Historia del colapso litúrgico (II de IV)

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El movimiento litúrgico: desde los orígenes hasta la década de los 20

Y como lo prometido es deuda, apreciados lectores, enfrentémonos a la tarea de definir y describir las etapas de aquel gran esfuerzo colectivo que supuso el así llamado Movimiento Litúrgico desde sus orígenes a nuestros días. Definiré, junto con el que fuera monje del Monasterio belga de Chevetogne Dom Olivier Rousseau, el Movimiento Litúrgico como “la renovación del fervor del clero y de los fieles por la Liturgia” (“L´Église en prière” obra colectiva publicada por Martimort en 1961).

Esta renovación tiene como principal autor a un monje benedictino justamente célebre: DOM PROSPER GUERANGER. En el siglo XVIII la Liturgia había dejado de ser una fuerza vital del catolicismo. La Liturgia, tan admirablemente restaurada después de la crisis protestante por voluntad expresa de los Padres Conciliares de Trento y compendiada por San Pio V al publicar el Misal y el Ritual Romano, había sufrido los ataques del jansenismo y del quietismo. Los discípulos de Jansenio habían apartado a los fieles de la práctica de los sacramentos. El quietismo, que pretendía llegar a Dios directamente, había desviado a las almas de la liturgia, intermediaria querida por la Iglesia entre Dios y nosotros. Es la época en que el galicanismo triunfante componía sus liturgias diocesanas en las que el único punto de encuentro era el carácter antirromano. En Alemania Febronio, auxiliar de Tréveris, divulgaba estas ideas; en Italia, era el trabajo de Ricci, obispo de Pistoia, condenado con su sínodo por Pio VI en la bula “Auctorem fidei” del 28 de agosto de 1794. En España, en el periodo ilustrado del s. XVIII, tanto por el carácter contrarreformista que asumió la monarquía hispánica por un lado como por las circunstancias civiles que convergieron por otro, ni siquiera figuras como Mons. Félix Amat, heridos si no de parajansenismo sí de pararegalismo (según algún erudito), acometieron ningún tipo de asalto litúrgico más allá de las prescripciones tridentinas. Pero la decadencia era más que evidente tanto en el clero como en los fieles en general. Toda Europa sucumbía, pues, en la herejía antilitúrgica o se veía influenciada por ella.

Chateaubriand en “El genio del Cristianismo” y en “Los mártires” había revelado a los jóvenes franceses de entonces las maravillas de la liturgia medieval. Una nueva juventud era invitada a inclinarse sobre los manuscritos de la Antigüedad para descubrir en ellos ceremonias de las que la liturgia tan fragmentada de la época no podía dar una idea exacta. Entre esas cabezas estudiosas, hay una que sobresale, es la de Prosper Guéranger (1805-1875). No describiré la vida del fundador de la Congregación Benedictina de Francia; me atendré solamente a destacar las grandes líneas de su inmensa actividad litúrgica, dejando voluntariamente de lado su obra teológica y de restauración del canto gregoriano.

Primeramente con el fin de restablecer en el clero el conocimiento y el amor a la liturgia romana publicará en 1840 “Les institutions liturgiques”, ataque al neogalicanismo y manifestación de la antigüedad y belleza de la liturgia romana. Por otra parte asociará a los fieles con la jerarquía mientras ésta celebra el Sacrificio, administra los sacramentos y celebra el Oficio. Para esto, publicará, a partir de 1841, una traducción comentada de los textos litúrgicos distribuidos por el año litúrgico: es su célebre AÑO LITÚRGICO.

Mientras tanto, Dom Guéranger había fundado SOLESMES y su Congregación, que podían continuar su obra. Obra coronada de éxito, puesto que, antes de morir en 1875, tuvo el consuelo de comprobar que todas las diócesis francesas habían vuelto al rito romano y que la piedad litúrgica reflorecía ya entre el clero y los fieles. Para Dom Guéranger, la liturgia es, antes que nada, CONFESIÓN, PLEGARIA y ALABANZA, mucho más que ENSEÑANZA: es lírica mucho más que didáctica. Y es esencialmente TEOCÉNTRICA: “Las almas se elevan para que el culto que rinden a Dios sea menos indigno de Él”.

Nacido de padres benedictinos, el Movimiento Litúrgico verá durante mucho tiempo su historia ligada a la Orden de San Benito. El Movimiento nacido y desarrollado en Francia, iba a extenderse más allá de las fronteras francesas. Dom Mocquereau, Dom Pothier y Dom Cagin lo harían desde la casa matriz. Después lanzaba sus primeras fundaciones: San Martin de Beuron en Alemania (1863) Maredsous (1872) y Mont-César (1899) en Bélgica, mientras que Dom Guépin partía para España en 1880 a restaurar Silos. Después de la expulsión de los religiosos de Francia, el centro de gravedad del Movimiento Litúrgico se iba a colocar en Bélgica. En 1882 Dom Gerard Van Caloen, monje de Maredsous, publica el Misal de los fieles en francés y en latín, así como diversas revistas litúrgicas que logran un gran éxito.

Pero antes de continuar nuestro estudio debemos mirar hacia Roma donde, en 1903, acaba de subir a la sede de Pedro aquel que iba a dar al Movimiento un impulso definitivo, San Pio X. Dotado de una inmensa experiencia pastoral había sufrido mucho por la decadencia de la Liturgia. Es por ello que el 22 de noviembre de 1903 escribe su célebre Motu Proprio “Tra le sollecitudini” por el cual restaura el canto litúrgico. Para este cometido y desde el primer momento contará, en el recién fundado Pontificio Instituto de Música Sacra, con la sabiduría musicológica de Mn. Higini Anglés y como no, de Dom Gregori Maria Sunyol.

En este documento inserta la frase capital que va a jugar ahora un papel determinante en la evolución del Movimiento Litúrgico: “la participación activa” de los fieles en los sacrosantos Misterios y en la oración pública y solemne de la Iglesia. San Pio X no es un veleidoso y realiza enérgicamente su programa de renovación litúrgica. Para San Pio X, como para Dom Guéranger, la liturgia es esencialmente teocéntrica, es decir, culto antes que catequesis; sin embargo ella es educadora del verdadero espíritu cristiano. Pero repito, esta función de la liturgia no es sino secundaria.

Es a Dom Lambert BEAUDOIN (1873-1960) a quien le cabe el [de]mérito de haber comprendido todo el partido que se podía sacar de la enseñanza de San Pío X. Pero ese monje no supo cuidar toda su vida esta JERARQUÍA DE LOS FINES DE LA LITURGIA, como veremos más adelante en la próxima entrega.

En España, los hogares de la “RENOVACIÓN” son las dos abadías de MONTSERRAT y de SILOS. Montserrat publica la “Revista Montserratina”, y organiza en 1915 un inmenso Congreso de un resonante éxito. Bendecido por Benedicto XV, animado por la adhesión del Nuncio Apostólico y de los cardenales Serafini O.S.B., Billot S.I., Gasquet O.S.B. y de numerosos obispos, especialmente realzado por la presencia de dos mil congresistas de los que trescientos eran sacerdotes, ese Congreso emite como votos: asociar íntimamente a los fieles con la Liturgia Sagrada y vulgarizar los libros litúrgicos, de ahí el impulso al Foment de Pietat Catalana y a la Balmesiana de Mn Eudald Serra y del jesuita P. Ignasi Casanovas. Dom Germán PRADO publica en SIlos su Misal de los fieles y Dom Alfons Maria GUBIANAS lo hace en Montserrat, en tanto que el Misal cotidiano de Dom Gaspar LEFEBVRE es traducido al castellano. En Cataluña se fundan por doquier “Scholae Cantorum” gregorianas… El Movimiento Litúrgico en España estaba lleno de promesas pero, como lo veremos, fue “desnaturalizado” más tarde después del terrible impacto que supuso la Guerra Civil. Cuando se restablecerá lo hará ya “herido” por los contragolpes de las desviaciones alemanas y francesas. Pero aún es este momento primero. El pequeño Estanislao Franquesa, más tarde Adalbert, es un niño de “payés” en la hermosa población de Moià, que juega con el aro y al escondite como todos los niños de su edad, que sin embargo se debe estar planteando ya la posibilidad de entrar en Montserrat…Veremos que sucederá con él y algunos monjes refugiados durante la guerra en monasterios germánicos…

Espero no aburriros.

El Movimiento va sacándose la máscara

La entreguerra europea vio desarrollarse graves desviaciones teológicas en el seno del “Movimiento Litúrgico”. Dom Beauduin lo arrastró por los caminos de un falso ecumenismo. Algunos monjes de Chevetogne se convierten a la ortodoxia. También Lev Gillet que entró en contacto con él en esa época. Dom Casel lo perdió en el arqueologismo y fue la primera fuente de contagio de Adalbert Franquesa y de los montserratinos. Dom Parsch ligó su causa a un “Movimiento Bíblico” desviado. Vamos a encontrar a estos personajes trabajando más que nunca, a la sombra de la II Guerra Mundial, en su “obra”.

Durante esta II Guerra Mundial Dom Beauduin tenía un buen número de sacerdotes discípulos. Con ellos y bajo la protección de Mons. Fillion y Mons. Harscouet, obispo de Chartres, organiza lo que él llama “sus retiros un poco canallas”. Muchos venían de Paris, alrededor de Mons. Chevrot, párroco muy liberal de San Francisco Javier de Paris y predicador muy célebre en esa época en Nôtre Dame; otros venían de los ambientes scouts del P. Doncoeur, otros finalmente y tal vez los más peligrosos, llevaban el hábito blanco de los dominicos.

Ya existía pues en Paris todo un clero de vanguardia, muy dedicado a la Acción Católica, que valoraba mucho las elucubraciones de ecumenismo litúrgico de Dom Beauduin, ese clero se ocupaba mucho de la resistencia y conoció entonces a muchos militantes del Partido Comunista convertidos repentinamente en patriotas. Toda esa evolución “socializante” se hizo bajo los episcopados de Verdier y Suhard. La Compañía de Jesús no se quedaba atrás del clero diocesano: ya desde hacía varios años el P. Doncoeur era el alma de un vasto movimiento de scoutismo católico. Nuestro lector recuerda que en Alemania el “Esfuerzo Litúrgico” era vehiculizado por los movimientos juveniles. Desde ese momento la liturgia para ese clero se convertirá ante todo en una PEDAGOGÍA, una manera incomparable de educar a la juventud. En Cataluña el abogado nacionalista Batista i Roca, inspirado por el scoutismo inglés, hacia el año 27 comienza a fraguar ayudado por Mn. Antoni Batlle i Mestre desde el CENTRE EXCURSIONISTA DE CATALUNYA una sección scout masculina, MINYONS DE MUNTANYA, que juntamente con la que la carmelita de Gracia Sor Moliné impulsa (GERMANDAT DE NOIES GUIES) formaran ya en el año 32 el marchamo de un movimiento scout catalán autónomo. La estancia de Mn. Batlle en Suiza durante los 3 años de la Guerra Civil será capital para la fuerte orientación litúrgico-espiritual que este dará en la clandestinidad del régimen franquista a los MINYONS DE MUNTANYA I GUIES SANT JORDI. Y aún a pesar de su autodisolución en el 54 por los obstáculos a su pervivencia, la creación de la DELEGACIÓ DIOCESANA D´ESCOLTISME en 1956 por el Obispo Modrego, casi a las vigilias de la muerte de Mn. Batlle, son su áncora de salvación. Ya dedicaré quizás un día más adelante un apartado especial sobre los influjos del scoutismo catalán en la transformación litúrgica durante las décadas de los 60 y 70: es el periodo KUMBAYÀ.

Los padres dominicos Congar y Chenu revelaron el estado de putrefacción avanzada de la orden dominicana y en particular del SAULCHOIR en los años 30 y 40. Las ediciones DU CERF fueron fundadas en 1932, su órgano es “La vie intellectuelle”. La revista “SEPT” data de 1934, su tendencia netamente marxista acarrea su desaparición en agosto de 1937 pero renace de sus cenizas con el nombre de “TEMPS PRESENT”. Todas esas revoluciones intelectuales no dejan de tener repercusión en el campo de la liturgia. Así las fuerzas modernistas francesas, supervivientes de la purga de San Pio X, van a cercar el Movimiento Litúrgico. La guerra será el catalizador que hará brotar de ese caldo de cultivo el CENTRO DE PASTORAL LITÚRGICA de Paris. En 1941 el P. Maydieu publica un álbum litúrgico en unión con “Temps Présent” y la J.A.C. En junio del 41, el P. Boisselot, director de Du Cerf lanza “Fêtes et saissons”(Fiestas y estaciones). En el 42, las ediciones de l´Abeille en Lyon lanzan “La Clarté-Dieu” que será el primer órgano del C.P.L. francés en estado embrionario. El 20 de mayo de 1943, se efectuó en las ediciones du Cerf la reunión fundacional del C.P.L. de Paris. Dom Lambert Beaudin, viejo profeta de 70 años, presidía. Ese día fue su triunfo, veía ahí la consagración de sus ideas por las cuales había luchado casi 30 años. LA PRIMACÍA DE LA PASTORAL SOBRE EL CULTO estaba oficializada. Retengamos los nombres de los principales impulsores del C.P.L. de esa época: Duployé, Roguet, Chenu, Chéry, Maydieu, todos dominicos, por supuesto Dom Beauduin, los jesuitas Doncoeur y Danielou, el P. Martimort de Toulouse, sin olvidar el p. Luis Bouyer del Oratorio.

En octubre del 45 ve la luz la colección “LEX ORANDI”, antes en enero del mismo año, había aparecido el primer número de “La Maison Dieu” órgano oficial del C.P.L. francés. En Alemania estalla el conflicto con Roma. El clero y la juventud recluido en las sacristías por el nazismo se entregaba a una verdadera revolución litúrgica. Una ola de protestas se alzó en todos los medios católicos. La controversia encontró eco en dos obras de Max Kassipe y Doerner. Sus dos libros hostiles al MOVIMIENTO llevaron a los dirigentes a poner un poco de orden en sus asuntos. ROMA NO SOPORTA EL DESORDEN. Habrá que apresurarse para evitar las condenas romanas. Una asamblea privada, en Fulda en agosto del 39, designó como jefe del Movimiento al obispo de Passau, Mons. Landesdorfer, benedictino, siendo sus asistentes el P. Jugmannn y Romano Guardini. El comité dirigente no perdió tiempo: la primera necesidad era dominar al episcopado alemán. La maniobra fue hábil. Pero no contaban con el valor y la energía de un gran obispo, Mons. Gröber, arzobispo de Friburgo en Brisgovia. En efecto ese prelado dirigió en enero de 1943 a sus colegas alemanes una larga carta en tono grave en la que enumeraba en 17 puntos los principales temas de inquietud que le causaban los movimientos juveniles. ES PARA LEERLA. Lo que más inquieta a ese gran obispo era la comprobación de que LOS NEOLITURGOS VEÍAN EN LA MISA DIALOGADA, LA EXPRESIÓN DE SUS CONCEPCIONES SOBRE EL SACERDOCIO GENERAL y una manera de insistir sobre los DERECHOS de los laicos a cooperar en el Sacrificio de la Misa. Esa participación “activista” que se fundamentaba en la teoría del sacerdocio universal, eso era lo que hacía temblar al arzobispo Gröber.

Aquí, una vez más, PIO XII se hará eco de la inquietud en la MEDIATOR DEI, CONDENANDO LA NUEVA TEOLOGÍA DEL SACERDOCIO y marcando los límites de la misa dialogada, pero dejemos el análisis de la para el próximo capítulo.

S.S. Pio PP XII

En España el Movimiento Litúrgico conoció una extinción, consecuencia directa de las matanzas de 1936, desde el comienzo de la Guerra Civil hasta 1954. Sin embargo, Dom Adalbert Franquesa, no lo olvidemos se encuentra en el Seminario de Vitoria formando a los sacerdotes de postguerra. A partir de 1950, los liturgistas franceses y alemanes, utilizándole como palanca de primer orden, conjugan sus esfuerzos para hacer renacer el Movimiento español sobre bases netamente reformistas. Como en todos los países, en esa época, la ACCIÓN CATÓLICA ESPAÑOLA anima igualmente esa “renovación”. Para comenzar, en mayo de 1952, el XXXV CONGRESO EUCARÍSTICO DE BARCELONA, reúne a liturgistas del mundo entero. En 1954, el periódico muy progresista “INCUNABLE” concurre a la fundación de los “COLOQUIOS DE PASTORAL LITÚRGICA”, presididos por Mons. Miranda, obispo auxiliar de Toledo. El mismo obispo dirigirá igualmente, hasta su muerte sobrevenida accidentalmente en 1961, la JUNTA NACIONAL DE APOSTOLADO LITÚRGICO, fundada el 15 de abril de 1956. En 1957 tiene lugar la Primera Semana Nacional de Estudios Litúrgicos donde hay que destacar la presencia de Monseñor Tarancón: como en los demás países, la publicación de un DIRECTORIO DE LA MISA está a la orden del día. Haceos con algún número de aquellos (se pueden encontrar en la BIBLIOTECA EPISCOPAL DEL SEMINARIO DE BARCELONA sin dificultad) y veréis las influencias de todo lo que os he contado. Señalemos finalmente y para concluir el capítulo de hoy, el resultado de todos esos “esfuerzos”: la fundación en 1958 del CENTRO DE PASTORAL LITÚRGICA DE BARCELONA. En el próximo capítulo, y si Farnés y Tena no me envían sicarios a envenenarme con arsénico en el café, veremos la trascendencia de la encíclica MEDIATOR DEI, cómo cuajaron los esfuerzos para burlarla y hacerla estéril, quién llevó a cabo las reformas litúrgicas bajo el pontificado del Pastor Angélico y como se llegó a la reforma de Juan XXIII en el 61 y la publicación del Misal del 62. Así como la creciente inquietud de los fieles ante todos esos cambios. El huracán del Concilio no está lejos….

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