San Atanasio y la crisis actual en la Iglesia (V): Sociedades secretas

Entramos ya en los prolegómenos del gran ataque que triunfará casi un siglo después en el Concilio Vaticano II: “…todos estos (y otros) grupos ejercen, aunque siempre de forma Invisible, una influencia sobre la marcha de la reforma de la Iglesia. Sus ideas, sin que se citen propiamente, son introducidas, por medio de la evolución y el cuidadoso cribado de teólogos y pastores (!), en la circulación sanguínea espiritual de la Iglesia…

SAN ATANASIO Y LA CRISIS DE NUESTRO TIEMPO

V

SOCIEDADES SECRETAS O ESOTÉRICAS

RUDOLF GRABER, Obispo de Regensburg

Simbolo de la Carboneria

SOCIEDADES SECRETAS O ESOTÉRICAS

En la época de la Ilustración  o de las Luces surgieron una serie de asociaciones anti eclesiásticas, de las cuales citaremos solamente dos, la Masonería, fundada en Londres en 1717 y la orden de los Ilumniados, fundada el 1º de mayo de 1776 por el Profesor de Derecho Eclesiástico Adam Weishaupt en Ingolstadt (36). Con ello tocamos el problema de las sociedades secretas o esotéricas y su in fluencia sobre la Iglesia y la sociedad. Una y otra vez se ha leído, que la Revolución Francesa se debió a la Masonería. Sin embargo, un libro reciente plantea la fórmula de que: “la masonería no hace las revoluciones, las prepara y luego las prosigue(37). Sea como fuere, en el seno de estas asociaciones secretas se sembró lo que más tarde se llamó Sinarquía, es decir un Estado Mundial único con un gobierno uniforme, proyectado como Contra-Iglesia. Pero a esto nos referiremos más tarde. En todo caso, la Revolución Francesa fue un importante eslabón en este plan diabólico. No exageramos, si decimos que muchos ámbitos católicos se apropian hoy de sus ideas principales: la libertad, por la protesta contra las estructuras jerárquicas en la Iglesia; la igualdad por la democratización con el sistema de consejeros, y la fraternidad, por el humanitarismo horizontal, donde la Vertical, Dios y toda la trascendencia de por sí, queda absolutamente excluida. Hasta qué punto se relaciona el Concilio Vaticano II con la Revolución Francesa, lo demuestran unas manifestaciones hechas en el XI Congreso del Partido Comunista Italiano de 1964, a las que nos referiremos más adelante.

Pero con ello ya nos hallamos de inmediato ante las causas de la crisis interna de la Iglesia, de la segunda mitad del siglo XX. Hay que tener en cuenta aquí, que las grandes Revoluciones -y nosotros nos hallamos en una de ellas- no se producen espontáneamente; tienen sus precursores, que suelen ser secretos, sus profetas que van sembrando a su alrededor la semilla de la revuelta y finalmente; vienen los cabecillas y los ejecutores. Les precede una fase subterránea; le sigue otra, la de la incubación”(38), hasta que se produce la erupción. Con ello hemos contestado una objeción que se nos podría hacer, cuando pasemos a comentar ciertas Sociedades Esotéricas y sus prohombres del siglo XIX. Es exacto, que muchos de estos nombres no se encuentran tan siquiera en las Enciopedias(39), pero ello no cambia nada en el hecho de que la emponzoñada semilla haya seguido actuando, saliendo a la superficie por primera vez con el Modernismo de principios del siglo XX, que inmediatamente el Santo Papa Pío X yuguló con mano enérgica.

A Pierre Virion le corresponde ante todo el mérito, de haber llamado la atención en sus escritos sobre estas sociedades secretas. Aunque solamente se lea una fracción de lo que Virion recopiló de los textos más o menos desconocidos de los secretos prohombres, uno queda sorprendido y asustado de que a finales del siglo pasado ya apareciesen todas esas ideas, que hoy en día, en plena época postconciliar, someten a la Iglesia a una prueba de rotura. Sin embargo, debe tenerse en cuenta, que todas estas ideas destructivas van orientadas secretamente hacia un fin único, es decir, a crear la Contra-Iglesia o una “nueva” Iglesia, minando y refundiendo la Iglesia antigua, y ello menos por un ataque proveniente de fuera que, como suele decirse en el ámbito político, por la “marcha a través de las Instituciones“. Ya hemos citado antes la expresión francesa para todas estas tendencias, que es Sinarquía. Se trata aquí de la suma de poderes secretos de todas las “Ordenes” y escuelas, que se han unido para formar un invisible Gobierno Universal. Desde el punto de vista político, la Sinarquía aspira a la integración de todos los poderes sociales y financieros, que este gobierno universal debe comportar y promover, naturalmente, bajo una dirección socialista. El Catolicismo, como todas las demás religiones, debería ser absorbido por un sincretismo universal. Ni pensar que se le suprimiría, sino que sólo sería integrado y ello ya se está avistando claramente en el Principio de la Colegialidad. Precisamente aquí es donde se aprecian ya las consecuencias subversivas del cuño de nuevas palabras.

En último caso, la Sinarquía plenamente realizada, significaría la Contra-Iglesia (40). De nuevo debemos responder a la objeción de que tales relaciones se deben externamente a una igualdad de palabra y, lógicamente, deben irse a buscar más lejos. Mas oigamos lo que Alphons Rosenberg dice a esto: “…todos estos (y otros) grupos ejercen, aunque siempre de forma Invisible, una influencia sobre la marcha de la reforma de la Iglesia. Sus ideas, sin que se citen propiamente, son introducidas, por medio de la evolución y el cuidadoso cribado de teólogos y pastores (!), en la circulación sanguínea espiritual de la Iglesia…(41) Estas palabras deberían considerarse como una de las más fuertes y claras pruebas de los métodos dirigidos de infiltración, por parte del enemigo, sacando de ellas las indispensables consecuencias. ¿Se sacarán?

El proyecto de la Sinarquía fue elaborado en los años 1880-1890. Sin entrar en detalles sobre los diversos agrupamientos, como por ejemplo, la Orden cabalística de los Rosa Cruz, de los Martinistas y de los Simbolistas (42), diremos únicamente que el jesuita Riquet y Alec Mellor (44), que defienden la aproximación de la Iglesia a los masones, mantienen estrechas relaciones con estos grupos(43). Del fundador del primero de ellos, el ex-sacerdote Stanislas de Guaita (1861-1897) poseemos, por cierto, un himno a Satanás(45).

Mención especial debe hacerse, además, del ex-canónigo Roca (1830-1893), cuyo nombre no figura ni en el Diccionario de Teología ni en el de la Iglesia, ni en el de la Masonería. Había nacido en Perpiñán (Francia), donde asistió a la Escuela de los Carmelitas; en 1858 fue ordenado sacerdote y en 1869 nombrado canónigo honorario. Hizo viajes a España, Estados Unidos de América, Suiza e Italia. Muy versado en las Ciencias Ocultas desplegó una extensa propaganda, sobre todo entre la juventud, por lo que tuvo conflictos con Roma. A pesar de haber sido excomulgado, siguió en sus actividades predicando la revolución, profetizando la llegada de la “divina Sinarquía” bajo un Papa convertido a un cristianismo científico. Habla de una nueva iglesia iluminada, que está influida por el socialismo de Jesús y sus apóstoles. Roca es, a juicio de Virion “un apóstata de la peor especie” y uno casi se siente tentado a considerar lo que aquél afirma y predice, como profético (46).

Para comprender hasta cierto punto su lenguaje, debe saberse que conserva los conceptos católicos más usuales, dándoles, sin embargo, otro sentido (Igual que hoy en día). Sin ambages, declara que “mi Cristo no es el Cristo del Vaticano“. O, cuando habla de Dios, se refiere al hombre, que pasa a ocupar el lugar de Dios. La palabra reforma significa para él Revolución: “Nada de reformas, sino… no me atrevo bien a expresarla, porque la palabra en si es tan sospechosa…, una Revolución”“El nuevo orden social se fundará (por ello) fuera de Roma, a pesar de y en contra de Roma”. Luego viene una afirmación que, como alguien ha dicho, nos impresiona y horroriza hasta lo más íntimo: “La nueva Iglesia, que tal vez ya no pueda conservar más su doctrina escolástica, ni la forma de la Iglesia primitiva, recibirá, no obstante, de Roma la consagración y jurisdicción canónica“. Hace pocos años todavía no nos lo hubiéramos podido imaginar, pero ¿hoy…?

A continuación citamos algunas frases de las obras de Roca, que ilustran nuestra actual crisis. Con respecto a la Liturgia del futuro cree que “el culto divino, tal como lo prescriben el ceremonial, el ritual y las disposiciones de la Iglesia romana, sufrirá próximamente, en ocasión de un Concilio Ecuménico (!), una transformación que le devolverá la digna sencillez de la Edad de Oro apostólica, en concordancia con la conciencia y la civilización modernas”(47) y Roca sigue diciendo: “Se está iniciando un sacrificio, que representa una solemne expiación… El Papado caerá; morirá bajo el sagrado cuchillo que forjarán los Padres del último Concilio. El César pontifical es la Hostia consagrada al sacrificio.” (48)

Nos sorprende, que ya entonces se hablara de un Concilio. El Rosa Cruz, Dr. Rudolf Steiner, fundador de la Sociedad Antroposófica, declaró en el año 1910: “Necesitamos un Concilio y un Papa que lo convoque“. El entusiasmo con que el mundo acogió el Concilio, ¿no fue fomentado, acaso, desde allí? El concepto dominante, es la palabra “nuevo“. Roca predice una “nueva religión“, un “nuevo dogma“, un “nuevo ritual“, un “nuevo sacerdocio“. A los nuevos sacerdotes los denomina “progresistas“, habla de “supresión” de la sotana y del matrimonio de los sacerdotes (49) y confiesa: “El salvador religioso, político y social, dominará sobre la humanidad por medio de instituciones IMPERSONALES (institutions impersonelles)“. En relación con esta palabra, se ha señalado con razón cómo aparece por todos lados, en la Colegialidad, en las innumerables “conferencias, comisiones, comités y reuniones(50). Casi estamos tentados de decir que la persona ha sido apartada y que domina la anonimidad. Aquí evidentemente se manifiesta el plan satánico. Ya no cuenta la persona, que recibe su máxima consagración por la Trinidad y el Dios-Hombre y que ahora se ve ahogada por la colectividad, bajo diversas formas.

Aquí debe intercalarse una observación. Sería erróneo creer que se trata solamente de pensamientos e ideas de un individuo como Roca; no, todo ello se confirma en una serie de personas de ideas afines en infinitos escritos que, por lo menos entonces, eran asequibles a la opinión pública internacional. Y por ello debe plantearse la pregunta: ¿Por qué la Iglesia no tomó conciencia de ello? El Papa Pío X in dudablemente lo hizo. Pero eso fue todo. En el libro del sacerdote Melinge (más conocido bajo su seudónimo de Dr. Alta) “L’évangile de l’Esprit Saint, Jean traduit et commenté” (1907) se desarrolla todo el programa conforme al cual se está “trabajando” actualmente:

  • 1. La apelación al Esoterismo.
  • 2. La rebelión contra las estructuras de la Iglesia.  
  • 3. La sustitución del Pontificado romano por otro “pluri-confesional” capaz de adaptarse a un polivalente ecumenismo, que hoy en día ya vemos establecido en la concelebración de sacerdotes y pastores protestantes.
  • 4. La glorificación de Cristo por una nueva humanidad.
  • 5. La inversión de todas las Verdades enseñadas por Cristo”(51) .

Más claramente ya no se puede hablar. A pesar de ello, el Dr. Alta siguió como sacerdote en la Iglesia y de él se dijo: “En lugar de abandonar la Iglesia, como hizo Lutero, permaneció en el seno del templo para reformarlo(52).

Pero, volvamos a Roca. De todas las citas, que podrían ampliarse hasta formar un libro, se aprecia sin dificultad la táctica: Despojar a la Iglesia de su carácter sobrenatural, amalgamarla con el Mundo, hacer de la coexistencia confesional una comunidad ecuménica, para ir preparando así la Religión Unitaria Universal en un Estado Universal Unitario. El predicado de la Iglesia “Santa Iglesia Católica” ha desaparecido del vocabulario del diálogo, tal como lo expresó un conferenciante gnóstico  “Ofrecemos de nuevo a la Iglesia una ocasión para que se coordine con las demás religiones“. A ello corresponde, naturalmente, la “depretrise(53) de la Iglesia, la secularización en una Iglesia laica y como forma transitoria -de nuevo según Roca- la cooperación de sacerdotes célibes y casados.

En fin, la desacerdotización de la Iglesia ya se ha iniciado de forma angustiosa. No hace falta contar todos aquellos sacerdotes que ya siguen las huellas de Roca (y de Loisy). Virion plantea la pregunta: “¿Cuántos sacerdotes son los que ostensiblemente han permanecido en la Iglesia, pero sólo por la sencilla razón de que así pueden sembrar en secreto el virus de la revuelta?“. Roca, que siempre tiende a exagerar, contesta “mil“. Pero, Saint-Yves, más comedido, dice: “Conozco a muchos e incluso sacerdotes santos, que (por ignorancia) caminan por la ruta del cristianismo sincretista(54).

Otra idea moderna, que por doquier estaba representada entonces en estos círculos ocultísticos, era una especie de Mística de la Democracia. Ya entonces se predicaba un Cristo social, y Roca escribe: “Creo que esta redención social del pueblo en la nueva Sociedad ha quedado cumplida por la entronización de la democracia“. Y más claramente dice el 26 de julio de 1891: “El cristianismo puro es el socialismo (Le christianisme pur, c’est le socialisme)“. Por eso espera del “Converso del Vaticano” la declaración canónica Urbi et Orbi de que “la civilización actual es hija legitima del Sagrado Evangelio de la Redención social(55).

Todo ello queda completado en la importante obra del masón Yves Marsaudon “L’oecuménisme vu par un Franc-Maçon de tradition” (56), que en términos ditirámbicos dedicó a Juan XXIII y que debía servir de puente, como ya se ha mencionado, entre la Iglesia y la Masonería. Es de notar que alrededor del año 1908, se modifica la estrategia (57): “El objetivo ya no es la destrucción de la Iglesia, sino que se busca utilizarla, penetrando en ella“. Con Juan XXIII se cree haber empezado: “De todo corazón deseamos la feliz culminación de la Revolución de Juan XXIII” (58).

Un día desaparecerá la Iglesia dogmática o se adaptará y, para adaptarse, debe volver a sus orígenes” (59). Esto ya se ve hoy en los sacerdotes: “El sacerdote actual ya no es aquel ser especial… al contrario, progresivamente aspira a entremezclarse con la sociedad moderna(60). En este proceso de amalgamar juega un papel muy importante la masonería: “Nosotros, los masones tradicionales, nos permitimos ilustrar y transponer la frase de un famoso estadista, adaptándola a las circunstancias: católicos, ortodoxos, protestantes, musulmanes, hinduistas, budistas, librepensadores y pensadores creyentes, sólo son nombres para nosotros. Nuestro apellido es francmasón(61).

En este punto se ve claramente, cuán próximo se halla lo auténtico y lo falso. ¿Qué hay para nosotros más digno de aspirar que el ecumenismo, según la palabra de Cristo “para que todos sean uno“? (Juan 17, 21). Pero muy sutil es el límite con el ecumenismo sincretista, el cual relativiza la verdad y que al fin conduce a la “super-Iglesia“, el gran objetivo de las sociedades secretas.

Sin embargo, hemos llegado lejos. Debemos examinar con lupa otro fenómeno de nuestros días, el relajamiento y las depravaciones sexuales. En una instrucción secreta del año 1819, que respira verdadero espíritu diabólico, se encuentra la orden: “Adulad todas las pasiones, las peores tanto como las mejores…(62).

En una carta del 9 de agosto de 1839 leemos las palabras: “No debemos individualizar los vicios; para que el vicio se incremente en las proporciones del patriotismo y del odio a la Iglesia, debemos generalizarlo. El catolicismo no teme al puñal agudo  más que la monarquía, pero estos dos baluartes del orden social pueden derrumbarse bajo la corrupción; nosotros, en todo caso, jamás nos dejaremos corromper. No creemos, pues, mártires, pero popularicemos el vicio entre las masas. Todo lo que ellas aspiren con sus cinco sentidos, debe hallar satisfacción… Cread corazones llenos de lujuria y no tendréis más católicos. Esto es la corrupción en grande, que hemos emprendido, la corrupción del pueblo a través del Clero, la del Clero por nosotros, la corrupción que nos lleva a cavar la fosa para la Iglesia” (63).

Ya en esa época se expresaba una idea, que sólo ahora ha cobrado su plena realización. Para lograr todos los objetivos, de los cuales se ha hablado, debe “crearse una nueva generación, digna del reino que soñamos. Dejad de lado a los ancianos y a la edad madura; id hacia la juventud y, si ello es posible, a los niños. Una vez sentada vuestra reputación en los colegios, Institutos, Universidades y Seminarios y si habéis logrado la confianza de profesores y estudiantes, entonces procurad que aquellos que se dediquen preferentemente al servicio clerical, asistan con gusto a vuestras reuniones. Esta buena reputación os procurará la entrada y acceso a las opiniones docentes, en el seno del joven clero, lo mismo que en los conventos. Dentro de algunos años, este joven clero se hará cargo de todas las funciones, gracias a la fuerza de las circunstancias… De esta manera preconizáis una  revolución en la Tiara y en la sotana… revolución ésta que bastará atizar solamente un poquito, para que se encienda la hoguera en los cuatro costados del Mundo“.(64)

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2 comentarios en “San Atanasio y la crisis actual en la Iglesia (V): Sociedades secretas

  1. Después que la sociedades secretas constituyeren el programa de generalizar el vicio, parece que lo han conseguido, pues Bergoglio… baste decir que él TAMBIÉN parece que APRUEBA, AL OMITIR LA JUSTA CONDENA de las sodomíticas costumbres, con su ya famoso, “Chi sono io per giudicare?”

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