El Misal de San Pío V (y III de III)

RAZONES PARA NO SEGUIR LA REFORMA DE JUAN XXIII

Padre Ceriani

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En el orden personal, en primer lugar tengo algunos puntos para destacar:

Monseñor Lefebvre comenzó utilizando, en la FSSPX, la reforma litúrgica de 1965.

La FSSPX jamás utilizó, de modo general, unánime y público, la reforma litúrgica de 1962.

Monseñor Lefebvre jamás impuso a los miembros de la FSSPX seguir las rúbricas de la reforma litúrgica de 1962 como condición para pertenecer a ella.

Monseñor Lefebvre jamás prohibió a los miembros de la FSSPX seguir en privado las rúbricas anteriores a la reforma de litúrgica de 1962.

Antes de la ordenación de subdiácono expuse a Monseñor Lefebvre mi intención de seguir en privado las rúbricas anteriores a Pío XII. No hubo oposición para ello, y lo llevo haciendo desde hace 29 años.

Durante 27 años y medio, nunca seguí en privado las rúbricas de Juan XXIII para rezar la Santa Misa, y nunca nombré en el Canon al Glorioso Patriarca San José.

En cuanto a la recitación del Breviario y el rezo de la Santa Misa en público, seguía las costumbres de la FSSPX: apartarme en gran medida de las rúbricas de Juan XXIII.

Alguien puede pedir el motivo de tal decisión. Y respondo:

Es evidente que, si la FSSPX jamás utilizó de modo general, unánime y público la reforma litúrgica de 1962, yo no me tenía que sentir obligado a comprometerme a hacer algo que no se cumplía en la sociedad.

Es evidente que, si Monseñor Lefebvre jamás impuso a los miembros de la FSSPX seguir las rúbricas de la reforma litúrgica de 1962 como condición para pertenecer a ella, yo no me tenía que sentir obligado a comprometerme a ello.

Es evidente que, si Monseñor Lefebvre jamás prohibió a los miembros de la FSSPX seguir, en privado, las rúbricas anteriores a la reforma de litúrgica de 1962, yo no me veía obligado a comprometerme a hacer algo que él no imponía.

Ahora bien, si la FSSPX nunca siguió totalmente esas rúbricas en público y si Monseñor Lefebvre nunca las impuso ni prohibió, por algo era.

Ese “algo” radica en que esas rúbricas de julio de 1960 pueden ser enfrentadas con razones de peso. Es lo que nos corresponde considerar ahora.

De modo general y de entrada, podemos decir que han sido promulgadas por quien era sospechoso de modernismo, y que había convocado el Concilio Vaticano II.

Entrando en detalles, hemos visto que fueron compuestas bajo la dirección de Ferdinando Antonelli, que luego suscribiría la Nueva Misa, y de Annibale Bugnini, el sepulturero de la Misa Tradicional, artífice de la Nueva Misa, notorio modernista y masón.

La historia prueba que, en cuanto al pasado, se fundamentan sobre los principios del “movimiento litúrgico desviado”, y respecto de lo futuro, preparaban la Nueva Liturgia en general y la Nueva Misa en particular.

Entremos en los detalles de la Rúbricas del Breviario y del Misal del 25 de julio de 1960:

3. Las rúbricas generales siguientes, valen tanto para el Breviario cuanto para el Misal.

Introducen una modificación importante en la clasificación de los días litúrgicos, lo cual trae consecuencias sobre la fiesta que se ha de celebrar:

8. Los días litúrgicos son de primera, segunda, tercera y cuarta clase.

Anteriormente, los días litúrgicos estaban clasificados de la siguiente manera:

Domingos Mayores de Primera Clase.

Domingos Mayores de Segunda Clase.

Domingos Menores.

Ferias Mayores Privilegiadas

Vigilias Privilegiadas de Primera Clase

Días Infraoctava de Primer Orden

Fiestas Dobles de Primera Clase.

Fiestas Dobles de Segunda Clase.

Días de Octava de Segundo Orden.

Días de Octava Común o de Tercer Orden

Fiestas Dobles Mayores.

Fiestas Dobles Menores.

Fiestas Semidobles.

Días Infraoctava de Segundo Orden.

Días Infraoctava de Tercer Orden.

Días Infraoctava Común.

Ferias Mayores no Privilegiadas.

Vigilias.

Días de Octava Simple.

Fiestas Simples.

Sábado de Santa María

La modificación afecta a los domingos:

10. Los domingos son de Iª o de IIª clase.

11. Los domingos de Iª clase son: a) I-IV de Adviento; b) I-IV de Cuaresma; c) I-II de Pasión; d) Domingo de Resurrección o de Pascua; e) Domingo “in albis”; f) Domingo de Pentecostés.

12. Todos los demás domingos son de IIª clase.

Anteriormente los Domingos se dividían en Mayores y Menores. Y los Domingos Mayores, a su vez, en Domingos de Primera Clase y Domingos de Segunda Clase.

A pesar de decir que se quiso resaltar el día Domingo:

14. El Oficio y la Misa del domingo impedido no se anticipan ni se abrevian.

16. El domingo de IIª clase, “in ocurrentia”, prevalece sobre las fiestas de IIª clase.

Sin embargo: a) la fiesta del Señor de Iª y IIª clase, que ocurre en domingo de IIª clase, ocupa el lugar del domingo mismo, con todos sus derechos y privilegios: del domingo, pues, no se hace ninguna conmemoración;

17. El domingo excluye, “per se”, la designación perpetua de fiestas.

Se exceptúan: a) la fiesta del Ssmo. Nombre de Jesús; b) la fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José; c) la fiesta de la Santísima Trinidad; d) la fiesta de Cristo Rey. Estas fiestas ocupan el lugar del domingo ocurrente, con todos los derechos y privilegios: del domingo, pues, no se hace ninguna conmemoración.

18. Los domingos de Epifanía, impedidos por Septuagésima, son trasladados después de la domínica 23 de Pentecostés, omitidos, si fuere necesario, los demás que no pueden tener lugar.

En cuanto a las Ferias:

22. Las ferias son de primera, segunda, tercera y cuarta clase.

23. Las ferias de Iª clase son: a) miércoles de ceniza; b) todas las ferias de la Semana Santa

24. Las ferias de IIª clase son: a) las ferias de Adviento, desde el 17 al 23 de diciembre; b) las ferias de las Témporas de Adviento, Cuaresma y del mes de septiembre.

Estas ferias tienen preferencia sobre las fiestas particulares de IIª clase; en cambio, si están impedidas, debe hacerse conmemoración de ellas.

25. Las ferias de IIIª clase son: a) las ferias arriba no nombradas, de Cuaresma y de Pasión, desde el jueves siguiente al miércoles de ceniza hasta el sábado antes del domingo II de Pasión inclusive; b) las ferias de Adviento hasta el día 16 de diciembre inclusive.

Ya hemos visto que anteriormente las Ferias se subdividían en Mayores y Menores; y las Mayores en Privilegiadas y No Privilegiadas.

27. El Oficio de la feria comienza con Maitines y termina “per se” después de Completas.

Anteriormente, el Oficio de una Fiesta comenzaba con las Primeras Vísperas.

También las Vigilias fueron afectadas:

29. Las vigilias son de Iª, IIª y IIIª clase.

30. Las vigilias de Iª clase son: a) la vigilia de la Navidad del Señor que, en caso de ocurrencia, ocupa el lugar de la domínica IV de Adviento, de la cual no se hace entonces ninguna conmemoración

Fueron abolidas las siguientes Vigilias:

Epifanía

Inmaculada Concepción

Todos los Santos

Santiago Apóstol

San Mateo Apóstol

San Andrés Apóstol

Santo Tomás Apóstol

San Matías Apóstol

San Bartolomé Apóstol

En cuanto a las Fiestas:

36. Las fiestas son de Iª, IIª y IIIª clase.

37. a) las fiestas de Iª clase se consideran entre los días más solemnes, cuyo Oficio comienza con I Vísperas el día precedente; b) las fiestas de IIª y IIIª clase tienen Oficio que discurre de Maitines a Completas del mismo día

Ya sabemos que antes las Fiestas eran:

Dobles de Primera Clase.

Dobles de Segunda Clase.

Dobles Mayores.

Dobles Menores.

Semidobles.

Simples.

En consecuencia, el Calendario fue modificado:

49. El calendario universal es el usado en la Iglesia universal, que precede al Breviario y al Misal Romanos.

Fueron suprimidas las siguientes fiestas:

Cátedra de San Pedro en Roma

Nuestra Señora de la Compasión

Invención de la Santa Cruz

San Juan ante la Puerta Latina

Aparición de San Miguel

San León II Papa

Santa Praxedes

San Anacleto I Papa

San Pedro ad Vincula

Invención de San Esteban

Conmemoración de San Vital

Fueron degradadas las siguientes fiestas:

San Blas

Nuestra Señora de Lourdes

San Valentín

Santos Faustino y Jovita

San Simeón

San Aniceto

San Jorge

San Bonifacio

San Félix I

Santos Marcelino, Pedro y Erasmo

Santos Primo y Feliciano

Santos Vito, Modesto y Crescencia

San Silverio

San Pío I

Nuestra Señora del Carmen

San Alejo

San Pantaleón

Santos Abdón y Senén

Santos Tiburcio y Susana

Santos Siríaco, Largo y Esmaragdo

Santos Hipólito y Casiano

San Ceferino

San Gil

San Gorgonio

Santos Proto y Jacinto

Impresiones de los Estigmas de San Francisco

Santos Eustaquio y compañeros

Nuestra Señora de las Mercedes

Santos Cipriano y Justina

San Remigio

San Plácido y Compañeros

San Hilarión

Santos Crisanto y Daría

San Evaristo

Santo Tomás Becket

San Silvestre

Las Octavas fueron podadas:

64. Solamente se celebran las octavas de Navidad, Pascua y Pentecostés, excluidas todas las demás, tanto en el calendario universal como en los particulares.

Fueron abolidas las siguientes Octavas:

Epifanía (proveniente del Siglo VII)

Corpus Christi (1294)

Ascensión (Siglo VIII)

Sagrado Corazón (1928)

Inmaculada Concepción (1693)

Asunción (Siglo IX)

San Juan Bautista (Siglo VIII)

Santos Pedro y Pablo (Siglo VII)

Todos los Santos (1480)

Natividad de la Virgen (1245)

San Esteban (Siglo VIII)

San Juan Evangelista (Siglo VIII)

Santos Inocentes (Siglo VIII)

Dedicación de una iglesia (Siglo VIII)

66. Las octavas de Iª clase son las de Pascua y Pentecostés. Los días de infraoctava son de Iª clase.

67. Octava de IIª clase es la de Navidad. Los días de infraoctava son de IIª clase; el día de la octava, de Iª clase.

68. La Octava de Navidad se ordena de un modo especial.

69. Siempre se hace el Oficio de la Domínica infraoctava de Navidad

Los días de Rogativas, tampoco se salvaron:

81. En el Oficio nada se hace de las Letanías Mayores, sino solamente en la Misa.

88. En el Oficio nada se hace de las Letanías Menores, sino solamente en la Misa unida a la procesión o a las otras súplicas especiales.

90. Las letanías de los Santos con sus oraciones, en estos días, se dicen solamente en la procesión o en las otras súplicas especiales. Por lo tanto, aquellos que están obligados a la recitación del Oficio divino, pero que no asisten a la procesión o a las otras súplicas especiales, no tienen obligación de recitar, estos días, las letanías de los santos con sus oraciones.

Los cambios en Domingos, Ferias, Fiestas y Vigilias, trajeron como consecuencia la modificación en la precedencia de los Oficios y las normas de ocurrencia y concurrencia:

91. La precedencia de los días litúrgicos, omitidos cualesquiera otros títulos o normas, se rige únicamente por la siguiente Tabla.

93. El efecto de la “ocurrencia” es que el Oficio del día litúrgico de grado más inferior, ceda el lugar al Oficio del grado superior: lo cual puede suceder por omisión de la menos noble, o por conmemoración o traslación o reposición.

103. Se llama “concurrencia” el concurso de las Vísperas del día litúrgico en curso con las I Vísperas del día litúrgico siguiente.

104. En la concurrencia tienen preferencia las Vísperas del día litúrgico de clase superior, y las otras se conmemoran o no, según las rúbricas.

105. Sin embargo, cuando los días litúrgicos, de los cuales concurren las Vísperas, son de la misma clase, se dicen íntegras las segundas Vísperas del Oficio en curso y se hace conmemoración del día siguiente según las rúbricas.

Esto afectó, evidentemente, a las conmemoraciones:

106. Lo que se establece de las conmemoraciones vale tanto para la Misa como para el Oficio, ya sea en la “ocurrencia” como en la “concurrencia”.

107. Las conmemoraciones son privilegiadas y ordinarias.

108. Las conmemoraciones privilegiadas se hacen en Laudes, Vísperas y en todas las Misas; en cambio, las conmemoraciones ordinarias se hacen solamente en Laudes, en las Misas conventuales y en todas las Misas rezadas.

109. Las conmemoraciones privilegiadas son conmemoraciones: a) de la domínica; b) del día litúrgico de Iª clase; c) de los días de la infraoctava de Navidad; d) de las ferias de las Témporas de septiembre; e) de las ferias de Adviento, Cuaresma y Pasión; f) de las letanías mayores, en la Misa.

Todas las demás conmemoraciones son conmemoraciones ordinarias.

111. La regla de admisión de las conmemoraciones, es ésta: a) en los días litúrgicos de Iª clase y en las misas cantadas no conventuales, no se admite ninguna conmemoración, excepto una privilegiada; b) en los domingos de IIª clase se admite solamente una conmemoración, es decir, de una fiesta de IIª clase; c) en los otros días de IIª clase, solamente se admite una conmemoración; d) en los días litúrgicos de IIIª y IVª clase, solamente se admiten dos conmemoraciones.

112.b) el Oficio, Misa o conmemoración de la domínica excluye la conmemoración u oración de la fiesta o misterio del Señor y viceversa.

114. Cualquiera conmemoración, que supera el número establecido para cada día litúrgico, se omite.

El Color de los Ornamentos también tuvo modificaciones, pero pasamos.

En cuanto al Breviario (recordemos su relación con el Misal), tenemos los siguientes cambios:

161. Tienen Maitines con tres Nocturnos, es decir, de nueve salmos con nueve lecciones: a) las fiestas de Iª y IIª clase; b) las ferias del Triduo sacro; c) la octava de Navidad; d) la Conmemoración de todos los fieles difuntos.

162. Tienen Maitines con un único Nocturno de 9 salmos y tres lecciones: a) todos los domingos, excepto los domingos de Pascua y de Pentecostés; b) todas las ferias, excepto las ferias del Triduo Sacro. c) todas las vigilias; d) las fiestas de IIIª clase; e) los días de la infraoctava de Navidad;

188. Cada himno se dice siempre con la conclusión indicada en el Breviario, excluido el cambio de conclusión, por razón de alguna fiesta o Tiempo.

189. El Oficio conmemorado nunca impone su doxología propia al final de los himnos del Oficio del día.

247. La oración antecede, en la recitación en coro y en común, “Dominus vobiscum” a lo cual se responde: “Et cum spiritu tuo”.

Pero en la recitación hecha por uno solo y por aquellos que no están ordenados de diáconos, se dice, si ya no precede, “Domine, exaudi orationem meam” y se responde “Et clamor meus ad te veniat”.

Después se dice “Oremus” y se agrega la oración.

Y así en la recitación hecha por uno solo, en lugar del “Dominus vobiscum” siempre se dice “Domine, exaudi orationem meam” como arriba queda indicado.

Vengamos ahora a las Rúbricas Generales del Misal Romano

Sobre el Calendario que hay que usar en la celebración de la Misa, ya hemos visto las supresiones y degradaciones de las fiestas.

Analicemos cada parte del Ordo Missae.

Son omitidas en diversas ocasiones las “oraciones al pie del altar”.

424. El salmo “Iudica me, Deus”, con su antífona, y el “Confiteor” con la absolución, se dicen ante las gradas del altar en toda misa, cantada o rezada; se omiten, junto con los siguientes versos y oraciones “Aufer a nobis” y “Oramus te, Domine”: a) en la Misa de la fiesta de la Purificación de la Ssma. Virgen, que sigue a la bendición y procesión de las candelas; b) en la Misa del miércoles de ceniza, que sigue a la bendición e imposición de las cenizas; c) en la Misa del Domingo II de Pasión o de Ramos, que sigue a la bendición y procesión de los ramos; d) en la Misa de la vigilia de Pascua; e) en la Misa de Rogativas, que sigue a la procesión de las letanías tanto mayores como menores; f) en ciertas misas que siguen a ciertas consagraciones, según las rúbricas del Pontifical romano.

Fue suprimida la rúbrica de hacer la reverencia hacia la Cruz, cuando nombra el Santísimo Nombre de Jesús.

Están abolidas todas las conmemoraciones que debían hacerse en los días de menor rango: oraciones de Nuestra Señora o de todos los Santos, contra los perseguidores de la Iglesia, por el Papa o por los fieles difuntos, etc., etc.

Las conmemoraciones de una Fiesta de rango menor, tanto de un Domingo como de un Santo, fueron modificadas de tal modo que la mayor parte de las Fiestas de los Santos quedan relegadas. Esto afecta incluso al día Domingo, a pesar de decir querer resaltarlo.

435. Toda oración que supera el número determinado para cada día litúrgico, se omite; además, el número de tres oraciones no está permitido superarlo bajo ningún pretexto.

Las lecturas de las Cuatro Témporas son facultativas.

468. Cinco lecciones preceden a la Epístola en los sábados de las Témporas y al fin de cada lección, excepto a la lección del profeta Daniel, se responde “Deo gratias”.

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En las misas conventuales, y en las Misas en las que se confieren las Ordenes sagradas, se han de decir siempre todas las lecciones con sus oraciones y versos; en las demás misas, cantadas o rezadas, se puede decir solamente la primera oración, correspondiente al Oficio, con “Flectamus genua”, y la primera lección con sus versos, y después, dichos según costumbre “Dominus vobiscum”, “Et cum spiritu tuo” y “Oremus”, la segunda oración sin “Flectamus genua”, con las conmemoraciones posibles, y omitidas las siguientes lecciones con sus versos y oraciones, se añade de inmediato la última lección o epístola con el tracto y en el Sábado de Pentecostés, con la secuencia.

En la Misa Solemne, el sacerdote se sienta y escucha la Epístola., y escucha el Evangelio, mientras otro lo lee.

473. En las misas cantadas, todo aquello que el diácono o subdiácono o lector en razón de su propio oficio canta o lee, el celebrante lo omite.

La secuencia Dies iræ es opcional.

399. La secuencia “Dies iræ”: a) se debe decir solamente en las misas de difuntos de Iª clase.

Sin embargo, en la Conmemoración de todos los Fíeles Difuntos, si se celebran las tres misas sin interrupción, se ha de decir la secuencia solamente en la Misa principal, de lo contrario en la primera misa; en las demás misas, a no ser que sean cantadas, se puede omitir; b) se puede omitir en las misas de II, IIIª y IVª clase.

El Credo está abolido en muchísimas fiestas.

476. No se dice Credo: b) en las fiestas de IIª clase, exceptuadas aquellas de las que se trata en el n. 475, c y e;  c) en las misas votivas de IIª clase; d) en las misas festivas y votivas de IIIª

En cuanto a los Prefacios:

482. El prefacio se dice el propio de cada Misa; a falta de éste, el prefacio del tiempo, de lo contrario el común.

483. Ninguna conmemoración, que ocurre en la Misa, introduce prefacio propio.

En el Canon se ha incorporado el nombre de San José.

Quedan abolidos Confiteor, Misereatur e Indulgentiam antes de la Santa Comunión de los fieles.

503. Siempre que la Sgda. Comunión se distribuye dentro de la Misa, el celebrante, tomada la preciosa Sangre, omitidas la confesión y la absolución, dichas, sin embargo, “Ecce Agnus Dei” y tres veces “Domine non sum dignus”, procede de inmediato a repartir la Sda. Eucaristía.

El Benedicamus Domino ya no se dice en lugar del Ite Missa est, salvo cuando hay una procesión después de la Misa.

507. Al final de la Misa se dice “Ite, Missa est”, a lo cual se responde “Deo gratias”.

Sin embargo: a) en la misa vespertina del Jueves Santo a la cual sigue la reserva del Ssmo. Sacramento, y en las otras misas a las cuales sigue alguna procesión, se dice “Benedicamus Domino” a lo cual se responde “Deo gratias”;

El Último Evangelio no se salvó tampoco:

509. Como último Evangelio, se dice regularmente en toda Misa, el prólogo del Evangelio de S. Juan.

Sin embargo, en el Domingo de Ramos, en todas las Misas que no siguen a la bendición y procesión de los ramos se dice el último Evangelio propio.

510. El último Evangelio se omite: a) en las Misas en las cuales se dice “Benedicamus Domino”, según el n. 507 a; b) en la fiesta de Navidad, a la tercera Misa; c) en la Domínica II de Pasión o de Ramos, en la Misa que sigue a la bendición y procesión de los ramos; d) en la Misa de la Vigilia pascual; e) en las Misas de difuntos, cuando sigue la absolución sobre túmulo; f) en ciertas Misas que siguen a ciertas consagraciones, según las rúbricas del Pontifical Romano.

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A MODO DE CONCLUSIÓN

Estas razones, más de 35 y sin contar las que dejamos de lado o no advertimos, tomadas en su conjunto, son suficientes para no adoptar una reforma, mala en sí misma, de transición y no aplicada prácticamente por nadie en la Iglesia.

Pero hay una cuestión más importante que los católicos tienen derecho a plantear, y es la de saber si Juan XXIII debía introducir tal reforma en el rito de la Misa; si debía dejar de lado la Bula Quo primum tempore

Como de hecho lo hizo, debemos preguntarnos si al hacerlo no fue solamente imprudente, sino incluso culpable de un serio abuso de autoridad.

La mayoría de las personas tienden a igualar lo correctamente legal con lo moralmente correcto.

Pero, cuando observamos actualmente la sociedad, podemos comprobar que muchas cosas que son legales son claramente inmorales, como el control de la natalidad, el aborto, la unión civil de los homosexuales, son ejemplos más que obvios.

De la misma manera, muchas cosas ilegales, son perfectamente legítimas y conformes a la recta moral, como es el caso del catolicismo allí donde está prohibido y perseguido.

Ahora bien, las circunstancias que atravesaba la Santa Iglesia en los años 40-50 eran no sólo mucho peores a las del siglo XVI, sino que eran sus consecuencias. Por lo tanto, las mismas razones que guiaron al Concilio de Trento y a San Pío V para codificar y salvaguardar el Rito Romano, debían aconsejar no modificar ese Rito.

En una época en que la Misa era insidiosamente atacada, la confesión de la fe expresada en y por la liturgia debía ser mantenida y exaltada.

Pero hay más. Suponiendo que la Bula Quo primum tempore fue abrogada y que ha caducado completamente, cosa que no concedemos y está demostrado que no ha sido así, ¿significaría esto que ningún sacerdote podría rezar legalmente la Misa Tridentina?

En absoluto, puesto que la abrogación de la Bula Quo primum tempore puede ser considerada independientemente de la abrogación de la Misa Tridentina, porque la Misa Tridentina no es un resultado de la Bula Quo primum tempore.

Como sabemos, el Rito de la Misa promulgado por San Pío V no fue un Nuevo Orden de la Misa, sino simplemente la codificación de la inmemorial Misa Romana.

Como el rito de la Misa codificado por San Pío V, era (y es) lo que se conoce en Derecho Canónico como una costumbre inmemorial, ya estaba protegido y regulado por el derecho consuetudinario antes de la publicación de la Bula Quo primum tempore.

Ciertamente, debemos estar orgullosos de conservar el Rito Romano codificado en y por el Misal de San Pío V. Debemos estar muy agradecidos a Dios de que la obra del Santo Pontífice haya sido tan escrupulosa en cuanto a conservar y restaurar el antiguo Rito Romano. Podemos afirmar que nuestro Rito es el de San Pío V, y nuestra Misa es la que ha sido rezada durante siglos.

Se puede presentar la objeción, y no faltará quien la presente, de que ningún sacerdote está facultado a tomar el Derecho en sus propias manos. Esto es cierto.

Pero, de acuerdo con los principios más sanos de la Tradición Católica y del Derecho Canónico, cualquier sacerdote del Rito Romano tiene el derecho, y el deber, de celebrar la Misa Tridentina en cualquier lugar y tiempo, de acuerdo con las leyes canónicas y litúrgicas.

La Misa Tridentina no ha sido abrogada. Ya lo sabíamos. Lo repiten ahora empalagosamente y con complicidad los que han aceptado la humillación a la cual la sometiera el blasfemo Motu proprio de Benedicto XVI.

Pero, ¿qué pasaría si un Papa la abrogase específicamente, haciendo mención especial de la abrogación de su status como costumbre inmemorial? ¿Significaría esto que los católicos tendrían la obligación de adoptar una Nueva Misa?

En absoluto. Ya lo hemos visto: aunque los poderes del Papa son supremos, no son absolutos ni arbitrarios. Cuando legisla sobre cuestiones disciplinarias tiene el deber de observar los principios enunciados por Santo Tomás de Aquino, que incumben a todo legislador.

Un legislador no debe simplemente abstenerse de exigir algo que sus súbditos hallen imposible de ser cumplido; sus leyes no deben ser excesivamente difíciles o perturbadoras para quienes están sometidos a ellas.

Santo Tomás explica que para que una ley sea justa debe conformarse con las exigencias de la razón y tener un efecto que sea bueno y beneficioso para las personas a quienes se destina.

Una ley puede cesar de ser obligatoria sin revocación de parte del legislador cuando es claramente dañina, imposible o irracional.

Constituiría ciertamente un abuso de autoridad el que un Papa prohibiera la celebración de un Rito tan sagrado, venerable y universal como la Misa Tridentina.

Si esto se hiciera, habría causa razonable para justificar la resistencia de los fieles, basándose sobre las normas aceptadas dentro de la teología Católica.

Padre Ceriani

R. Cristiandad

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