¿La misa nueva es inválida?: Una razón más

misale-romanum

Antiguo Misal que contiene la válida fórmula de consagracion.

Si de distinciones necesarias se trata, la lengua latina es muy precisa y concisa, con la ventaja además de no verse modificada en su significación con el transcurso del tiempo, justamente por ser una lengua muerta. En latín no es lo mismo hic (este), que hoc (esto).

Y así, Santo Tomás al explicar la fórmula (forma) de la transubstanciación del pan, dice por qué se pone hoc (esto) y no hic (este), lo cual sería inválido, al no permanecer la sustancia del pan sino nada más sus accidentes (especies del pan), lo cual está expresado por el pronombre demostrativo hoc (esto), en cambio, si la sustancia del pan permaneciera (lo cual es herético) después de la transubstanciación cabría decir entonces hic (este), como pronombre demostrativo masculino, que hace referencia a la cosa (res), lo cual es del orden de la substancia y no únicamente de los accidentes, que es lo único que permanece del pan después de la consagración; luego poner en la fórmula de la consagración del pan, este (hic) en lugar de esto (hoc), invalida la consagración. (Observación: Invalidación muy frecuente en las nuevas misas, debido, entre otras razones, a la ignorancia de los nuevos ministros conciliares)

Por eso, decir en la traducción al español (aunque esto en inglés no se percibe): “Este es mi cuerpo, es ciertamente válido”, es no tener ni idea de la teología sacramental y desconocer por completo a Santo Tomás, pues es justamente lo contrario, ya que esa fórmula sacramental es ciertamente inválida;…. Dicho sea de paso, la gran mayoría de los misales en español para los fieles adolecen del mismo grave error por desconocimiento teológico.

De otra parte si vamos a la forma sacramental de la consagración del vino, es falso lo que …  [  lo aseguran todos los conciliares] al decir: “Este es el cáliz de mi sangre, es lo más probable que sea válido”, pues no se trata de si es más probable o menos probable, se trata de si es o no es, y ciertamente no son válidas esas solas palabras, si nos atenemos a lo que dice Santo Tomás y a la teología sacramental, pues no se trata de la sola sangre (de la conversión de la substancia del vino en la sangre de Cristo, como quien dice de la sangre que le circula por las venas) sino de la sangre derramada, por nosotros, en la Cruz, lo cual es muy distinto, es decir, no se trata solamente de la sangre como sustancia sino además de la sangre derramada, esto es, de la efusión de la sangre efectuada por la muerte de Nuestro Señor en la Cruz.

Como dice Santo Tomás de Aquino, la forma sacramental de la consagración del vino debe significar el sacrificio de la Cruz, por la efusión de la sangre, la cual se operó cruentamente (físicamente) en la Cruz y se renueva incruentamente (sacramentalmente) sobre el altar por la efusión sacramental de la sangre. Sin Cruz no hay muerte, la cual se efectúa por la efusión de la sangre, luego sin efusión no hay muerte, por eso en la Santa Misa para que sea el verdadero sacrificio renovado sacramentalmente sobre el altar, tiene que haber efusión sacramental, sin la cual no hay muerte sacramental que es lo que se efectúa en la Santa Misa.

La forma sacramental de la consagración del vino debe significar la muerte de Cristo en la Cruz, la cual se efectúa por el derramamiento o efusión sacramental de la sangre, sin la cual no hay sacrificio ni Misa.

La consagración del pan y del vino por separado representa expresamente (por la acción) la muerte de Cristo en la Cruz; por eso debe hacerse mención de ello en la forma sacramental del vino, más que en la del pan, con palabras y su virtud misma (ex ipsa vi verborum).

A aquellos que dicen que son suficientes las primera palabras: Hic est enim calix sánguinis mei, Santo Tomás les responde que las palabras que siguen: novi et aetérni testaménti: mysterium fídei. Qui pro vobis et pro multis effundétur in remissiónem peccatorum, son de la sustancia de la forma (omnia praedicta verba sunt de substantia formae, S. Th. III, q.78, a.3). Puesto que si en la consagración del vino no se expresa verbalmente la efusión de la sangre, efectuada por la pasión y muerte de Cristo en la Cruz, no hay el Sacrificio de la Santa Misa. Sin la forma entera no tenemos el Sacrificio de la Misa, el cual que se opera por el sacrificio sacramentalmente renovado sobre el altar.

La fórmula sacramental de la consagración del vino debe entonces, no sólo expresar la sangre de Cristo, sino además, la muerte producida por la sangre derramada, esto es, la efusión de la sangre, por lo cual debe estar contenida en la forma sacramental, para que así quede expresada sacramentalmente, por las palabras de la consagración, la muerte de Cristo en la Cruz.

De otra parte está otro argumento que hasta hoy no se ha tenido muy en cuenta, que es el de la significación sacramental que tiene y debe de tener toda forma de los sacramentos; puesto que los sacramentos son signos sensibles que producen ex opere operato, la gracia que significan. Por tal razón la significación sacramental no puede ser jamás ambigua, equívoca o indeterminada; tiene que ser por propia definición, determinada y unívoca, no equívoca, puesto que una significación equívoca o ambigua (ambivalente), no puede significar objetiva y determinadamente la gracia que deben de producir (causar) los sacramentos por la acción misma realizada.

Todos admiten que el nuevo rito de la Misa es al menos equívoco o ambiguo y esto tanto en el rito ceremonial cuanto en el rito esencial; luego, si nos atenemos a la teología sacramental, es evidente que la conclusión que se impone es que no puede haber un rito de la Misa ambiguo en lo esencial, ya que de serlo, éste sería inválido por el hecho de que las palabras esenciales de la consagración no significan la gracia que produce; luego con este solo argumento se puede afirmar que la Nueva Misa, al ser ambigua, es inválida.

[Vemos así cuán lejos están de dar luz, teológicamente hablando los línea media  y cómo  con sus argumentos, lo único que hacen es debilitar la oposición y resistencia a la nueva misa protestantizada y/o calvinizada, que para tdos estos falsos tradicionalistas es sin lugar a duda, válida, siendo que teológicamente sería inválida]

Los argumentos del presente artículo han sido tomados de una refutación del Padre Basilio Méramo a Monseñor Williamson, publicada en Radio Cristiandad. Habiéndome parecido excelentes los argumentos y por estar alejados los lectores , seguramente,  del debate habido entre el obispo expulsado de la FSSPX y el erudito padre citado, he sacado las referencias a su polémica, para ofrecer las suculentas y serias razones del presbítero para oponerse en esta materia al planteamiento de la actual Fraternidad, de la cual él salió. Lo escrito entre corchetes o paréntesis no pertenece al artículo original.

Anuncios

5 comentarios en “¿La misa nueva es inválida?: Una razón más

  1. una pregunta: ¿la misa según el misal de Juan xxiii del año 1962 presenta ya algo de confusion en los conceptos o no?
    supongo que de todos modos es recomendable asistir a la misa antigua (de Juan xxiii) antes que al Novus Ordo, aunque suponga a menudo esfuerzo para encontrar uno de los pocos sitios autorizados, aunque ese sería otro tema

    gracias por la atención

    • El misal de Juan XXIII no cambia nada substancial del anterior. De hecho la mayoría de los que asistimos a la Misa católica no distinguimos si se está celebrando con un misal tradicional u otro ; más aún si, aunque se celebre con el de Juan XXIII se sigue recitando, por ejemplo, el segundo confiteor, etc como se suele hacer en todas las misas que conozco.
      Lo que si afectó es el Rubricarum instructum de 25 de julio de 1960 en la nueva clasificación del día litúrgico y por lo tanto la reglas de precedencia, ocurrencia y concurrencia. Que simplificó el complicado panorama anterior, sobremanera para el rezo del Oficio Divino. Pero nada se tocó de la substancia de la Misa y menos de la consagración que siguió siendo exactamente igual.

  2. Estimadisimo Sofronio, creo que hay que aclarar que Monseñor Williamson está lejos de ser linea media, para nada. Creo que lo más correcto es afirmar que la misa nueva es potencialmente inválida y con serias razones para esto, sin descartar la validez de las misas(si son celebradas por sacerdotes que tienen fe católica y no “fe conciliar”). Le tengo aprecio al P.Méramo pero me molesta verlo atacando día y noche a Monseñor Williamson, quién está lejos de ser perfecto pero no puede considerarse ni ignorante ni tibio, para nada. Lo que tanto Monseñor Lefebvre, Castro Mayer como Williamson y en general todos los que nos oponemos al acuerdo afirmamos sin dudarlo y sin que nos tiemble la mano es que la misa nueva es ilegítima, ilícita simpliciter, sin más, y para nada agradable a Dios. ES EL SACRIFICIO DE CAÍN…Y no el sacrificio aceptable a Dios, el de Adán… Y que NO expresa la fe católica sino la religión conciliar-modernista.

    Hace un tiempo subió un artículo muy esclarecedor y contundente sobre el problema de la misa nueva, “El poder de la Pasión” creo que se llamaba, donde desmenuzaba las razones teológicas sobre la eventual invalidez o validez de la misa nueva.

    Saludos cordiales, que el Niño Dios lo bendiga y llene de sus gracias!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s