¿Misa Católica o misa nueva? 3ª(XVI de XVI): Anexos y conclusión

Parte 3ª. LA FORMACIÓN DEL NOVUS ORDO MISSAE (N.O.M.),
LLAMADO “MISA DE PABLO VI”

Anexo 1.

Advertencia de Cardenales sobre la Misa de Pablo VI

A fines del siglo XIX un sacerdote apóstata y satanista, el Padre Paul Gabriel, decía: “Creo que el culto divino tal como lo regulan la liturgia, el ceremonial, el ritual y los preceptos de la liturgia romana sufrirá próximamente, en un concilio ecuménico, una transformación que, al mismo tiempo que le devolverá la venerable simplicidad de la edad de oro apostólica, lo pondrá en armonía con el nuevo estado de la conciencia y de la civilización moderna” 138. El estudio del nuevo rito nos mostró el acierto de esta “profecía”. El N.O.M. está en perfecta armonía con el ideal liberal y democrático que empapa el mundo de hoy. Todo lo que hemos visto permite llegar a la siguiente conclusión, tremenda pero real: La Misa de Pablo VI no es un culto que exprese la fe católica relativa al Santo Sacrificio de la Misa. Su publicación fue un error, como se puede leer en el Breve Examen Crítico firmado por los cardenales Octtavini y Bacci: “el apartarse de la tradición litúrgica, que fue por … siglos signo y garantía de la unidad del culto, para sustituirla por otra nueva –que no puede no ser un signo de cisma, por las innumerables facultades implícitamente concedidas, y la cual pulula ella misma con gravísimas ambigüedades, por no decir errores manifiestos contra la pureza de la Fe Católica- nos parece, para expresar nuestra opinión benigna, el error más monstruoso (nº VIII).

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Anexo 2.

Elogios protestantes a la nueva Misa

En la Misa de Pablo VI todo “huele” a protestantismo. Ahí se encuentra el motivo profundo del rechazo en su momento de algunos cardenales y obispos hacia ese rito: aunque no es propiamente herética, sin embargo favorece la herejía. Un Obispo es- cribía al Santo Oficio el 26 de febrero de 1978, que el nuevo rito es una síntesis católico- protestante, y protestaba pidiendo conservar la fe católica mediante la misa católica, no mediante una misa ecuménica, favens haeresim, favorecedora de la herejía, aunque sea válida y no herética. Favorece la herejía, pues nos pone en un ambiente que no afirma más las verdades fundamentales de la Misa. Como lo hemos visto, el N.O.M. se elaboró con la cooperación de algunos expertos protestantes para que pudiese ser acepto tanto a los católicos cuanto a los protestantes. Citemos algunos testimonios más, tanto de parte de católicos como de los protestantes sobre todo, límitándonos a unos pocos ejemplos de entre muchos, para confirmar esto:

El Osservatore Romano llegó a decir que “la Reforma litúrgica ha dado un notable paso adelante en el ámbito ecuménico y se ha acercado a las formas litúrgicas de la iglesia luterana”141.

El converso Julien Green, venido del anglicanismo, definía el nuevo rito como “una imitación harto grosera de la función anglicana, que nos era familiar desde la infancia”, y hablaba de misa “recortada, reducida a dimensiones protestantes”142.

Los mismos protestantes llegaron a afirmar la estructura protestante del N.O.M.: Max Thurian, miembro de la comunidad protestante de Taizé, decía que el Novus Ordo Missae “es un ejemplo de esa fecunda preocupación por la unidad abierta y la fidelidad dinámica, por la verdadera catolicidad: uno de sus frutos será tal vez que las comunidades no católicas podrán celebrar la Santa Cena con las mismas oraciones que la Iglesia católica. Teológicamente es posible”143. Las nuevas preces eucarísticas presentan una estructura que corresponde a la Misa luterana”144.

Leamos el testimonio de una comisión teológica luterana: “Dadas las formas actuales de la celebración eucarística en la Iglesia católica y en razón de las convergencias teológicas presentes, muchos obstáculos que hubieran podido impedir a un protestante participar en su celebración eucarística parecen hallarse en vías de desaparición. Hoy en día debería serle posible a un protestante reconocer en la celebración eucarística católica la cena instituida por el Señor…”145.

El protestante Roger Mehl pudo decir: “Si tenemos en cuenta la evolución decisiva de la liturgia eucarística católica, la posibilidad de sustituir el Canon de la Misa por otras oraciones litúrgicas, la eliminación de la idea según la cual la Misa constituiría un sacrificio, la posibilidad de comulgar bajo las dos especies, ya no existen razones para que las Iglesias de la Reforma prohíban a sus fieles tomar parte en la eucaristía en la Iglesia de Roma”146.

Por fin, citemos a modo de conclusión, entre muchos que por motivo de espacio, nos quedan en el tintero a B.C. Pauwley, Archidiácono anglicano de Canterbury y “observador” en el Concilio Vaticano II: “La liturgia romana revisada, bien lejos de ser causa de disputa, se parece mucho a la liturgia anglicana […] El decreto del Concilio concierne sólo a los principios, los cuales se corresponden mucho con los del prefacio de Cranmer [autor herético de la “liturgia anglicana”; n. de la r.] al Book of Common Prayer, y son: a) La traducción de los ritos en lengua vernácula.b) La revisión de los textos con base en modelos escriturarios y patrísticos. c) El fin del predominio del rito romano. d) La desclericalización de los ritos y el fomento de la participación activa de los seglares. e) La disminución del influjo monástico así como lazos más obvios con el mundo contemporáneo. […] La nueva liturgia ha superado en su modernidad a la de Cranmer en muchos puntos, a despecho de su retraso de cuatrocientos años”147 No se podía hablar más claro…De facto, la estructura y oraciones del N.O.M. y la anglicana es casi caldada y sólo un experto podría distinguirlas al leerlas.

Algunos pueden, antes estos testimonios, presentar el siguiente escolio: “Pero, ¿no pertenece a la infalibilidad de la Iglesia la promulgación de un rito?”

No necesariamente. Se afirma a veces que la promulgación de un rito o la publicación de una ley universal (por ejemplo una ley litúrgica) compromete necesariamente la infalibilidad de la Iglesia, de manera que no se pudiera encontrar nada falso o nocivo para la Iglesia. Pero no es así. De la misma manera que todas las palabras del Papa no son infalibles, sino sólo en ciertas condiciones (que definió el Primer Concilio del Vaticano, Ses. IV, cap. 4), lo mismo las leyes litúrgicas no son, en sí mismas, infalibles. Lo son sólo si el Papa compromete su infalibilidad148 . Ahora bien, el mismo Pablo VI dijo que los ritos de la misa nueva pueden recibir distintas calificaciones teológicas: “El rito y su correspondiente rúbrica no constituyen, como tales, una definición dogmática y son susceptibles de una calificación teológica de valor diverso, según el contexto litúrgico al que se refieren. Los ritos son gestos y expresiones que dicen relación a una acción religiosa vivida y viviente de un misterio inefable de presencia divina, acción no siempre realizada de una manera unívoca, y que únicamente la crítica teológica puede analizar y expresar en fórmulas doctrinales lógicamente satisfactorias”149.

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CONCLUSIONES

Al lector ávido de la verdad no le será necesario nuestra personal conclusión, y querrá sacar la suya propia, no sin antes pedir al Espíritu Santo que le conduzca sin error a quien sólo Él es la Verdad, el Camino y la Vida: Cristo; y a su Iglesia. Como guía de reflexión para elegir entre la Misa de siempre o la nueva, siempre que haya esa opción, le dejamos con una cita de Pío XII:

“La Sagrada Liturgia está íntimamente unida con los principios doctrinales que la Iglesia propone como verdades certísimas, y por consiguiente tiene que conformarse a las enseñanzas de la fe católica (…) En la Sagrada Liturgia hacemos explícita y manifiesta profesión de la fe católica (…) La Liturgia, por consiguiente, no presenta ni constituye en sentido absoluto y por su propia autoridad la fe católica, sino más bien, siendo como es una profesión de las verdades divinas—profesión sujeta al Supremo Magisterio de la Iglesia—, puede proporcionar argumentos y testimonios de no escaso valor para decidir un punto determinado de la doctrina cristiana. De aquí que, sí queremos distinguir y determinar de manera general y absoluta las relaciones que existen entre fe y Liturgia, se puede con razón afirmar: ‘la ley de la fe debe establecer la ley de la oración'”156

Así, pues, el verdadero problema no es si la misa celebrada según el rito nuevo es válida, que lo es, sino si redunda o puede redundar en daño a la fe católica de quien la oye, porque la fe hay que preservarla prístina ya que es la ley de la oración (liturgia) ; pues sin fe es imposible agradar a Dios, como se nos dice en la Carta a los Hebreos.

Amable lector, si ha tenido la paciencia de leer todo este trabajo, es porque está buscando la verdad. Debería serle evidente cuál es la verdadera Misa católica al finalizar la lectura;puede releerlo o bajar los archivos de los textos para saborearlos de un tirón o hacerlo con más comodidad. Usted puede elegir también adherirse al error, pero ya no podrá alegar ignorancia y por lo tanto, tendría culpa ante Dios, Nuestro Señor.

NOTAS:
138 Padre Roca (1830-1893), sacerdote apóstata y satanista, en “L‘abbé Gabriel”, citado por el Padre Bonneterre en El Movimiento litúrgico, Iction, 1982.
139 Nota referida al texto original no presente en esta edición.
140 Nota referida al texto original no presente en esta edición
141 Osservatore Romano del 13 de octubre de 1967.
142 Ce qu‘il faut d‘amour à 1’homme, ed. Plon, París, 1978.
143 Max Thurian en La Croix del 30 de mayo de 1969, citado por Louis Salleron en La Nueva Misa, Iction (1978), p. 189.
144 Citado en la revista Itinéraires nº218, diciembre de 1977.
145 Consistorio superior de la confesión de Augsburgo y Lorena, llamada Iglesia ‘evangélica’ (o sea, protestante), 8 de diciembrede 1973, citado por Louis Salleron en La Nueva Misa, Iction (1978), p. 190.
146 Roger Mehl, en Le Monde del 10 de septiembre de 1970, citado por Louis Salleron en La Nueva Misa, Iction (1978), p. 130.
147 Citado por la revista Sí Sí No No de diciembre de 2007, la revolución litúrgica
147 Citado por la revista Sí Sí No No de diciembre de 2007, la revolución litúrgica de Pablo VI.
148 Por ejemplo el Pontifical Romano indicó, durante mucho tiempo, que la porrección del cáliz, en la ordenación sacerdotal, constituía la materia del sacramento. Pero Pío XII definió lo contrario (Sacramentum ordinis, 1947), a saber que la sola imposición de manos por el obispo constituye la materia del sacramento de orden. Otro ejemplo: El Pontifical Romano del siglo XIII afirmaba que la consagración del vino se podía realizar sin las palabras de la consagración, por el solo contacto del vino con una hostia consagrada. En estos casos es evidente que la ley litúrgica no constituía una afirmación dogmática, ni infalible.
149 Nota referida al texto original no presente en esta edición.
150 Nota referida al texto original no presente en esta edición.
151 Nota referida al texto original no presente en esta edición..
152 Nota referida al texto original no presente en esta edición.
153 Nota referida al texto original no presente en esta edición.
154 Nota referida al texto original no presente en esta edición.
155 Nota referida al texto original no presente en esta edición.
156 Pío XII, Mediator Dei (1947) nº 44-47.
157 Mons. Lefebvre, Carta abierta a los católicos perplejos.

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