San Atanasio y la crisis actual en la Iglesia (III): Causas de la crisis interna en la Iglesia

Sigue diciendo Mons. Rudolf Graber;  “Cuando el Demonio vio que a pesar de la persecución, que partió de los paganos, la Iglesia iba creciendo y floreciendo aún más, modificó su plan y ya no luchó abiertamente, sino que preparó la persecución secreta, escondiendo su traición bajo el nombre que lleváis, de manera que sufrimos lo mismo que en su día nuestros padres, pero no por Cristo, puesto que también los perseguidores llevan el nombre de cristianos

SAN ATANASIO Y LA CRISIS DE NUESTRO TIEMPO

III

CAUSAS DE LA CRISIS INTERNA DE LA IGLESIA

RUDOLF GRABER, Obispo de Regensburg

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Lo que sucedió hace más de 1600 años, se repite hoy, sólo que con la doble o triple diferencia: Alejandría es hoy toda la Iglesia universal que se ve conmovida en sus cimientos y lo que entonces aconteció con violencia física y crueldad, se ha desplazado hacia otros planos. El exilio ha quedado sustituido por el silencio, y el asesinato lo ha sido por el desprestigio. Al Intruso Gregorio, que entonces se sentó en la sede episcopal de Alejandría, Pablo VI lo ha caracterizado como “Satanás que se ha introducido en el templo de Diosa través de una rendija” (27).

Si le hacemos responsable de la confusión existente en la Iglesia, no significa que sean inocentes los que son sus instrumentos o, incluso, los que creen poder negar su existencia, sino que solamente queremos poner de manifiesto claramente toda la verdad bíblica, afirmando que existe un diablo, que es el padre de la mentira (Jo 8, 44) y el homicida desde el principio (misma referencia) y el cual al tentar a Jesús pudo afirmar de sí mismo, que le era dado todo el poder y la gloria sobre todos los reinos de la tierra y que los cede a quien quiere (Luc. 5, 5 y ss.). En aquélla época ya se reconoció de dónde provenía la herejía y Basilio escribió en 373: “Cuando el Demonio vio que a pesar de la persecución, que partió de los paganos, la Iglesia iba creciendo y floreciendo aún más, modificó su plan y ya no luchó abiertamente, sino que preparó la persecución secreta, escondiendo su traición bajo el nombre que lleváis, de manera que sufrimos lo mismo que en su día nuestros padres, pero no por Cristo, puesto que también los perseguidores llevan el nombre de cristianos(28). ¿No corresponden estas palabras exactamente a nuestra situación actual? Las persecuciones sangrientas parecen haber pasado, hoy se procede de una manera más fina y elegante y más endiablada. Realmente existe un plan demoníaco(29), que ya señala el Papa León XIII, cuando dice: “En estos monstruosos y oscuros esfuerzos, parece evidenciarse, en cierto modo, el indestructible odio y la sed de venganza de Satanás contra Jesucristo(30).

Hemos de ver este plan en sus inicios, y con ello tocamos ya la cuestión de las causas de la actual crisis interna de la iglesia.

El Papa San Pío X, en su encíclica sobre el Modernismo, ha designado a este como “el colector de todas las herejías” (“omnium haereseon conlectum“) (31). Y en efecto, si miramos hacia la Iglesia de la Antigüedad, vemos las doctrinas heréticas de entonces surgir con nueva vestimenta. Arrio, que negó la consubstancialidad, la unidad del Logos con el Padre, sigue viviendo. Vive allí, en donde se quiere eludir el credo unívoco de que Cristo es el verdadero Dios, evadiéndose hacia designaciones más diversas, humanas y quizá aparentemente más bellas. Pero el dogma central de nuestra fe es prácticamente negado. Pelagio, que niega el pecado original y exagera de tal forma la fuerza de la voluntad humana, hasta el punto de que la Gracia no juega papel alguno, sigue viviendo. Es curioso, como estas doctrinas heréticas están cobrando nueva virulencia. ¿Cuál es la causa? Es la huida ante el misterio, es la autocracia del hombre con su ratio, la que aclara la solución arriana del Misterio de Cristo, ya que la hace comprensible; es el orgulloso alarde de la voluntad del hombre, que puede todo lo que quiere y no se deja llevar de la tutela de las fuerzas sobrenaturales de la Gracia. Todo ello va entremezclado con una especie de Gnosis, que trata de integrar en el mundo al primitivo Cristianismo en una de sus direcciones(32), es decir, que ya entonces se quiso llevar a cabo un aggiornamiento.

Mas, dejemos esto aparte. Saltemos todo un milenio y nos hallaremos en el esclarecimiento del proyecto luciférico, de la mayor revolución espiritual de nuestra Historia, en el Humanismo y el Renacimiento. Pues aquí es donde se inicia el proceso secular, que desde entonces viene determinando la orientación de la Historia y del sentido de la vida. Aquí es donde se produce el “viraje copernicano” en sentido inverso. Mientras que hasta entonces el hombre y la Historia se orientaban hacia Dios, el hombre se halla ahora en el centro, al cual cuatro siglos más tarde, se le agrega la materia, la cual incluso llega a dominarle. El hombre es desde aquel momento la medida de todas las cosas. ¿Debemos aducir aquí ejemplos del presente? La “Teología de Dios ha muerto” -no importa cómo se interprete- es la última novedad. Y esta tendencia no se para ni ante lo más Sagrado. Dios ha sido puesto de lado e incluso en las oraciones es el hombre el que predomina.

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