San Atanasio y la crisis actual en la Iglesia (y VIII): ¿y hoy?

Todavía nos falta un análisis de sus métodos, que, sin embargo, se entenderían fácilmente si nos atuviéramos solamente a lo dicho en el Nuevo Testamento. Citemos aquí algunos pasajes. El diablo sabe encubrirse maravillosamente como “Ángel de luz” (2 Cor 11, 14) al hacer uso del don de Dios de la razón: todo lo que actualmente se hace como reformas en la Iglesia, puede justificarse con la razón

SAN ATANASIO Y LA CRISIS DE NUESTRO TIEMPO

VIII

¿Y Hoy?  y Epílogo

RUDOLF GRABER, Obispo de Regensburg

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¿Y HOY?

[Nota del editor: Hay que considerar que este escrito se publicó en el año 1977 y que por lo tanto, RUDOLF GRABER, Obispo de Regensburg, cuando lo escribió no había podido comprobar los actos ecuménicos aberrantes, errores  gravísimos y herejías,  que los futuros papas Juan Pablo II, Benedicto XVI cometieron y mucho menos las andanzas de Bergoglio (Francisco). Por esa razón he puesto entre corchetes algunos matices, que el buen obispo, supongo,  no podía ni imaginar por entonces; aunque algo vislumbraba. ]

Lo que entonces,  hace diez años, todavía se configuraba entre interrogantes, ha adoptado hoy entretanto unos claros contornos. El primado del Papa ha sufrido grandes ataques y las “puertas del infierno” que arremeten contra la Roca se han adelantado tanto que ya llegan hasta la porta di bronzo del Vaticano. Pablo VI tiene razón: el diablo ha entrado en la Iglesia [n. ed. porque él mismo y su antecesor le abrieron la ventana, y sus predecesores casi todas las puertas; razón por la cual no ha salido].

assiseTodavía nos falta un análisis de sus métodos, que, sin embargo, se entenderían fácilmente si nos atuviéramos solamente a lo dicho en el Nuevo Testamento. Citemos aquí algunos pasajes. El diablo sabe encubrirse maravillosamente como “Ángel de luz” (2 Cor 11, 14) al hacer uso del don de Dios de la razón: todo lo que actualmente se hace como reformas en la Iglesia, puede justificarse con la razón. La necesidad de los tiempos hace lo demás, y lo que sólo se autorizó como excepción para los territorios misionales, bajo mano se convierte también para nosotros en costumbre. ¿Y por qué no? Temerosamente se evita, por regla general, la lucha abierta contra las verdades de la fe, se actúa de forma más elegante, ya no se habla de ellas o se reducen a medias manifestaciones, sabiendo a ciencia cierta que las medias verdades resultan peores que las mentiras completas.

Finalmente se llevan las novedades hasta una proximidad tan inmediata a las “viejas” verdades, que se necesita ya una fuerte dosis del don espiritual de la “discretio spirituum“, del discernimiento de los espíritus (1 Cor. 12, 10) para distinguir lo que es auténtico de lo falso, la verdad de la mentira. Si estudiamos estos métodos, llegamos al convencimiento de que el diablo no tiene tanto empeño en mantenerse en la incógnita, prosiguiendo su obra destructura “criptogante“, sino que quiere manifestarse abierta y públicamente. Así la revista parisina del Grand Orient de France, “L’Humanisme(82) publicó abiertamente en el año 1968: “Entre los pilares que con más facilidad se derrumban, notamos la autoridad del magisterio; la infalibilidad, que desde el Concilio Vaticano I se creyó tan bien fundamentada, y que ahora debe soportar los ataques de los casados con motivo de la aparición de la Encíclica “Humanae vitae”; la presencia real eucarística, que la Iglesia pudo imponer a las masas de la Edad Media y que desaparecerá con el progreso de las intercomuniones y concelebraciones de los sacerdotes católicos y pastores protestantes; el carácter sagrado del sacerdote, que procede de la ordenación sacerdotal y que se reemplazará por una elección temporal; la diferencia entre la Iglesia docente y el (bajo) clero negro(83), donde a partir de ahora el movimiento va de la base (!) hacia arriba como cualquier democracia; la paulatina desaparición del carácter ontológico y metafísico de los sacramentos e inmediatamente la muerte de la confesión, después que el pecado se ha convertido en nuestro tiempo en un concepto totalmente anacrónico transmitido por la rígida filosofía medieval, esta herencia del pesimismo bíblico“.

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La fornicación con la Sinagoga de Satanás, amos del mundo

Con “loable” sinceridad, se está desarrollando aquí toda la estrategia, y nos preguntamos por qué no se hace nada o tan poco, para asegurar estos pilares evitando su derrumbamiento. Quien a la vista de estas claras manifestaciones, todavía cree que lo que está sucediendo en la Iglesia son sólo fenómenos marginales o dificultades transitorias que desaparecerán por sí solas pasado algún tiempo, no puede ser ayudado. Pero tanto más grande es la responsabilidad de quienes dirigen la Iglesia, si no se ocupan de estas cuestiones y creen -véase lo dicho antes- que con un remiendo se puede reparar todo. No, se está jugando el todo por el todo, se trata de la Iglesia, se trata, como escribe la revista “L’Humanisme” de mayo-octubre 1968(84), de “una especie de revolución copérnica“, que ha irrumpido dentro de la Iglesia, se trata de una “gigantesca revolución en la Iglesia(85), que ya lleva en sí “el preludio de la victoria, le prélude de la victoire(86).

Hemos llegado ya al punto culminante y sólo deseamos que la siguiente cita de “L’Humanlsme” sea comprendida en toda su importancia (87): “Cuando las estructuras tradicionales se derrumban, sigue todo el resto. La Iglesia no ha previsto tal contestación; y tampoco está en modo alguno preparada para absorber este espíritu revolucionario y asimilarlo… No es el cadalso, lo que espera al Papa, es el desarrollo de las Iglesias locales que se organizan democráticamente, las que rechazan las vallas levantadas entre clérigos y laicos, las que crean sus propios dogmas y las que viven en total independencia con respecto a Roma“.

Volvamos al principio. Atanasio cuenta en sus cartas pastorales, lo que entonces sucedió en Alejandría: “Robos sacrílegos, incendios, blasfemias, violación de las vírgenes, flagelaciones y asesinatos“. Esto no es nada en comparación con lo que hoy día sucede en toda la Iglesia, sin que uno se dé exactamente cuenta. Las iglesias locales ¿no están surgiendo ya o se hallan en plena actividad, cuando en los Sínodos se someten por votación democrática a la mayoría y con ello al número arbitrario y no a la única verdad? “Muy pronto al Vaticano ya no le será posible“, dice la citada revista masónica(88), “mantener bajo control, el movimiento de un gran cuerpo que se creía homogéneo… ¿No será tiempo de volver a Iglesias más “nacionales?“.

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Bergoglio fornicando con los deicidas en la ciudad santa

Al Papa, pues, no le espera el cadalso. ¡Cómo se ha humanizado nuestra época! Pero las Iglesias locales superan al Papa, que deberá llegar a un acuerdo con ellas. Pueden señalarse ejemplos del pasado, a menudo se piensa en la iglesia galicana. Aquí se vuelve a recurrir a la Historia, aun cuando las más de las veces se silencia la Tradición. Al final de la evolución, no obstante, el Papa sobra, porque las iglesias locales “viven en competa independencia con respecto a Roma“. Así, pues, se trata del cadalso en forma de aniquilamiento.

Demos las gracias por este lenguaje tan abierto. Ahora sabemos, lo que nos espera. El luciferino plan se presenta claro y abierto ante nosotros.

EPÍLOGO

Pero por eso no debéis temer a su maldad, sino que… debéis levantaros frente a las nuevas maquinaciones contra nosotros. Pues, cuando un miembro sufre, sufren todos los demás y según las palabras del Apóstol, debemos llorar con el que llora. Dado que la gran Iglesia sufre, cada uno debe sufrir con ella y sufrir su castigo. Para todos es el Salvador, que ellos injurian, de todos las leyes, que ellos destruyen… Por tales motivos os ruego… que condenéis a los impíos, para que los sacerdotes aquí y todo el pueblo vean vuestra verdadera fe y vuestro decidido repudio y se puedan alegrar de vuestra esclarecida fe en Cristo; pero aquellos que tanto han pecado contra la Iglesia, sean llamados a volver y -aun cuando sólo sea posible muy a la larga- lleguen a cambiar de pensamiento. ¡Saludad a la comunidad de los hermanos entre vosotros! ¡Todos los hermanos congregados conmigo también os saludan! Que el Señor os conserve sin pecado y daño y en fiel pensamiento para nosotros…

De Görres

Joseph von Görres (Coblenza, 1776-Munich, 1848) Publicista e historiador alemán. Defensor del catolicismo, fue uno de los impulsores del movimiento nacionalista alemán. Es autor de Alemania y la Revolución (1819) y La mística cristiana).

La Tierra tiembla bajo los pies; los útiles, con los cuales se contaba ya no sirven; cualquier catástrofe, que no se esperaba, se produce y todo el edificio, tiempo ha minado, se derrumba. Que de tal derrumbamiento, la Iglesia salga sana y salva, puede preverse con certeza; pero lo que puede perdurar, nadie lo puede saber. Así, todas las señales amonestan, avisan, saludan, preservan y claman; incluso los animales, a cuesta de los cuales cabalgan los falsos profetas, se encabritan, se vuelven y hablan airadamente en lengua de humanos con sus jinetes, que no ven la espada llameante que se opone en su camino… Por ello debe actuarse mientras aún sea de día, de noche nadie puede actuar. Esperar, tampoco sirve, pues toda espera ha ido empeorando siempre el estado de cosas, en condiciones cada vez más grandes. Que uno se enfrenta en una desigual lucha, tampoco cabe la mínima duda, si uno mira solamente a los que están de su parte. Puede discutirse sobre tesis y teoremas, sobre la participación por igual de la luz y la corriente de aire con justicia. Pero cuando todas las mentiras y malas pasiones se reúnen alrededor de una misma bandera, como los buitres sobre una carroña caída en el camino, indudablemente no es este el Labarum bajo el cual se ha de desarrollar la lucha. Pues lo malo tiene su instintos, que no le hacen perder el camino. Pero un poder, que ve dirigido contra sí todas las pistas, le sobra razón para tener miedo y tomar con tiempo, después de serias reflexiones, conciencia de una posible solución. La Iglesia, por su parte, que se halla pura y claramente en su derecho, puede mantenerse impasible y en paz; pues “¿quién como Dios?” lleva esculpido en letras de fuego en su escudo, y ante esta leyenda, palidecen todo brillo y trivialidad terrestres y se desvanecen todo poderío terrenal“. (Del Epílogo a la cuarta edición del “Athanasius”, Pascua 1838) (102).

Revista “Roma” N° 48, Pg. 6

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