Lutero y Bergoglio (alias papa Francisco) más unidos que nunca

En 2017 se cumplirán 500 años desde que el heresiarca y blasfemo Martín Lutero clavara sus 95 tesis en la puerta de la iglesia de Wittemberg, dando inicio a la reforma protestante. Sin embargo al acercarse la fecha de la conmemoración, la Federación Luterana Mundial y el Vaticano de Bergoglio parecen estar más cerca que nunca, tras limar muchas diferencias en una senda sostenida de diálogo ecuménico.

En efecto,  el Vaticano y la Federación luterana han presentado un documento común en Ginebra, en la sede de la FLM, titulado ‘Del conflicto a la comunión’. Dicho documento es el fruto del acuerdo alcanzado entre los herejes y el papa Wojtyla  sobre la Doctrina de la Justificación, siendo prefecto de la D. F. el cardenal Ratzinger.

Todo parece indicar que con la celebración conjunta del Vaticano y la F.L, de la rebelión de Lutero, luego de los elogios hechos por los predecesores de Bergoglio al blasfemo fraile, la secta conciliar dará un paso más en la confirmación de que camina decididamente al protestantismo más liberal. El mensaje que Melanie nos trasmitió de lo dicho por la Virgen María en la Salette, parece ser parte de la verdadera revelación:  “Roma perderá la Fe y será la sede del anticristo”. Porque no otro nombre más que el de anticristo puede llevar quien festeja a quien profiere blasfemias contra Cristo -que veremos más abajo-, tal como hizo Lutero. Así mismo, las palabras que el Arzobispo Mons. Lefebvre dijera luego de ver las intenciones de Wojtyla y Ratzinger durante las negociaciones para tratar de englutir a la Fraternidad de San Pío X,  son, obviamente,  verdaderas y un aviso para navegantes y pilotos de la actual FSSPX: Rome a perdu la foi, mes chers amis. Rome est dans l’apostasie” : “Roma ha perdido la fe, mis queridos amigos, Roma está en la apostasía”.

Corría el año de 1983 y ya por entonces Plinio Correa alzaba su voz contra la amalgama y la coyunda que Wojtyla mantenía con los herederos del monje maldito. Una de sus muchas protestas contra la fornicación de Juanpa fue la siguiente:

En 1974 (reinaba Montini) tuve la honra de ser el primer firmante de un manifiesto publicado en algunos de los principales diarios de Bra­sil y reproducido en casi todas las nacio­nes donde existían las TFP, que eran once a la sazón.

Su título era: “La política de distensión del Vaticano con los Gobiernos comunis­tas – Para la TFP: ¿omisión o resistencia?” (cfr. “Folha de S. Paulo”, 10-4-1974).

En éste las entidades declaraban su respetuoso desacuerdo con la Ostpolitik conducida por Pablo VI y exponían sus razones pormenorizadamente. Sea dicho de paso que todo fue expresado de una manera tan ortodoxa, que nadie levantó ninguna objeción al respecto.

Para resumir al mismo tiempo, en una sola frase, toda la veneración y firmeza con la que declaraban su resistencia a la Ostpolitik vaticana, las TFP decían al Pon­tífice: “Nuestra alma es vuestra, nuestra vida es vuestra. Mandadnos lo que que­ráis. Sólo no nos mandéis que nos cruce­mos de brazos ante el lobo rojo que arre­mete. A esto nuestra conciencia se opo­ne.”

Me acordé de esta frase con especial tristeza al leer la carta escrita por Juan Pablo II al cardenal Willebrands (cfr. “L’Osservatore Romano”, 6-11-1983), a pro­pósito del quingentésimo aniversario del nacimiento de Martin Lutero, y firmada el 31 de octubre p. p., fecha del primer acto de rebelión del heresiarca en la iglesia del castillo de Wittenberg. Ella está tan llena de benevolencia y amenidad, que me pre­gunté si el augusto firmante [Juan Pablo II]se había olvidado de las terribles blasfemias que el fraile apóstata lanzó contra Dios, Cristo Jesús, Hijo de Dios; el Santísimo Sacra­mento, la Virgen María y el propio Papa­do.

Lo cierto es que él no las ignora, pues están al alcance de cualquier católico cul­to, en libros de buen quilate que todavía no se han hecho difíciles de obtener.

Tengo en mente dos de ellos. Uno es nacional: “La Iglesia, la Reforma y la Civi­lización”, del gran jesuita P. Leonel Fran­ca. El silencio eclesiástico oficial va dejan­do caer el polvo del tiempo sobre el libro y su autor.

El otro libro es de uno de los más conocidos historiadores franceses de este siglo: Funck-Brentano, miembro del Insti­tuto de Francia. Este autor, por más se­ñas, es protestante.

Comencemos citando trechos recogi­dos en “Luther”, obra de este último (Grasset, París, 1934, séptima edición, 352 páginas). Vamos directamente a esta blasfemia sin nombre: “Cristo —dice Lute­ro— cometió adulterio por primera vez con la mujer de la fuente de quien nos habla San Juan. ¿No se murmuraba en torno a El: “¿Qué hizo, entonces, con ella?” Después, con Magdalena; ense­guida, con la mujer adúltera, que El absol­vió tan livianamente. Así, Cristo, tan piadoso, también tuvo que fornicar antes de morir” (“Propos de table”, núm. 1472, ed. de Weimar II, 107 – cfr. op. cit., pág. 235).

Leído esto, no nos sorprende que Lute­ro piense —como apunta Funck-Brenta­no— que “ciertamente Dios es grande y poderoso, bueno y misericordioso (…), pero estúpido —”Deus est stultissimus” ­(“Propos de table”, núm. 963, ed. de Weimar, I, 478). Es un tirano. Moisés procedía, movido por su voluntad, como su lugarteniente, como verdugo que nadie superó, ni aún igualó, en asustar, aterrori­zar y martirizar al pobre mundo” (op. cit., pág. 230).

Esto es estrictamente coherente con esta otra blasfemia que convierte a Dios en el verdadero responsable por la trai­ción de Judas y la rebelión de Adán: “Lutero —comenta Funck-Brentano— llega a declarar que Judas, al traicionar a Cris­to, procedió bajo la imperiosa decisión del Todopoderoso. Su voluntad (la de Judas) era dirigida por Dios; Dios lo movía con su omnipotencia. El propio Adán, en el paraí­so terrenal, fue obligado a proceder como procedió. Estaba colocado por Dios en tal situación, que le era imposible no prevari­car” (op. cit., pág. 246).

Aún coherente con esta abominable secuencia, en un panfleto titulado “Contra el pontificado romano fundado por el dia­blo”, de marzo de 1545, Lutero no llama­ba al Papa de “Santísimo”, según la cos­tumbre, sino de “infernalísimo”, y agrega­ba que el Papado siempre se mostró se­diento de sangre (cfr. op. cit., págs. 337-338).[ Observe el lector que Lutero no pone en cuestión a éste o a aquél papa, que de facto pueden ser antipapas o auténticos usurpadores de la sede de Pedro ni a éste o aquél acto, sino a la misma autoridad del Papado, a la misma institución]

No sorprende que, movido por tales ideas, Lutero escribiese a Melanchton, a propósito de las sangrientas persecucio­nes de Enrique VIII contra los católicos de Inglaterra: “Es lícito encolerizarse cuando se sabe qué especie de traidores, ladro­nes y asesinos son los papas, sus carde­nales y legados. Le complacería a Dios que varios reyes de Inglaterra se empeña­ran en acabar con ellos” (op. cit., pág. 254).

Por eso mismo también exclamó: “Basta de palabras. ¡El hierro! ¡El fuego!” Y añadió: Castigamos a los ladrones a espada; ¿por qué no hemos de agarrar al Papa, a los cardenales y a toda la pandilla de la Sodoma romana y lavarnos las ma­nos en su sangre?” (op. cit., pág. 104).

Este odio de Lutero lo acompañó hasta el fin de su vida. Afirma Funck-Brentano: “Su último sermón público en Wittenberg es del 17 de enero de 1546: el último grito de maldición contra el Papa, el sacri­ficio de la misa, el culto de la Virgen” (op. cit., pág. 340).

No asombra que grandes perseguido­res de la Iglesia hayan festejado su me­moria. Así, “Hitler mandó proclamar fiesta nacional en Alemania la fecha conmemo­rativa del 31 de octubre de 1517, cuando el fraile agustino rebelde fijó, en las puer­tas de la iglesia de Wittenberg, las famo­sas 95 proposiciones contra la suprema­cia y las doctrinas pontificias” (op. cit., pág. 272).

Y a pesar de todo el ateísmo oficial del régimen comunista, el doctor Erich Hon­necker, presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Defensa (el primer hom­bre de la República Democrática Alema­na), aceptó encabezar el comité que, en plena Alemania roja, organizó las aparato­sas conmemoraciones de Lutero este año (cfr. “German Comments”, de Osnabrück, Alemania occidental, abril de 1983).

Nada más natural que el fraile apósta­ta haya despertado tales sentimientos en un líder nazi y más recientemente en el líder comunista.

Nada más desconcertante, y hasta ver­tiginoso, [y vergonzoso] que lo que ocurrió en un escuálido templo protestante de Roma, con mo­tivo de la recientísima conmemoración del quingentésimo aniversario del naci­miento de Lutero, el día 11 del corriente.[ reinando Wojtyla y Ratzingen de prefecto de la Doctrina de la de]

Participó de ese acto festivo, de amor y admiración por la memoria del heresiar­ca, el prelado que el cónclave de 1978 eligió Papa[ Wojtyla, Juan Pablo II] ; a quien incumbe, por tanto, la misión de defender los santos nombres de Dios y Jesucristo, la Santa Misa, la Sagrada Eucaristía y el Papado contra heresiarcas y herejes.

“Vertiginoso, espantoso”, gimió a pro­pósito de eso mi corazón de católico, que, sin embargo, redobló su fe y su venera­ción por el Papado [que no por Wojtyla].

Sólo me queda por citar, en el próximo artículo, “La Iglesia, la Reforma y la Civili­zación”, del gran sacerdote Leonel Franca.

(*) “Folha de S. Paulo”, 27 de diciembre de 1983.

En fin, de aquellos lodos del Concilio…esta apostasía que lidera el mismo Jorge Mario Bergoglio desde Santa Marta.

Anuncios

2 comentarios en “Lutero y Bergoglio (alias papa Francisco) más unidos que nunca

  1. El año 2017 parece ser de mucha expectación apocalíptica. Se cumplen 500 años de la Revolución protestante(1517), 300 años del surgimiento de la masonería moderna(1717), y 100 años de la revolución judeo-masónica bolchevique. Y como si fuera poco, 100 años de la bendita aparición de la Virgen María en Fátima, rechazada o adulada con hipocresía por la Iglesia conciliar, porque Ella es “molesta, profeta de calamidades”. Sin contar el bastante dudoso como discutible “Gran Aviso” de Garabandal, aparición en la que no digno ni si ni no, que se estima sería en 2017 un día jueves de un mártir de la Eucaristía, que caería en San Hermenegildo (13 de abril) del 2017; o los que afirman el Triunfo del Corazón Inmaculado de María anunciado en Fátima, como una paz temporal previa al Anticristo, un Regnum Mariae durante un cierto tiempo, producto de la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María y por tanto la restauración temporal de la Iglesia con un Papa verdaderamente católico.

    Y como si fuera poco, se cumplen 70 años de la creación del estado sionista y talmúdico de Israel, en 1947…

  2. Hay mucho debate sobre la cuestión de La Salette. Personalmente, sin tener muy claro el “como” y las condiciones “teológicas precisas”, estoy absolutamente convencido de la veracidad del enunciado “Roma perderá la Fe y se convertirá en la sede del Anticristo”. ¿Quien imaginaría en 1860-70 que pasaría tal cual unos 100 años después?. ¿Que los Papas conciliares elogiarían al heresiarca Lutero, homicida, suicida y blasfemo, que se reunirían en calidad de “hermanos” con la más terrible logia masónica y judia, la Bnai Brith, que colaborarían a instaurar el gobierno mundial, la bestia política, que promoverían directa o indirectamente la inefable y malignísima religión mundial, que enseñarían verdaderas herejías, y no una o dos, sino muchas, muchas, como la de Gaudium et Spes 22, el liberalismo, el ecumenismo falso, etc., que inventarían copiando a los protestantes(Ordo de Cranmer) una nueva misa modernista que no expresa la fe católica, y un larguísimo etcetera?.
    Si esto no es perder la Fe y actuar de “sede del Anticristo”, entonces no quiero imaginar como será aquella.
    Por ejemplo, Monseñor Fellay creo que en 1999 reconoció que en Roma existen al menos 4 logias masónicas operando, (“La masonería es el cuerpo místico del Anticristo”)… Sin contar con las conocidas declaraciones del exorcista P.Amorth o Malachi Martin sobre la existencia de satanismo y altos prelados afiliados e iniciados satanistas…Y las terribles pero irrefutables investigaciones y denuncias del P.Luigi Villa y su revista Chiesa Viva…

    Parece que en el caso de La Salette, en su primera aparición no estaba esa frase en el secreto original pero fue producto de una revelación privada posterior, como sucedió en la aparición de Fátima.
    No pocos afirman que dicha frase y otras similares, “una gran cantidad de demonios saldrá en el año 1864″(¿1964 con la “Lumen” Gentium?), y otras que hacen referencia al Anticristo ” que nacerá de un obispo y una falsa virgen hebrea”, “que vendrá acompañado de seres del aire(?????)”, son agregados posteriores de la vidente Melanie, influida por su especial misticismo y espíritu apocalíptico(algunos lo dicen como si fuera un defecto o un extremismo, tonterías, es una muy saludable virtud); sumado al hecho de que el secreto de La Salette se mantuvo en silencio bastante tiempo. Creo que en Ecce Christianus salió una entrada en ese sentido.
    Ahora, esa “sentencia salettiana”, no signifca per se la sedevacante, aunque tampoco es descartable.

    Saludos estimado Sofronio, que el Niño Dios, lo guarde y lo instruya en su sabiduría divina.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s