La abominación de la desolación en el lugar santo

Mañana, domingo 19 de octubre, si Dios no lo remedia, contemplaremos atónitos la mayor impiedad pública y sacrilegio de Bergoglio, alias Francisco, luego de la “canonización” falsa del turbobeato besacoranes. Esto es, la elevación a los altares de la iglesia conciliar a Montini,  Pablo VI. Un ‘papa’ que además de cambiar de arriba a abajo toda la Iglesia, ha sido acusado públicamente de ser un homosexual por la Doctora católica Randi Engel, el padre Luigi Villa, encargado por Pío XII para investigar la infiltración de la masonería en la Iglesia y otros más, de forma que casi toda Italia ha oído hablar del supuesto vicio contra natura de Montini. Por supuesto, nadie que no haya estado presente en el acto singular de  sodomización puede asegurar al 100% que era homosexual; lo mismo que tampoco se puede asegurar totalmente que Rodrigo Rato y Blesa se lucraron de las famosas tarjetas black, salvo que se estuviera en el acto singular del delito. Pero hay probabilidad moral suficiente para tener obligación de hablar de ello, más si afecta al fin de la Iglesia que es la gloria de Dios y la salvación de las almas. Sin embargo, ya de por sí sería una imprudencia gravísima incoar la causa de beatificación de Montini con esa fama de sodomita y mucho más declarar beato, a alguien de de ninguna manera puede serlo. Sólo la soberbia que anida en los corazones de quienes promueven y concluyen esta causa, soberbia que proviene de  Satanás, ha impedido la prudencia de haber detenido el proceso y haber escuchado a las partes contrarias y las pruebas que tienen. El Padre Luigi Villa lo impidió una vez, enviando las pruebas a casi todos los obispos de Italia y a la mayor parte del clero.

Por mi parte, queriendo obedecer a Cristo y a su verdadera e inmaculada Iglesia, no voy a permanecer como perro mudo cuando se está proponiendo a los fieles de la iglesia conciliar, cuya doctrina herética algunos, sin culpa, piensan que es la misma que la de la verdadera Iglesia católica, la devoción privada de alguien que es bastante sospechoso de haber sido homosexual. Entre Santo Tomás de Aquino, San Cipriano, Santa Cecilia, Santa Anastasia, todas la vírgenes, mártires y confesores,  todos los santos…y Montini, alias Pablo VI no hay nada en común; ni la Fe ni, según parece probable, la pureza de sus almas y cuerpos.

Dicho esto, para que Dios no me lo demande como hará con cuantos obispos, sacerdotes y laicos callan mientras la manada de lobos devora las ovejas de Cristo, vida nuestra, y para defender la Santa Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica del ajenjo de esta jerarquía pérfida, les dejo con la carta dirigida por Franco Adessa al “obispo” Luciano Monari, fautor de esta causa. Mañana callaré sobre este asunto, pero jamás, mientras Dios quiera, sobre la apostasía de los hombres que han usurpado la cátedra de San Pedro para destruirla en su raíz. Destrucción en la que están teniendo éxito, gracias a la gran cantidad de vírgenes bobas que hay entre las filas de los católicos que se hacen cómplices con su silencio y cobardía. Algunos sacerdotes ven, pero prefieren la seguridad del salario episcopal. Algunos seglares ven, pero se engañan a sí mismos o por otros gurús que los conducen a movimientos conciliares heréticos o al aparicionismo, olvidando la verdadera devoción a la Santísima Virgen – de la cual no era devoto Pablo VI- y que San Luis María de Monfort los clasificaría en la categoría novena de los falsos devotos a la Madre de Dios. Son los que en aquel día postrero dirán a la Madre virginal de Dios ¿Pero, acaso, no hicimos profecías en tu nombre, dimos mensajes, y hasta hicimos milagros? Ya saben la respuesta que da el Señor en las Sagradas Escrituras.

………………..

[Alegación contra la beatificación de Montini/Pablo VI, Extraída del artículo de Franco Adessa en defensa del P. Luigi Villa contra la intervención de Mons. Luciano Monari, obispo de Brescia, publicada en Chiesa Viva, n. 443, noviembre 2011]

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El primer “vacío” de esta intervención, que por otro lado demuestra, también, muy poco respeto por los lectores, es la desenvoltura que muestra Mons. Monari para olvidarse de hacer conocer a los fieles de su diócesis el evento que ha causado su dura intervención contra don Luigi Villa. A fines de agosto, la Revista “Chiesa Viva”, de la que el anciano Sacerdote es Director desde hace más de 40 años, publicó y difundió el Número Especial de Septiembre de 2011, de 96 páginas a color con 197 fotografías, con el título: “Pablo VI, el Papa que cambió la Iglesia.

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El índice incluye los siguientes capítulos:

-Presentación

– Su Vida

-Pablo VI, masón

Su homosexualidad

-Su Pontificado

-Sus “dichos” y “hechos”

-Conclusión

Podemos comprender que para el Obispo de Brescia, públicamente y activamente empeñado en la promoción de la causa debeatificación de Pablo VI, haya sido un duro golpe, pero debe recordarse a mons. Monari que es la Iglesia misma la que “invita a todos los fieles a comunicar directamente o hacer llegar al tribunal toda “noticia” de la cual se pueda, en cualquier modo, argüir en contra de la fama de santidad del llamado “Siervo de Dios”. Y esta invitación de la Iglesia sirve para hacer que, en la etapa procesal, prevalezca la verdad histórica y no otros fines y objetivos que no tienen nada que ver con la verdad. Además, la insistencia de mons. Monari en magnificar y presentar ciertos aspectos positivos de Pablo VI, nos obliga a hacerle notar que el tema no es éste, sin justamente lo opuesto.

Si la Iglesia nos invita a “hacer llegar al tribunal todas aquellas noticias que en cualquier manera puedan argüir en contra de la fama de santidad del “Siervo de Dios”, significa que la causa de beatificación ya ha sido introducida y que, seguramente, las autoridades encargadas tienen ya en mano los aspectos positivos y reconfortantes para hacer proceder la causa. Pero estas autoridades, para que el proceso se desarrolle en el respeto por la verdad, piden justamente los aspectos negativos que puedan afectar la fama de la presunta santidad. Y aquéllos que aporten tales “pruebas” o “hechos”no son promotores de “calumnias” de “inmundicias” o “falsedades”, siempre que tales “hechos” sean serios y estén documentados.

Además, Excelencia, o se afronta seriamente el análisis de los “hechos”, o Ud. puede fácilmente distorsionar la realidad y presentar a los “honestos servidores de la Iglesia de Cristo” como malhechores, calumniadores, y agregue Ud. lo que quiera, pero para ser creído, en este caso, es necesario encontrar también a los crédulos que muerdan el anzuelo.

Su declaración de que “la diócesis de Brescia no tiene y no quiere tener nada que ver con las inmundicias y las falsedades que se escriben”, a parte de la calumnia y del juicio a priori privado de toda demostración, se puede fácilmente comprender, porque, en el gobierno de la diócesis, hay una Curia que tiene la plena responsabilidad del proyecto y la realización del Templo satánico de Pardegnone. Y Ud., Excelencia, es la Cabeza de esta Curia. Don Villa, que ha denunciado esta impiedad, evidentemente, no puede y no quiere “tener nada que ver” con quienes han cometido tal impiedad!

¿Por qué, Excelencia, Ud., no ha expuesto todavía a los fieles de la diócesis su posición acerca de esta abominación? Su frase “basta leer los textos de don Villa para comprender de qué fibra está hecho”, no es una respuesta. ¡A los fieles de su diócesis no nos interesa la “fibra” con la cual está hecha don Villa, sino el “lodo con el cual está hecha la Curia y su Cabeza, el cual, después de dos años, aún no ha llegado a pronunciar ni una sola palabra sobre este escandaloso y blasfemo Templo satánico, erigido en una diócesis que, por su vastedad e importancia, es la tercera en el mundo!

Por lo demás, Excelencia, debería saber que don Luigi Villa jamás se ha “autodenominado gran inquisidor defensor de la fe contra el Concilio Vaticano II…”, sino que el encargo, confiado directamente por el Padre Pío, consiste en “defender la Iglesia de Cristo contra la obra de la Masonería eclesiástica”y que tal encargo fue, luego,aprobado por el Papa Pío XII que, para adiestrar a Don Villa y ponerlo al corriente de los secretos de la Iglesia inherentes a estas cuestiones, lo confió al Prefecto del Santo Oficio, card. Alfredo Ottaviani, al card. Pietro Parente y al card. Pietro Palazzini.

Excelencia, ¿no le parece, incluso, ridículo, pensar que un sacerdote, que se “autodenomina gran inquisidor” y “defensor de la fe”, se presente al Santo Oficio y pretenda trabajar en las dependencias del Prefecto, ser puesto al corriente de los secretos de la Iglesia y permanecer por largos años en esta Sagrada Congregación? Ud, sabe bien que ¡esa frase suya es pura mentira!

 

Cuando Ud. escribe que don Villa, después de haberse“autodenominado inquisidor y defensor de la fe…” contra Pablo VI que ha deformado a la Iglesia (Jesucristo debe haberse olvidado de la promesa de indefectibilidad que había hecho), Ud. sabe que juega aquí con un gran equívoco.

 

Pablo VI-chiesa3Ante todo, Pablo VI no ha “deformado”la Iglesia, sino “Pablo VI es el Papa que cambió la Iglesia”. Ud. sabe que esta frase, que da el título al mismo Número Especial, no ha sido inventada por don Villa, sino que ha ido pronunciada por su amigo y protector, el card. Camilo Ruini, y ha sido publicada en el “Avvenire” del 19 de marzo de 1999. Pablo VI, no teniendo ningún poder por haber jurado como Papa, “no disminuir o cambiar nada de cuanto hallara conservado por mis predecesores gratos a Dios …”, ha literalmente cambiado todo, creando una nueva Iglesia:

la “Iglesia Universal del Hombre”, llamada también la “nueva iglesia masónica de Pablo VI”. Además, Jesucristo no ha tenido ningún “vacío de memoria”, porque la indefectibilidad prometida mira siempre y sólo a “Su Iglesia”, la “Iglesia de Cristo”, y no a la “nueva iglesia masónica de Pablo VI”! Que esta “nueva iglesia” exista y sea un “cuerpo oscuro”, lo leemos también en la frase pronunciada por la Virgen, en La Salette:

“la Iglesia tendrá una horrorosa crisis… ¡la Iglesia se verá eclipsada!”.

Un eclipse, para producirse, necesita de un cuerpo luminoso(en este caso, la “Iglesia de Cristo”) y de un cuerpo obscuro (la “nueva iglesia masónica de Pablo VI”), que “cubre” o “eclipsa” al cuerpo luminoso.

Sólo jugando sobre este equívoco, de la existencia de una sola Iglesia católica, cierta Jerarquía eclesiástica puede tratar de imponerse y de obligar a una “nueva obediencia masónica”al clero y perseguir a aquellos sacerdotes que, fieles a la Iglesia de Cristo, no tienen ninguna intención de ceder a los halagos, las persecuciones ¡e incluso a las tentativas de asesinato de las que han sido objeto!

…En su intervención contra don Luigi Villa, Excelencia, Ud. ha sido muy astuto en no mencionar jamás el vicio impuro y contra natura de Pablo VI. Ud. ha utilizado términos como inmundicia” y “ensuciar todas las cosas bellas”, pero no se aventuró en las “arenas movedizas” de esta escandalosa realidad, que no representaba sólo un vicio personal, sino que es un arma utilizada por muchos contra la Iglesia de Cristo. Ud. seguramente sabrá que mons. Montini fue catalogado como homosexual desde 1926 por la “Ovra” de Milán y que, sucesivamente, como Arzobispo de Milán, fue sorprendido in fraganti, en las calles de esta ciudad donde hacía estragos este tráfico impuro, alrededor de una docena de veces, con muchas actas oficiales.

Ud. debería saber también que su amigo y protector, el card. Camillo Ruini, en 1992, anunció la decisión de introducir la causa de beatificación de Pablo VI, pero que esto fue un “golpe” contra la mayor parte del Episcopado italiano ¡que no lo habría querido jamás!

 

Entonces, Ud., Excelencia, debería haber entendido que don Luigi Villa escribió sus libros sobre Pablo VI, no para “ensuciar todas las cosas bellas” sino para cerrar la causa de beatificación de Pablo VI y evitar el daño que esta beatificación hubiese acarreado a la Iglesia de Cristo y, al mismo tiempo, impedir el escándalo de la revelación de este aspecto inmoral de Pablo VI. Pero frente a la sordera o, tal vez, imposibilidad para alguno, de actuar según las correctas reglas de la Iglesia, para que no sea pisoteada la verdad, ¡es siempre preferible el escándalo!

¡Ustedes han querido y provocado este escándalo, no don Luigi Villa! Porque el bien de la Iglesia de Cristo supera siempre y ampliamente la buena reputación, desafortunadamente inmerecida en este caso, de una persona, ¡incluso si esta persona es el Papa!

Ud., además, seguramente sabrá que no sólo una parte del clero de Brescia estaba perfectamente al corriente de esta miseria de Pablo VI, sino también el de Milán y el de Roma, y que esto no es ya no es un secreto ni siquiera para gran parte del laicado católico italiano y del exterior. ¿Por qué, entonces, proceden con tanta testarudez?

Pablo VI-chiesa8Ud. sabrá, además, Excelencia, que este vicio impuro y contra natura de Pablo VI era un arma de chantaje que fue usada para obtener del Pontífice lo que se deseaba. Por ejemplo, la “cremación de los cadáveres”es obtenida de Pablo VI por la Masonería, con la amenaza de revelar todas sus escapadas a Suiza…

Pero el aspecto más inquietante de este vicio impuro fue el de la promoción, a los altos puestos de la Jerarquía eclesiástica, de Prelados afectados también de este vicio impuro y contra natura.En nuestro Número Especial sobre Pablo VI, hemos reportado algunos ejemplos, sólo en lo que respecta a los Estados Unidos; pero la ola de promoción de estos Prelados perversos no golpeaba sólo las costas de los Estados Unidos, sino superaba todas las fronteras, incluido el Vicariato de Roma.

¿Por qué, Excelencia, Ud. demuestra no comprender esta realidad? ¿Qué Pastores son ustedes y en nombre de quién hablan y actúan si, aún sabiendo esto, obstinadamente insisten en la causa de beatificación de un Papa homosexual?

Excelencia, ¿es ésta Vuestra “Tolerancia Cero” contra la extensión de la perversión sexual en el Clero: poner sobre los altares a un Papa homosexual?

Le recuerdo que la estrategia de la Masonería, para la aniquilación de la Iglesia católica está encerrada en estas palabras del Nubius, Cabeza suprema de la satánica Orden de los Illuminati de Baviera:

La Iglesia se destruye sólo con la corrupción. Corromperemos al pueblo a través del Clero y al Clero a través de nosotros!”.

Y entonces, mon. Luciano Monari, ¿quién, en realidad, “ha perdido el sentido de la mesura”? Excelencia, Ud. se lamenta: “Que sean anticlericales los que escupen ofensas por todas partes, lo tomamos en cuenta. Pero que lo haga un sacerdote, que un sacerdote tome el gusto de ensuciar a papas como Pablo VI y Juan Pablo II, que lo haga con folletos que propagan acusaciones sobre todo y de todos, esto crea desorientación”. Tomemos uno de estos “folletos” sobre Pablo VI: por ejemplo, el libro “Pablo VI, ¿beato?”, y extraigamos una síntesis del capítulo:

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“Su nueva religión”. Leyendo esto, se descubre cómo Pablo VI ha inventado un nuevo cristianismo bajado de la Cruz; ¡que ha sustituido el “Culto de Dios” con el “Culto del Hombre”, el primado de lo “sobrenatural” con el primado de lo “natural” y “temporal”, el primado de la “Ley de Dios” con el primado de la “conciencia”, el primado del “Reino de Dios” y de la “vida eterna” con el primado del “mundo”, de la “Paz” y del “paraíso en la tierra”! Un cristianismo, en suma, que considera a Cristo como un “liberador” no del pecado, sino del sufrimiento y de la esclavitud; un Evangelio confundido con la “Carta de los Derechos del hombre” y puesto al servicio de la “justicia social”, los “Derechos de Dios” abolidos en provecho de la exaltación de los “Derechos” y de los “gustos” del hombre; la evangelización del sobrenatural “docete” reducida a un diálogo que se apoya sólo en medios humanos y no mira a la conversión. Un cristianismo que, idolatrando al hombre, ha hecho proclamar la “Libertad religiosa”como derecho fundamental y absoluto del hombre y ha promovido un falso amor por el hombre sobre el cual Pablo VI ha fundado Su “religión del Hombre”, que resumo en estas pocas citas Suyas:

«¿No llegará, un día (…), el hombre moderno, detrás del rostro mudo de la materia, a tender el oído a la voz maravillosa del Espíritu que palpita en ella?

¿No será ésta la religión del mañana?».

«Toda esta riqueza doctrinal (del Concilio) no mira sino a una cosa: servir al hombre».

 

«Nuestro Humanismo se vuelve Cristianismo y Nuestro Cristianismo se vuelve teocéntrico, tanto que podemos igualmente afirmar: ¡para conocer a Dios, hay que conocer al hombre»!

«El hombre se nos revela gigante. Se nos revela divino.Se nos revela divino no en sí, sino en su principio y en su destino. ¡Honor al hombre, honor a su dignidad, a su espíritu, a su vida”! “Honor al hombre; ¡honor al pensamiento! ¡Honor a la ciencia!… Honor al hombre, Rey de la Tierra y ahora también Príncipe del cielo!».

«El humanismo laico y profano ha aparecido, finalmente, en su terrible estatura y ha desafiado, en cierto sentido,  al Concilio. La religión del Dios que Se ha hecho hombre se ha encontrado con la religión del hombre que se ha hecho Dios…Nosotros más que cualquier otro, NOSOTROS TENEMOS EL CULTO DEL HOMBRE!».

Excelencia, Ud., que es un biblista, ciertamente sabrá que en la Sagrada Escritura está escrito: «¡Maldito el hombre que confía en el hombre y pone su fuerza en la carne, y su corazón rechaza al Señor»!

Lo que hay que subrayar, sin embargo, es la cita sobre la Religión del Dios que Se ha hecho hombre, que se ha encontrado con la religión del hombre que se ha hecho Dios… Esto, Excelencia, es unablasfemia contra Jesucristo, porque si las dos religiones se han“encontrado”, esto supone que ¡Jesucristo se debe haber equivocado en transmitirnos Su Doctrina eterna! En consecuencia,¡Jesucristo no podría ser Hijo de Dios y ni siquiera Dios Él mismo!

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¿Y qué significado tenía el Efod que llevaba al pecho Pablo VI si no elde negar la divinidad de Jesucristo? ¿No fue, tal vez, Cristo condenado a muerte por haberse declarado Hijo de Dios? ¿Y qué significado tenía, en el momento de la condena a muerte de Jesús, esa joya en el pecho del Sumo Sacerdote Caifás, si no la negación de la divinidad de Cristo?

Excelencia, es extraño notar siempre su extrema sensibilidad frente a las merecidas acusaciones hacia ciertos “hombres de la Iglesia” – ¡que no son “la Iglesia”! mientras Ud. no parece prestar ninguna atención a los insultos diabólicosque ciertos “hombres de la Iglesia” lanzan, sin términos velados, contra Jesucristo. ¿Por qué, Ud. llega a ver sólo el “fango” de las justas y merecidas acusaciones a ciertos “hombres de Iglesia” y no llega a verlos “crímenes” de estos mismos hombres? ¿Por qué, Ud. muestra siempre una completa ceguera frente al “fango diabólico” que estos “hombres de la Iglesia” lanzan contra Cristo, Hijo de Dios y Fundador de la Iglesia de Cristo? Parece existir una sola respuesta: o se pertenece a la Iglesia de Cristo, y se denuncian abiertamente y en alta voz las herejías, impiedades e impurezas de ciertos “hombres de la Iglesia” para defender a la Cabeza, el Espíritu, el Alma y la Gracia de la Iglesia de Cristo, o se pertenece a la “Iglesia Universal del Hombre” de inspiración satánica, también llamada “nueva iglesia masónica de Pablo VI”, para lo cual se deben defender, con todos los medios, contra toda lógica y pudor, las herejías, las impiedades y las impurezas de los “hombres de la Iglesia” que han traicionado a la “Iglesia de Cristo” y ha fundado una “nueva iglesia” de inspiración satánica.

Evidentemente, entonces, el enemigo, para estos traidores a la Iglesia de Cristo,¡está representado por aquellos Sacerdotes que no quieren ceder, ni siquiera bajo amenazas y persecuciones, y que no quieren abandonar su Fe en el Cristo Hijo de Dios y en su Doctrina eterna e inmutable!

 

Pablo VI-chiesa6Excelencia, mons. Montini, a la muerte de su madre, acaecida en 1943, Le hizo erigir una tumba sobre la cual hizo esculpir un conjunto de símbolos masónicos. La información, de que el Autor de esta geometría simbólica fuera propiamente mons. G.B. Montini, fue transmitida a don Villa directamente por los card. Ottaviani y Palazzini. Pero ¿por qué esculpir, sobre la tumba de la madre, ese conjunto de símbolos masónicos que, aparentemente incomprensibles, definen, sin embargo, con una precisión perfecta,la geometría de la blasfema y satánica Triple Trinidad masónica?

Excelencia, tal vez Ud. no lo sepa, pero esta simbología, la más secreta y celosamente custodiada por los Jefes Desconocidos de la Masonería, no es transmitida ni siquiera al grado 33 de la Masonería de Rito Escocés Antiguo y Aceptado, sino sólo a aquellos masonesque, por su origen hebreo, han sido seleccionados previamente para llegar al vértice supremo de la Masonería.

¿Y por qué mons. Montini ha hecho esculpir sobre la tumba de su madre este terrible secreto, veinte años antes de convertirse en papa? ¿Era, tal vez, una solemne promesa hecha a la madre de origen hebreo? ¡No lo sabremos jamás!

Pero ¿no ha dicho la Virgen de Fátima, en su Tercer Secreto, que “Satanás efectivamente alcanzará a introducirse hasta la cima de la Iglesia”?¡Y “cima de la Iglesia”, Ud. sabe que no existe más que una! Como ve su Excelencia, no se trata sólo de la “quinta columna infiltrada en la Iglesia para destruirla desde adentro”.

Ahora, después de cuanto se ha dicho sobre la figura de don Luigi Villa, muchos se pueden preguntar: “¿Pero quién es éste don Villa?”… Ciertamente, cada uno puede definirlo y presentarlo como le parezca, pero para Nosotros los de “Chiesa viva” no es fácil resumir en un esquema preciso a este personaje, por sus múltiples roles de Sacerdote, escritor y periodista… aunque debemos afirmar que Él es un sacerdote siempre en primera fila en las más importantes batallas religiosas y morales.

Por esto, Nosotros afirmamos que, para la Historia eclesial, don Villa ha sido siempre un sacerdote fiel a su ideal de sacerdote, que ha predicado y escrito sobre la existencia de la realidad cristiana, encarnada en Él, con fidelidad y coraje, contra los “Nuevos Arrianos” de hoy que operan sin descanso en el interior de la Iglesia católica para demolerla. Manteniéndose siempre fuera de este “ghetto” de traidores, don Villa ha hecho uso de la libertad para ser luz del verdadero Evangelio, contribuyendo a plasmar “cristianos” del formato que Él ha tenido siempre en la mente y en el corazón; una mente y un corazón que siempre han poseído a Cristo-Diosy siempre han creído profundamente en Cristo Crucificado por la salvación de las almas.

Por lo tanto, ¡somos muchos los que afirmamos resueltamente que, con el “vía crucis” de su vida, don Villa, ciertamente, no ha sembrado en vano!

Texto completo del artículo de Franco Adessa del número 443, noviembre 2011, de Chiesa Viva  AQUÍ

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Un comentario en “La abominación de la desolación en el lugar santo

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