San Atanasio y la crisis actual en la Iglesia (VII): El Concilio Vaticano II

Y así llegamos al Concilio Vaticano II. Ya hemos visto, cómo las Sociedades Secretas anhelaban un Concilio. Pero en la euforia de los primeros tiempos, no se prestó atención a ello(78), ni tampoco preocuparon demasiado los juicios que sobre el desarrollo del Concilio hacía el enemigo

SAN ATANASIO Y LA CRISIS DE NUESTRO TIEMPO

VII

EL CONCILIO VATICANO II

RUDOLF GRABER, Obispo de Regensburg

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EL CONCILIO VATICANO II

Y así llegamos al Concilio Vaticano II. Ya hemos visto, cómo las Sociedades Secretas anhelaban un Concilio. Pero en la euforia de los primeros tiempos, no se prestó atención a ello(78), ni tampoco preocuparon demasiado los juicios que sobre el desarrollo del Concilio hacía el enemigo. Y, sin embargo, tales cosas son observadas a menudo desde el exterior con más agudeza y juzgadas más acertadamente que por los mismos protagonistas. Sumamente ilustrativo resulta un fascículo de la revista “Ost-Probleme” (Problemas del Este) (79) , que reproduce un artículo publicado en el periódico moscovita “Komunist (80) sobre la “Renovación religiosa y la Iglesia católica“. Ya sólo los títulos intercalados en este artículo son dignos de atención, como por ej.: “La actual crisis de la religión“, “El Modernismo (!) en la política de la Iglesia y en la Teología“, “La función social de la renovación“. El tenor de este extenso artículo es mostrar que la transformación de la Iglesia es una “táctica oportunista de los hombres de Iglesia y de sus intrigas y maquinaciones“.

Pero, no es esto lo que nos interesa propiamente, sino el hecho, de que en el otro lado se vea claramente la crisis conciliar y que se citen casi exhaustivamente todos sus síntomas. Así se habla de la “Crisis de la ideología religiosa“, de la “Modernización de la posición eclesiástica, tanto en el sentido teológico, por las cuestiones religiosas propiamente dichas, como por los problemas actuales de la política universal“. “En el terreno interno de la Iglesia, que es propiamente el religioso, se está produciendo una modernización del arsenal ideológico, del culto y de la misma organización. Aquí se halla en plena marcha el proceso de una peculiar Reformación y se buscan nuevas posibilidades para mantener la influencia de la religión en nuestro tiempo de creciente ateísmo, de reforzado anticlericalismo y de racionalismo“. “Con el corazón oprimido, los teólogos se van desprendiendo del tradicional oscurantismo militante y tratan de iluminar de nuevo las cuestiones de las relaciones entre fe y razón, ciencia y religión…” “La dialéctica del proceso que se va desarrollando ante nuestros ojos de la renovación religiosa, consiste en que esta renovación es un signo de la debilidad de la religión, pero al mismo tiempo un medio para reforzar su influencia. Por ello, la modernización de los métodos más nuevos para la defensa de la reaccionaría teología religiosa, exigen los enérgicos esfuerzos de todos los adeptos de la ideología materialista, de todos los defensores de la ideología científica“.

 Precisamente esta última frase debería leerse reiteradamente y reflexionarse bien: por quienes con su “aggiornamento“, quieren lograr una transformación interna de las ideologías ateas. La acción de Juan  XXIII y del Concilio Vaticano II, se juzgan como medios para trastocar los valores, palabra ésta que nos da mucho que pensar(81).

Eso fue en 1964. Más claramente se manifiesta el Partido Comunista Italiano en su XI Congreso. En la introducción de un número extraordinario de “Propaganda” “dedicato al dialogo con Cattolici“, se habla claramente de la “crisis” de la Iglesia: “El extraordinario aperturismo del Concilio, que con razón puede compararse con los Estados Generales de 1789, ha mostrado al mundo entero, que la vieja Bastilla político-religiosa ha sido sacudida en sus mismos cimientos. Así ha nacido una nueva situación, a la que debemos enfrentarnos con medios adecuados. Ha surgido una posibilidad, imprevista hasta la fecha, para aproximarnos a nuestra victoria final mediante una adecuada maniobra.”

La introducción esboza luego los distintos capítulos de este “extraordinario” y dice, por ejemplo, en el capítulo de “Documentación“, que “aquí salen a la luz todas las posibilidades, que nos ofrece la evolución interna de la Iglesia“. El capítulo “Diálogo” demuestra que la práctica ya ha superado los más audaces pronósticos de la teoría y que, entretanto, nos hallamos ante un fenómeno que día a día se va realizando. Las más famosas personalidades católicas van desvelando abiertamente los resultados a los cuales ha llegado el Concilio, y convierten el diálogo en una forma inesperada de Humanismo moderno. Paulo VI recibe en el Vaticano al camarada Gromyko y discute con él sobre problemas de la paz. El Marxismo-Leninismo se va adaptando a la nueva situación, y según las consecuencias, es dúctil y flexible o violento… El capítulo “Argumentos” contiene numerosas indicaciones sobre los acuerdos tomados por el Concilio. .”El Concilio mismo nos proporciona gratuitamente, de este modo, los mejores medios para llegar hasta la opinión pública católica“. Y el final de esta introducción reza así: “Mai la situazione ci é stata cosi favorevole. Jamás la situación fue tan favorable para nosotros.

Hay que admitir, que estos textos hablan un lenguaje muy claro. Sería muy de recomendar que todos aquellos que desprecian las advertencias y exhortaciones de San Pío X, meditasen a fondo las palabras que se acaban de citar.

Ilustrativo y alarmante a la vez es el hecho de que se compare el Concilio con el asalto a la Bastilla en 1789, o sea con la Revolución Francesa, y ya anteriormente hemos demostrado que esto no va tan desencaminado. En todo caso, las ideas fuerza de la Revolución, Libertad, Igualdad, Fraternidad, han impregnado tan profundamente las conciencias, que ya no cabe imaginarse su reducción en una medida importante y justificada. Aún es prematuro emitir un juicio definitivo sobre el Concilio. Pero lo funesto es que acontecimientos tan importantes tocan y se desarrollan en planos distintos. Naturalmente que los textos son ortodoxos[n del ed. aquí obviamente se contradice] y en parte formulados muy clásicamente [ n. del e. cualquiera que lea un documento del Vatinano II y otro documento de los concilios anteriores, le será evidente que se ha roto la formulación clásica], pero por mucho tiempo habrá de ser nuestra misión combatir con las palabras del Concilio contra su desprestigio [n. del ed. esto es una hermenéutica de la continuidad que resulta imposible porque varias doctrinas del vaticano esta condenadas como errores por el magisterio precedente]  y sobre todo contra su ya famoso “espíritu“. Pero dado que el Concilio aspiraba en primer lugar tomar decisiones pastorales, renunciando con ello a comprometerse con declaraciones dogmáticas, no delimitándose ni protegiéndose como en anteriores Asambleas eclesiales mediante claros anatemas contra errores y herejías, mucho de lo allí discutido recibió una irritante ambivalencia [luego lo ambivalente no puede provenir del Espíritu Santo, por eso dicho concilio no contó con su asistencia] lo cual proporcionó, a los que hablan del espíritu del Concilio, cierta justificación.

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Con el Concilio Vaticano II se desató la locura

Además pasaron a primer plano, como ya hemos visto, una serie de conceptos como por ejemplo colegialidad, ecumenismo, libertad religiosa, que indudablemente pueden justificarse y razonarse muy bien, pero que uno tras otro actuaron en bumerang. Nuevamente debemos recurrir al concepto de la “cripto-herejía“. ¿No existe en la colegialidad, un encubierto ataque criptógamo a la “vieja Bastilla político religiosa del Papado“? ¿No queda ello demostrado por la lucha sobre la “nota explicativa previa” que se agregó a la Constitución sobre la Iglesia? [ n. del ed. no es necesario preguntar a quien, como el autor, sabe de sobra que la colegialidad jurisdiccional está condenada por la Iglesia, no sólo como un error, sino como una herejía]

También a esto el enemigo da su explicación, que es muy clara e ilustrativa. La revista “Stimmen der Zeit” (Voces del tiempo) publicó un artículo titulado: “¿Han cambiado los Francmasones?“. El autor se refiere al diario de los francmasones europeos, que en su número de septiembre de 1964 comentaba el problema del Papado y decía del Concilio de Constanza (1414-1418) lo que sigue: “Los reformadores no se salieron con la suya, la constitución jerárquica de la Iglesia con el omnipotente Papa en cabeza, ha permanecido hasta nuestros días“. Después de esta disertación histórico-conciliar, el autor vuelve al Vaticano II: “Romper el primado personal del Papa, sería el supuesto para la Unio sancta y la dirección colegial de las Iglesias. Con seguridad creemos poder decir, que tampoco en 1964 será rota la primacía e infalibilidad del Papa con respecto al Concilio. En el ámbito de la constitución eclesiástica seguirá preponderando hasta nuestros tiempos la Edad Media, y no precisamente en provecho de la Iglesia ni de los problemas modernos que hay que resolver. Y mientras no se elimine de la constitución de la Iglesia el predominio de una sola persona, fracasarán, a nuestro entender, todas las reformas que se hagan en otros ámbitos. El poder legislativo del Papa y de los cardenales nombrados por éste son el impedimento institucional a toda mejora y reforma. Por otra parte si se elimina el predominio y la infalibilidad del Papa, la Iglesia ya no podrá ejercer más su poder sugestivo sobre las masas de la población creyente. Tanto la Iglesia como el Concilio, se encuentran inmersos en un dilema insoluble. No creemos, que el Concilio de Roma acabe este año con todas estas cosas, por más que se interpreten generosamente los síntomas.”

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