencia religiosa extendida, unos nuevos horizontes culturales y nuevas libertades espirituales. El premio se otorga pa­ra estimular las iniciativas que favorezcan la conquista de la libertad de conciencia en materia religiosa. Es digno de interés cualquier esfuerzo (sea cual sea la religión de donde procede) para llegar a una conciencia espiritual más profunda, toda empresa que inspira el desinterés y el amor y que dirige u orienta la vida del hombre a “Dios”.

Según la Fundación se evita el sin­cretismo, que consistiría en una fusión o reconciliación de las distintas convicciones religiosas, puesto que se pone de relieve la diversidad de las religiones, la multiplicidad de las creencias religiosas y las formas que lo traducen. La tolerancia tiene una im­portancia capital. No se debe plantear la cuestión de la verdad o el error, sino que hay que reconocer “la infinitud del espíritu universal”. Evidentemente, no se habla en ningún momento de un dios personal, sino de lo divino (the Divine).

¿Por qué se otorga a los Focolares? El folleto de la Fundación Templeton da algunas explicaciones:

  1. a) Por los aspectos característicos del Movimiento que ven la Iglesia como Pueblo de Dios, insistiéndose sobre la experiencia de la conversión personal a Cristo, signos del progreso de la teología.
  2. b) Por su espiritualidad que “procede de la experiencia vivida del individuo, y no como antes en que la espiritualidad era impersonal y abstracta”.
  3. c) Porque os focolares practican el mandamiento nuevo, abriéndose a las personas de cualquier convicción. Esta actitud hará nacer el respeto mutuo.
  4. d) El Movimiento trabaja eficazmente en la Iglesia al servicio del ecu­me­nismo.

El ecumenismo

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Inauguración de la capilla “Ecuménica”

El ecumenismo para los focolares empieza en los años 60. El primer encuentro tendrá lugar en 1960 con pastores evangélicos, en Alemania. Es invitada en Darmstadt para hablar de su experiencia espiritual. Suscita sorpresa por el gran relieve que da a la Palabra de Dios vivida. Surge inmediatamente la invitación a llevar esta experiencia del Evangelio al mundo luterano-evangélico. Ella misma lo cuenta: «Tres pastores luteranos alemanes presentes en una charla mía en un convento de las Marienschwestern… se ponen en seguida de acuerdo con mis amigos para que se de a conocer esta vida en sus fraternidades, en grupos y parroquias luteranas. Caen prejuicios de siglos por ambas partes. Los amigos luteranos comprenden muchas cosas de nosotros, católicos, mientras que nosotros admiramos su amor por las Escrituras y su espíritu de oración. Ellos deciden profundizar en la nueva vida que nosotros proponemos. Vienen a Roma para una reunión ecuménica que después se repite. Llega un momento en que los encuentros no son suficientes; se piensa en crear un centro de diálogo ecuménico, donde vivan miembros de las dos Iglesias, en Ottmaring, cerca de Augsburgo. El permiso del obispo católico es alentador, al igual que el del obispo luterano. En este centro confluyen desde el norte hasta el sur de Alemania, también grupos evangélicos, bautistas, cristianos de la iglesia libre y otros» .

En esa misma localidad de Ottma­ring, en 1981, nacerá la escuela ecu­mé­nica para evangélicos, luteranos, y católicos del Movimiento de los Foco­la­res. Son cursos de ecumenismo, que se desarrollan en un clima de respeto, caridad y estima recíprocas, en naciones donde hay cristianos de distintas iglesias. El “obispo” luterano, doctor Dietz­felbinger, miembro de la comisión teo­ló­gica para el diálogo entre la Iglesia ca­tólica y la Federación luterana mundial, fue uno de los profesores de la escuela de Ottmaring, hasta su muerte en 1984. Después han surgido otras Escuelas de Ecumenismo en Inglaterra, Alemania, Suiza, Italia, EE. UU., Brasil, Argentina, Filipinas. El primer curso sobre las iglesias orientales tendrá lugar en 1996 en Beirut, y en 1997 en Egipto y Argelia.

En 1961 se funda en Roma el “Centro Uno”, para las actividades ecumé­nicas, confiado al profesor Igino Gior­da­ni. Este centro, de 1962 a 1993 habrá realizado 53 encuentros ecumé­nicos en Rocca di Papa y en Castel­gandolfo, con luteranos alemanes, reformados suizos y holandeses, anglicanos y ortodoxos.

En 1966, Chiara Lubich se entrevista con «el entonces arzobispo de Can­terbuy, doctor Ramsen, que me concede una audiencia. Concluye diciendo que ve la mano de Dios en esa Obra, y me invita a llevar este espíritu a grupos de anglicanos. Más tarde, los arzobispos Coggan y Runcie expresan la misma invitación; y ahora, también el actual Primado de la iglesia de Inglaterra, el arzobispo Ca­rey. Actualmente, en todo el Reino Uni­do vive y se desarrolla el Movimiento de los Focolares entre los anglicanos».

20120611-01

Quinto simposio organizado por el Centro para el diálogo interreligioso de los Focolares en Castel Gandolfo desde el 28 al 31 de mayo de 2012. Con la asistencia del cardenal Jean-Louis Tauran.Los budistas, que llegaron de Tailandia, Japón, Taiwán, Sri Lanka, Malasia y Corea, representaban distintas corrientes del budismo: theravada con un grupo de monjes Thai, mahayana del Japón, además la Rissho Kosei-kai, asociación budista que desde hace más de treinta años colabora con el Movimiento de los focolares. Estaban presentes también miembros de escuelas tradicionales como la Tendai-shu, la Nichiren-shu, y la Hosso-shu y el budismo chino representado por las monjas que vinieron de Taiwán, Sri Lanka y Malasia pertenecientes a dos nuevas asociaciones: el Drama Drum Mountain y el Fo-Guang-Shan. De Corea asistió un representante del Won Buddhism.

En junio de 1981, el enton­ces Primado de la iglesia anglicana, Ro­bert Runcie, recibirá a Chiara Lubich en el “Lambeth Palace” y le concederá entonces la condecoración de San Agus­tín de Canterbury, como reconocimiento por su trabajo en el campo ecuménico “en y por la comunión anglicana”.

En junio de 1967 empieza las visitas que realizará al patriarca ecuménico de Constantinopla, Atenágoras I. «En diferentes viajes, durante varios años, voy a Estambul. Mis visitas tienen como objeto tenerle informado, pero, sobre todo, contribuir a la plena comunión entre las dos iglesias hermanas. Ate­ná­­go­ras es uno de los hombres más gran­des de nues­tro tiempo. Y, sin embargo, él quería ser “un simple miembro de este movimiento”». Tras uno de los encuentros con Chiara, Ate­ná­goras I dirigió un men­saje a todos los “amadísimos fo­colarinos del mun­do” en el que decía:«Reitero mis agra­decimientos y mi entusiasmo espiritual al saber que contamos con todo vuestro mundo tan precioso en este movimiento para la unidad de las iglesias, de dos iglesias, la de Occidente y la de Oriente, como cuando estábamos juntos durante los diez primeros siglos».

Después los contactos continuarán con Atenágoras II, Deme­trio I y con Bartolomeo I.

En la Gran Asamblea ecuménica de Gratz (1997), Chiara ofreció un camino concreto de renovación espiritual válido para todas las confesiones cristianas, capaz de llegar a la unidad de los cristianos, no como una utopía, sino como una conquista. Esta espiritualidad surge de la nueva eclesiología de la comunión, y se fundamenta en la vivencia de la Palabra. El resultado será una única Iglesia de Cristo, no consecuencia de un consenso sincretista, pe­ro sí fruto de la armonización de un pluralismo ecle­sial en el modo de expresar, de actuar y de in­culturarse.

Tras el Premio Templeton se iniciará un imparable diálogo con budis­tas, hin­duistas, judíos, musulmanes, etc., capaz de establecer una colaboración sencilla y sincera entre fieles de religiones no cristianas con los fines mismos del Movimiento.

En diciembre de 1981, en Tokio, Chia­­ra da su “testimonio de fe” ante 12.000 miembros budistas del movimiento budista “Rissho Kosekai” , con 6 millo­­nes y medio de asociados. Este diálogo con el mundo budista se abre más extenso con ocasión del Genfest de 1995, en que el Gran Maestro Ajahn Thong experimenta la vida evangélica de la ciudadela de Loppiano y entrevé un nuevo camino de diálogo.

En enero de 1997, en Tailandia habla de su experiencia a más de 800 monjes budistas en la Universidad y en un Monasterio budista de Chiang Mai. Es la primera vez que una mujer, laica y cristiana, se dirige a monjes budistas.

En mayo de 1997 habla públicamente en una mezquita a más de 3.000 musulmanes, presentada por el imán musulmán Warith Deen Mohamed, fundador de la American Muslim Mission (ambos son presidentes honorarios de la Conferencia Mundial de las Religiones por la Paz), y líder de dos millones de musulmanes afroamericanos. Chiara recalcó la “regla de oro” del amor entre los hombres que está también escrita en el Corán, y terminó con un calurosamente coreado: “Amémonos, amémonos, amémonos”.

En 1997 se le concedió el doctorado en humanidades en la universidad de Fairfield, por iniciativa del rabino Jack Bemporad, presidente del Centro para la Comprensión Cristiano-Hebrea.

El 20 de abril de 1998, en Buenos Aires, Chiara Lubich se encontró con los miembros de la Comunidad judía de Argentina y de Uruguay, por invitación de la B’nai B’rith Argentina y de otras organizaciones hebreas.

El 3º Congreso internacional de musulmanes amigos de los Focolares tuvo lugar en Castelgandolfo en junio de 1998, con la participación de 200 personas de 4 continentes.

El diálogo se irá desarrollando también con sintoístas, taoístas, sikhs, hindúes, zoroastrianos, bahai, etc.

En todos estos diálogos interreli­giosos, la clave, no está en las conversaciones teóricas, sino en la vivencia cotidiana de un espíritu de unidad. Para un focolar, la técnica es “hacerse uno”. No es sólo una actitud de be­nevolencia, apertura y estima. Es una praxis que exige el vacío completo de nosotros mismos para ensimismarnos en los otros. “Entrar en la piel del otro” , penetrar en el sentido que tiene para el otro ser hindú, musulmán, judío, budista.

El diálogo se mostrará particularmente fecundo a nivel espiritual, facilitado por la así llamada “regla de oro” que, según ellos, casi to­das las religiones poseen: “Haz a los otros lo que quisieras que te hicieran a ti”.

Nacen entonces y florecen significativas realizaciones humanitarias comunes, caen los prejuicios y hay una nueva comprensión entre las religiones.

Hay una escuela permanente para el diálogo interreligioso, con su sede en la ciudadela de Tagaytay (Manila, Filipinas). Es un centro de encuentro para fieles de otras religiones y de irradiación de la espiritualidad en Asia.

Alianzas internacionales de los Focolares

Muy significativa la relación que tiene con Nikkyo Niwano y la Conferencia Mundial de las Religiones por la Paz . Nikkyo Niwano es el fundador en 1938 de la organización laica budista antes mencionada, Rissho Koseikai , y más tarde, en 1970, de la Conferencia Mundial de las Religiones por la Paz.

Recibe en 1979 también el Premio Tem­pleton por sus incansables esfuerzos en el campo del diálogo interreligioso y de la paz mundial. En su alocución, tras recibir dicho premio, desarrolló el tema sobre la humanidad que debe formar una comunidad global y sobre el muy importante papel que tienen las religiones para llegar a ello.

Sus fines deben ser: la búsqueda de la felicidad, la profundización espiritual y la paz mundial. La Conferencia Mundial de las Religiones por la Paz debe apartar todo obstáculo.

De hecho, fue el único budista invitado como observador en el Concilio Vaticano II.

Pues bien, volviendo a Chiara Lu­bich, desde 1994, es presidenta honoraria de esta Conferencia Mundial de las Religiones por la Paz, y el Movimiento de los Foco­lares es miembro de esta Conferencia. El secretariado de esta organización está en Nueva York, frente al edificio de la ONU. Esta Conferencia juega un papel consultivo en la ONU y la UNI­CEF, y fue aprobada como ONG en 1996 por la UNESCO.

Mantiene, pues, relaciones estrechas con organizaciones masó­nicas, que nunca han brillado por su amor y benevolencia hacia la Iglesia Católica.

Algunas empresas comunes

– Centenario del Parlamento de las religiones. El Congreso del Centenario tuvo lugar en 1993 gracias a la hospitalidad de la archidiócesis de Chicago. La reunión tu­vo también lugar en Ams­terdam, cuya organización fue confiada a los Foco­lares.

– Sexta Conferencia mundial de las religiones. Tuvo lugar en Roma, en 1994. La divisa: “Salvar el mundo. Las religiones por la paz”. El fin principal era establecer un diálogo profundizado en­tre las religiones para acercarse efectivamente unas y otras. Para ello se realizaban dos tipos de actividades: charlas de diferentes líderes religiosos y participación común en ceremonias de varias religiones. La 2ª parte de la conferencia se realizó gracias a los servicios de los Fo­colares. El punto central de la declaración de Riva del Garda : formar una comunidad mundial y fijar los deberes y derechos, subraya el carácter sagrado de la tierra y nuestra unión con ella. Importancia del diálogo para “curar la tierra” y apartar los elementos destructores (nacionalismo religioso y extremismo). Es precisa la colaboración con la ONU. Se anima a la unidad entre las re­ligiones. En vistas a la reconciliación hay que saber utilizar los textos sagrados de las distintas tradiciones religiosas, para tratar a las otras religiones con respeto, meditar juntos…

– Universidad Brahma Kumaris. Fun­dada en Karachi en 1936 se describe a sí misma como una “Universidad es­­piritual mundial”. Ha realizado fun­da­ciones en 18 países, sobre todo en Eu­ro­pa y Asia. El fin principal es el de ani­mar a la meditación y al aprendizaje es­piritual por el desarrollo del “Yo”. Otros fines: paz mundial, llegada de un mundo armonioso, colaboración con ins­tan­cias internacionales (UNICEF, ONU…)

Si bien no figuran los focolares entre los organismos que colaboran, sí que aparecen los amigos mundialistas con los que colaboran. Además, tienen todos los mismos fines: una iglesia mundial, como la Nueva Era.

¿Qué piensa el Magisterio de la Iglesia? 

Vamos a ver lo que el Magisterio ha afirmado sobre los principios que pretenden seguir y promover los focolares, y nos daremos cuenta enseguida de los errores que tienen acerca de la unidad y de la caridad especialmente.

Para ello me serviré de dos encí­cli­cas que tratan, la primera del tema de la unidad de la Iglesia: la encíclica Satis cognitum , de León XIII, con fecha de 29 de junio de 1896, en que se trata el tema de la unidad de la Iglesia, y la otra, la encíclica Mortalium animos , del papa Pío XI, del 6 de enero de 1928, acerca de cómo se ha de fomentar la verdadera unidad religiosa. Por ahí se ve cómo los Papas anteriores ya se preocuparon en tratar todos estos temas tan “actuales”.

No haré más que citarlas, dando a los textos un orden lógico.

Falsa noción de la unidad

  1. a) La unidad de la Iglesia es la que Dios ha querido.

– Satis cognitum. «Los fundamentos sobre los cuales debe apoyarse el que busca la verdad son estos: La Iglesia ha sido fundada y constituida por Jesucristo Nuestro Señor; por lo tanto, cuando se indaga la naturaleza de la Iglesia, lo esencial es saber lo que Jesucristo ha querido hacer y lo que se ha hecho en realidad. A esta regla hay que ajustarse cuando se trata de estudiar, sobre todo, la unidad de la Iglesia».

– Mortalium animos. Hay una falsa noción de la naturaleza de la Iglesia: «Añaden que la Iglesia, de suyo o por su propia naturaleza, está dividida en partes; esto es, se halla compuesta de varias comunidades distintas, separadas todavía unas de otras, y coincidentes en algunos puntos de doctrina, aunque discrepantes en lo demás, y cada una con los mismos derechos exactamente que las otras; y que la Iglesia sólo fue única y una, a lo sumo desde la edad apostólica hasta tiempos de los primeros Concilios Ecuménicos. Sería necesario pues, -dicen-, que, suprimiendo y dejando a un lado las controversias y variaciones rancias de opiniones, que han dividido hasta hoy a la familia cristiana, se formule, se proponga con las doctrinas restantes una norma común de fe, con cuya profesión puedan todos no ya reconocerse, sino sentirse hermanos. Y cuando las múltiples iglesias o co­munidades estén unidas por un pacto universal, entonces será cuando puedan resistir sólida y fructuosamente los avances de la impiedad…». 

  1. b) La unidad de la Iglesia supone en primer lugar la misma fe para todos.

– Satis cognitum: Esta unidad consiste ante todo en la unión de las inteligencias, de la fe: «Pero Aquel que instituyó la Iglesia única, la ha instituido una , es decir, de tal naturaleza, que todos los que debían ser sus miembros habían de estar unidos por los vínculos de una sociedad estrechísima, hasta el punto de formar un solo pueblo, un solo reino, un solo cuerpo. Un solo cuerpo, un solo espíritu, como habéis sido llamados a una sola esperanza en vuestra vocación(Eph. 4, 4). En vísperas de su muerte, Jesucristo sancionó y consagró del modo más augusto su voluntad acerca de este punto en la oración que dirigió a su Padre: No ruego por ellos solamente, sino también por aquellos que por su palabra creerán en mí… a fin de que ellos también sean una sola cosa en nosotros… a fin de que sean consumados en la unidad (Jn. 17, 20-21, 23). Más aún, quiso que el vínculo de esta unidad entre sus discípulos fuese tan íntimo y tan perfecto que imitasen en alguna manera a su propia unión con el Padre: Pido… que sean todos una misma cosa, como tú, Padre, estás en mí y yo en ti (Jn. 17, 21). Una tan grande y absoluta concordia entre los hombres debe tener por fundamento necesario la armonía y la unión de las inteligencias, de la que derivará naturalmente la armonía de las voluntades y el concierto en las acciones. Por esto, según su divino propósito, Jesucristo quiso que la unidad de la fe existiese en su Iglesia; porque la virtud de la fe es el primero de todos los vínculos que unen al hombre con Dios, y a ella es a la que debemos el nombre de fieles Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo (Eph. 4, 5): es decir, del mismo modo que no tienen más que un solo Señor y un solo bautismo, así todos los cristianos del mundo no deben tener sino una sola fe».

– Mortalium animos : Sin la fe, no puede haber verdadera caridad: «Podrá parecer que dichos “pancristianos”, tan atentos a unir las iglesias, persiguen el fin nobilísimo de fomentar la caridad entre todos los cristianos. Pero, ¿cómo es posible que la caridad redunde en daño de la fe? Nadie, ciertamente, ignora que san Juan, el Apóstol mismo de la caridad, el cual en su Evangelio parece descubrirnos los secretos del Corazón Santísimo de Jesús, y que solía inculcar continuamente a sus discípulos el nuevo precepto Amaos los unos a los otros , prohibió absolutamente todo trato y comunicación con aquellos que no profesasen, íntegra y pura, la doctrina de Jesucristo: Si alguno viene a vosotros y no trae esta doctrina, no le recibáis en casa, y ni siquiera le saludéis. Siendo, pues, la fe íntegra y sincera, como fundamente y razón de la caridad, necesario es que los discípulos de Cristo estén unidos principalmente con el vínculo de la unidad de fe». 

  1. c) Argumentos falaces.

– Mortalium animos: «Pero donde con falaz apariencia de bien se engañan más fácilmente algunos, es cuando se trata de fomentar la unión de todos los cristianos. ¿Acaso no es justo –suele repetirse- y no es hasta conforme con el deber, que cuantos invocan el nombre de Cristo se abstengan de mutuas recriminaciones, y se unan por fin un día con vínculos de mutua caridad? ¿Y quién se atreverá a decir que ama a Jesucristo, sino procura con todas sus fuerzas realizar los deseos que El manifestó al rogar a su Padre que sus discípulos fuesen una sola cosa ? (Jn. 17, 21) Y el mismo Jesucristo ¿por ventura no quiso que sus discípulos se distinguiesen y diferenciasen de los demás por este rasgo y señal de amor mutuo: En esto conocerán todos que sois mis discípulos, en que os améis unos a otros? (Jn. 13, 35) ¡Ojalá –añaden- fuesen una sola cosa todos los cristianos! Mucho más podrían hacer para rechazar la peste de la impiedad, que, deslizándose y extendiéndose cada vez más, amenaza debilitar el evangelio». 

  1. d) La única manera de unir a todos los cristianos.

– Mortalium animos: «Bien claro se muestra, pues, Venerables hermanos, por qué esta Sede Apostólica no ha permitido nunca a los suyos que asistan a los citados congresos de acatólicos; porque la unión de los cristianos no se puede fomentar de otro modo que procurando el retorno de los disidentes a la única y verdadera Iglesia de Cristo, de la cual un día desdichadamente se alejaron, a aquella única y verdadera Iglesia que todos ciertamente conocen, y que por la voluntad de su Fundador debe permanecer siempre tal cual El mismo la fundó para la salvación de todos». 

  1. e) No se puede tener por Padre a Jesucristo si no se tiene a la Iglesia por Madre.

– Satis cognitum: «Que reflexionen y comprendan bien que no pueden en manera alguna contarse en el número de los hijos de Dios, si no vienen a reconocer por hermano a Jesucristo y por madre a la Iglesia. A todos, pues, Nos dirigimos con gran amor estas palabras que tomamos de San Agustín: «Amemos al Señor, nuestro Dios, amemos a su Iglesia; a El como a un Padre, a ella como a una Madre. Que nadie diga: Sí, aún voy a los ídolos, consulto a los endemoniados y a los hechiceros, pero, no obstante, no dejo la Iglesia de Dios; soy católico. Permaneces adherido a la ma­dre, pero ofendes al padre. Otro, en cam­bio, dice: Dios no lo permita; no consulto a los hechiceros, no interrogo a los endemoniados, no practico adivinaciones sacrílegas, no voy a adorar a los demonios, no sirvo a los dioses de piedra, pero soy del partido de Donato. ¿De qué te sirve no ofender al padre, que vengará a la madre a quien ofendes? ¿De qué te sirve conocer a su Hijo, proclamar que está sentado a la diestra del Padre, si blasfemas de su Iglesia?… (…) Tened, pues, carísimos unánimamente a Dios por vuestro Padre, y por Madre vuestra a la Iglesia».

Falsa noción de la caridad

Hay una corrupción de la caridad, que es amor de Dios y amor al prójimo. El verdadero amor consiste en hacer el bien.

La caridad no es sólo hacer obras de be­neficencia exteriores, sino también iluminación de la inteligencia, mos­­trando el error en el que se cae, aconsejan­do en las dudas, apartando del mal camino. Cuando el católico hace el bien, tiene a Dios por delante, lo antepone en todas sus obras, y lo tiene por causa final de todo lo que hace. No puede entonces consentir, en la medida en que puede, que otras personas queden sin los beneficios que Dios nos aporta, y la Iglesia nos transmite.

Tenemos el ejemplo en Nuestro Señor, en las acusaciones que hizo a los fariseos y sacerdotes:ra­za de víboras, sepulcros blanqueados, hipócritas. Al mismo tiempo, el interés que puso en salvar esas almas, ¿quién puede ponerlo en duda? No son esos los postulados de los focolares, que evitan todo aquello que puede molestar.

No puede haber caridad donde no hay preocupación por la salvación de las almas, con todo lo que esto significa: establecimiento de la verdad en la inteligencia y de la virtud en la voluntad, cosa que no es respetada por las falsas religiones que favorecen el error y el vicio.

¿Qué piensan los enemigos de la Iglesia?  

Es un hecho que esta unidad defendida por los foco­lares no es más que un proyecto de los enemigos de la Iglesia. Judaísmo, masonería, Nueva Era, siempre han postulado una macro-religión, donde desaparezcan los dogmas y la moral. También aquí bastará con citar algunos textos que lo prueban:

«Se engañará al pueblo en nombre del AMOR, de un amor que no es la caridad teologal, pero que le pide prestado el nombre. Nunca hemos leído tanto como ahora en las publicaciones masónicas las palabras: “Amaos los unos a los otros”. Pero siempre se emplean en nombre de Cristo contra su propia Iglesia. Se invoca al Apóstol San Juan contra la autoridad de Pedro» (1)

«Más allá de las diversas religiones existe una iglesia universal compuesta de todos los creyentes dogmáticamente libres que unen sus convicciones relativas a la existencia de un Ser Supremo, de una vida futura, de la inmortalidad del alma, así como del deber de amor hu­mano proclamado como el primero de to­dos por las iglesias y las religiones» (2).

«Habrá una nueva religión; habrá un nuevo dogma; un nuevo rito, un nuevo sacerdocio cuya relación con la Iglesia que cae (la Iglesia romana) será exactamente lo que fue la relación de la Iglesia católica con la Iglesia mosaica, su difunta madre» (3).

Y del mismo autor: «Todas las iglesias divisionarias caminan hacia su ruina; se hunden de lleno para dejar sitio a la Iglesia unitaria, a esa basílica social que englobará a todas las épocas, a todas las capillas del pasado y del presente para constituir el redil único de que habló Jesucristo» (4)

«Séanos permitido añadir que si en la actualidad, al menos en lo que respecta a las confesiones no romanas, esa unión parece encarrilada por el buen camino, el hecho se debe en parte a nuestra orden. La intervención de nuestros H.. anglosajones y escandinavos en los primeros congresos ecuménicos fue decisiva, y su actuación a favor de la unidad cristiana ha continuado incansablemente» (5)

«Estamos firmemente adheridos a la paz, pero indefectiblemente resueltos a obrar por un mundo en el cual los gobiernos hagan suyos los principios siguientes: libertad de pensamiento y de palabra, libertad religiosa, igualdad sin reservas» (6)

Conclusión

Aparte de la novedad de ese “cuarto camino” para la santificación que cons­tituye la “vocación” del focolar, ya nos damos cuenta que estamos ante una espiritualidad que toma las dimensiones de un nuevo humanismo. Se trata de formar hombres nuevos, donde desaparezca el odio y la intolerancia, donde se proclame y se viva el amor…, pero sin Dios. Es el gran ausente.

Y necesariamente, buscar la unidad y la paz sin darle el lugar que le corresponde a Nuestro Señor, es caer en la ilusión e ingenuidad que aprovechan precisamente los que se oponen a la Iglesia de Cristo.

El verdadero bien de las almas y de los cuerpos no puede obtenerse de otra manera que sometiendo a las almas al dulce yugo de Nuestro Señor, es practicando el verdadero ecumenismo que consiste en atraer a las almas a la Iglesia Católica, que por voluntad divina continúa la obra de la Redención. Y es un dogma de nuestra fe que “fuera de la Iglesia Católica no hay salvación”. Deformar esta verdad no puede sino tener consecuencias desastrosas, no só­lo ya para los que no forman parte de la Iglesia, pues se los mantiene en su error, sino también para los mismos católicos, que acabarán diluyendo la fe, y por consiguiente, corrompiéndola, co­mo es el caso de los focolares.

La fe es algo demasiado importante como para poder “jugar” con ella; es un tesoro demasiado precioso. Hagamos ca­so de lo que los Papas anteriores han dicho y hecho. Estuvieron inspirados por el Espíritu Santo: afirmaron la doctrina y condenaron el error, mostrándonos el camino a seguir y los escollos a evitar. Siguiéndolos tenemos la certeza de no equivocarnos.

NOTAS

(1) (La Iglesia y la masonería, de Pierre Virion, pág. 191).

(2) (Congreso Espiritualista Mundial de Bru­selas de 1946).

(3) Canónigo Roca, en “El final del mundo antiguo”. Nacido en 1830, salido de la escuela de los carmelitas y ordenado sacerdote en 1858, a partir de ese año viaja a España, a los EEUU, a Suiza e Italia. Muy versado en las ciencias ocultas, emprende su propaganda cerca de los eclesiásticos y de la juventud. Suspendido de sus funciones por Roma, continúa hablando y actuando como si perteneciera aún a la iglesia, predicando la revuelta y anunciando el próximo advenimiento de la “divina sinarquía” bajo la autoridad de un papa convertido al cristianismo científico. Prosélito de una nueva iglesia iluminada dentro del régimen que él califica de socialismo de Jesús y de los Apóstoles, Roca es una apóstata de la peor especie: frecuenta las altas sociedades secretas, martinista, ocultista y cabalista. Es él quien tiene afirmaciones tan cla­ri­videntes sobre el Concilio:«Yo creo que el culto di­vino, tal como lo regulan la liturgia, el ceremonial, los ritos y los preceptos de la Iglesia romana, sufrirá próximamente en un concilio ecuménico una transformación que, al mismo tiempo que le devolverá la venerable sencillez de la edad de oro apostólica, la pondrá en armonía con el estado nuevo de la conciencia y de la civilización moderna» .

(4) (id. p. 399)

(5) (Artículo de Marsaudon, del Consejo Supremo “La Unión de las iglesias”, en la revista “El Temple”, 1946). El barón Marsau­don era H.. M.. del grado 33, ex miembro del Consejo Supremo de Francia (Rito escocés: el de la Gran Logia de Francia), pasado a la Gran Logia Nacional Francesa, dependiente del sistema de la Gran Logia Unida de Inglaterra.

(6) (Declaración de ciento cincuenta dig­nata­rios de la Masonería de 26 países en 1961 en la Casa Blan­­ca de Washington).

BIBLIOGRAFIA

– La unidad es nuestra aventura , por el Movimiento de los Focolares, editorial Ciudad Nueva.

– El Movimiento de los Focolares , preparado y presentado por Juan Félix Bellido, editorial Ciudad Nueva.

– Todos uno, de Chiara Lubich, editorial Ciudad Nueva.

– Testigos del espíritu , de Manuel Mª Bru, Edibesa.

– Le sel de la terre , revista francesa realizada por los dominicos de Avrillé. Artículo de Regina Heinrichs: El movimiento de los Focolares y sus ramificaciones internacionales.

– La Iglesia y la Masonería, de Pierre Virion, ediciones Acervo.

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