Bergoglio bajo el anatema de Trento

1507-1

OTRA FRANCISCADA : “LA CONFESIÓN NO ES UN JUICIO”

La confesión no es un ‘juicio’ sino un ‘encuentro’ con Dios que perdona y olvida cada pecado a la persona que no se cansa de pedir su misericordia, recordó esta mañana el papa Francisco en la homilía de su misa matutina celebrada en la capilla de la Casa Santa Marta”.

Pero el Concilio de Trento amonesta, es decir, condena a Bergoglio por hereje:
“Si alguno dijere que la confesión de todos los pecados, no es un acto judicial…sea anatema”(Denzinger,919)
Bergoglio
Ludwig Ott lo explica en su Teología Dogmática:
“Cristo constituyó a los sacerdotes «como presidentes y jueces («tanquam praesides et iudices») para que en virtud del poder de las llaves pronuncien sentencia de perdón o de retención de los pecados» ; Dz 899.Para que exista un proceso judicial se requieren esencialmente tres cosas : a) autoridad judicial («auctoritas iudicialis») ; b) conocimiento del estado de la cuestión («cognitio causae») ; c) sentencia judicial («sententia iudicialis»).
  1. a) Cristo concedió a los apóstoles y sus legítimos sucesores el poder de perdonar los pecados. Los poseedores de este poder lo ejercen en nombre de Cristo y con autoridad del mismo.
  2. b) El poder de perdonar los pecados tiene dos aspectos: la potestad de perdonarlos y la de retenerlos. No se puede obrar a capricho en la aplicación de este poder, sino que hay que seguir la norma objetiva de la ley divina y el estado de conciencia del pecador. De todo esto se sigue que quien se halle revestido con esta autoridad debe tener conocimiento de causa tanto objetivo como subjetivo, y examinar concienzudamente la cuestión.
  3. c) Después de haber examinado la culpa y la disposición del pecador, el sacerdote, como representante de Cristo, pronuncia la sentencia judicial en virtud de la cual los pecados quedan perdonados o retenidosLo mismo que el perdonar los pecados, el retenerlos constituye una positiva sentencia judicial («sententia retentionis» ; Dz 899), no una mera omisión del poder de perdonar. También la imposición de obras satisfactorias es acto del poder judicial.
En la práctica penitencial de la Iglesia primitiva, aparece claramente la convicción del carácter judicial del perdón de los pecados. El pecador, después de haber confesado sus pecados y recibido la penitencia correspondiente, era expulsado formalmente de la comunidad de los fieles (excomulgado), y después que había cumplido la penitencia impuesta era admitido solemnemente en la iglesia. Tertuliano califica el juicio que se hacía sobre el pecador como «juicio preliminar, sumamente significativo, del juicio futuro» («summum futuri iudicii praeiudicium» ; Apol. 39). Cf. San Juan Crisóstomo In Is. 6 hom. 5, 1. La absolución como perdón de la culpa, considerada en sí misma, tiene, ciertamente, el carácter de un acto soberano de gracia; sin embargo, teniendo en cuenta los precedentes actos de aceptación de la autoacusación, la estimación de la culpa y las obras de penitencia impuestas al penitente absuelto, la absolución tiene también carácter judicial.( consultar original)
Y el Código de Derecho Canónico dispone:
“Al oír confesiones, tenga presente el sacerdote que hace las veces de juez y de médico, y que ha sido constituido por Dios ministro de justicia y a la vez de misericordia divina, para que provea al honor de Dios y a la salud de las almas”(canon 978, § 1).
¿Hasta cuándo nos humillará Francisco con sus disparates? ¿Se dará cuenta de que a este paso merecerá ser tenido por el primer Papa anticatólico? Si es que eso le importa…se pregunta la fuente de este artículo tomado de CATAPULTA.
Hasta aquí el artículo de CATAPULTA, quien no saca las lógicas consecuencias. Nunca hubo en toda la Historia de la Iglesia tanta cantidad de ciegos que no quieren ver. A partir de aquí el artículo de alguien que, en esto, tiene más sentido común:, y que concluye, para mí atinadamente, diciendo :

FRANCISCO NO ES CATÓLICO

Fuente: Moimunand blog

Se han hecho eco en muchos sitios web lo dicho por Francisco respecto del sacramento de la penitencia. Lo que más ha llamado la atención es la herética frase  “La confesión no es un juicio es un encuentro con Dios que perdona” (Véase la homilía entera  en AICA ). Un ejemplo de ello es lo escrito en en el blog Catapulta, en donde se llama a la homilía de Francisco en la Casa Santa Marta “Una franciscada“. A mi me parece evidente que eso es un decidido empeño en rebajar la calificación. Incluso en ese blog se  trae la cita de lo dicho en el Concilio de Trento

“Si alguno dijere que la confesión de todos los pecados, no es un acto judicial…sea anatema”(Denzinger,919).

Pues ante esto sólo ocurre preguntar la castiza pregunta ante lo de “franciscada¿Ahora se dice así? 

En algún blog,  el más leído en nuestro idioma y de millonarias visitas,  he leído recientemente que todo comentario que se atreva a mencionar sobre Francisco los términos “herejía” y “no católico”, sería borrado. Las dos cosas son tabú. Al bloguer sólo le ha faltado decir “Quia nominor leo“, porque me llamo león. O sea esta es mi casa y aquí no entran los que yo no quiero que entren.

A lo cual no hay nada que objetar. En este blog también se impide la entrada a los que no cumplan determinados requisitos. Tienen que ver con la política del blog sobre los insultos a terceros y ataques “ad hominem” o los que se aparten de la base fundamental que es la doctrina católica, tal como está expresada en el magisterio y en los catecismos, en particular el Romano.

Sin embargo aquí se piensa que es una exigencia de la doctrina católica el declarar aquéllo  que se le opone claramente. Por encima de las “personas”, que no merecen ni silencios ni maquillajes sobre lo que en realidad es una herejía o un franco apartamiento de la Fe católica. Si alguien no es católico y se prueba cotejando sus dichos o escritos con textos autorizados, podemos decirlo, es más debemos decirlo. Si es un “papa” también. [En realidad la única conclusión es la que enuncia la bula Cum ex Apostolatus , y el derecho divino, acerca de que había estado inhabilitado para serlo en su elección]

Aquí surgen dos objeciones entre otras muchas.

La primera es la confusión a que da  lugar la equivocidad  del término “juicio”.Todos podemos y debemos hacer juicios lógicos permitidos y exigidos por el dogma fundamental católico y aun humano: “El principio de no-contradicción”. Sin este “dogma” todos podríamos decir Existe Dios y No existe Dios. O “Cristo es Dios y no lo es”; La Trinidad de personas en Dios, quiere decir que en Dios hay sólo dos personas… etc.  Esto quiere decir que podemos razonar, y comparar, cotejar lo que alguien dice y lo que es propiamente católico.

Pero una cosa son los juicios lógicos y personales y otra distinta los “juicios públicos” y oficiales, para los que sólo están capacitados los tribunales competentes. En este sentido aquí nadie hace un juicio sobre el “papa” Francisco. Todo está explicado en el post Una acusación infundada.

La segunda objeción es la que se expresa en aquel celebre adagio teológico: “Prima Sede a nemine judicatur”. Lo cual es muy cierto si es que de verdad es la “Prima Sede”. No lo sería si de ella pudiera decirse algo así como “profiere herejías” o “No es católica”. Cosa aceptada por todos, aunque menos en nuestros días, pues a la vista del desarrollo de los acontecimientos, ya muchos aceptan que sería un mal menor un papa herético, o incluso ateo, y lo que es más “un Anticristo en el puesto papal”, antes que una vacancia prolongada. Pero no sería difícil probar que ésta es una posición ajena totalmente al catolicismo, y sobretodo al magisterio de la Iglesia.
Además de lo dicho, hay que tener en cuenta que la “sumisión al Romano Pontífice es necesaria para la salvación (Bula Unam Sanctam). El lema “Reconocer y resistir” está fuera de una mente tradicional y católica  (¿Es lícito resistir al Papa?). Aunque es verdad que resistir al Romano pontífice está permitido en cuestiones diferentes a lo que le es propio, o sea  la Fe y la disciplina de la Iglesia. (De esto habla San Roberto Belarmino en T.I,Lib. V. cap. 29, texto que algunos torticeramente aplican a su posición de resistir al Papa en materias en las que deben estar sometidos).

Dicho lo anterior como preámbulo a esta entrada y para justificar este escrito,  hay que decir que lo dicho por Francisco en su homilía del 23 de enero sobre el Sacramento de la Penitencia, es algo totalmente ajeno a la doctrina de la Iglesia, en varios puntos:

  • La confesión no es un ‘juicio’ sino un ‘encuentro’ (Véase el enlace al blog anterior donde queda demostrado). También se habla de ello en el cap. citado del Catecismo, particularmente en el nº 41 – son jueces los sucesores de los Apóstoles.
  • Él perdona siempre‘. Esto es verdad si hay un verdadero arrepentimiento, y propósito de la enmienda. Es más, debido a la obligación que existe de acudir al “Tribunal de la Penitencia”(expresión tradicional de la doctrina) que como bellamente explica el CATECISMO ROMANO  ( Parte II, cap. V) se deriva de la misma institución por Cristo del Sacramento, es preciso para obtener el perdón el propósito de confesarse. Decir lo contrario equivaldría a negar la necesidad del Sacramento, para quien ha contraído culpas graves, cosa que puede suplirse por el deseo de él en casos en que no haya negligencia o desprecio del sacramento. (Can.4 Sessio. VII Dz.847)
  • “basta arrepentirse y pedir perdón”, “no se debe pagar nada”, porque “Cristo ya pagó por nosotros”. Esta frase va directamente en contra de la doctrina católica, y de lo que explica el Catecismo Romano (avalado por bulas pontificias y explicado en toda la Iglesia durante siglos) (un caso evidente del infalible Magisterio Ordinario y Universal del que nos habla la Constitución dogmática del Concilio Vaticano Dei Filius).  Por otra parte la expresión “porque Cristo ya pagó por nosotros”  niega la Satisfacción  (no basta entonces arrepentirse y pedir perdón, porque es necesario el propósito de la enmienda, y la satisfacción, esta última por lo menos para la perfección del sacramento), es claramente luterana, o sea anticatólica. Nadie puede ser llamado católico diciendo eso.
  • Muchas veces las confesiones parecen una práctica, una formalidad: ‘pum, pum, pum, pum…¿Y el encuentro dónde está?. Mire “Padre” Jorge, en una confesión bien hecha no hay pum, pum, pum , es siempre un encuentro con la Misericordia de Dios, no se debe ridiculizarla. Con las cinco condiciones tradicionales sabidas por todos, no hay formalidad. Es más, el penitente sale de ella muy dispuesto a evitar los mismos pecados y a ofrecer a Dios la satisfacción, cosa que es muy grata a Dios.
  • “porque ir a confesarse no es ir a la tintorería para que te quiten la mancha”  Precisamente el símil de la mancha es utilizado por el Catecismo romano  al describir la virtud de la penitencia cuyos tres objetos  que como fin se propone el que de veras se arrepiente de su pecado… uno es BORRAR el pecado Y LIMPIAR toda culpa y MANCHA (Parte II, cap. V, nº7). El segundo y tercero objeto son respectivamente SATISFACER  a Dios (o sea PAGAR) y recobrar la Gracia divina. [Aquí hay que hacer el inciso que las afirmaciones del Catecismo vienen refrendadas por notas a pie de página que remiten al Concilio de Trento sobre todo y a otros concilios y a documentos del Magisterio de los Pontífices, dicho por si alguien cae en la tentación de despreciar el Catecismo que no es más que una explanación del magisterio de la Iglesia.]

Hay que observar que lo dicho de la virtud de la penitencia, que perdona el pecado con el deseo del Sacramento, vale ser dicho del mismo Sacramento, al que acompañan los actos de la virtud. El Sacramento además de la obligatoriedad, añade el quitar la incertidumbre (véase el nº 10 del cap. citado)  (que deriva del hecho de que “nadie puede estar seguro de sus propios actos” ( o sea de su arrepentimiento,  dolor y propósito).

Yo propongo a quien lea este post que lea en primer lugar la homilía de Francisco, y después la coteje con la doctrina del Catecismo Romano en el capítulo citado de la parte II.  La consecuencia obvia es que Francisco está muy alejado de la doctrina católica en lo que respecta al Sacramento de la Penitencia (como también en otras muchas cosas). El decir que Francisco NO ES CATÓLICO  es una consecuencia obvia de sus discursos, enseñanzas, etc.. El no verlo es un caso más de ceguera de mente y quizás endurecimiento de corazón.  Y eso es así, se pongan como se pongan bloguers, apologetas de Francisco, [ se debe referir el autor del artículo al tontuno pajarraco y muy cotilla  conocido como cigoña de la torre y a  liberales y peperos como REL y Fórum y Libertas o a los bienpagaos como  infocatólica e infovaticana] expertos en aclaraciones y demás. Y ha caído en innumerables anatemas como el arriba señalado.

Ahora bien las consecuencias necesarias en quien está aquejado de este mal, son las que siempre se han dicho y escrito en innumerables textos del magisterio y en la célebre sentencia de San Roberto ¿Como va a ser cabeza de la iglesia quien no es miembro suyo ?

Apéndice a lo dicho, subo aquí un comentario de empera   acerca de lo que piensa Francisco del “pecado”

ENSEÑANZA HERÉTICA DE FRANCISCO SOBRE EL PECADO
Bergoglio (Francisco), Conversaciones, pp. 101-102:
“Suelo decir que la única gloria que tenemos, como subraya San Pablo, es ser pecadores”.
Bergoglio luego dice en la siguiente página:
“Por eso, para mí el pecado no es una mancha que tengo que limpiar”.

Además los teólogos de la liberación también han pervertido el significado de pecado:
En 1991 , Jon Sobrino define el pecado como estructura social injusta.
Francisco, Conversaciones, p. 107: “… es un problema de pecado. Desde hace unos cuantos años, la Argentina vive una situación de pecado, porque no se hace cargo de la gente que no tiene pan, ni trabajo”.
Nótese bien que el único pecado del que habla Francisco son injusticias sociales pero Francisco no dice nada de los pecados contra Dios y su Fe y omite llamar al arrepentimiento ya que Francisco tiene un concepto herético de Pecado.
Francisco en la Entrevista con La Repubblica, 1 de octubre de 2013: “Los más graves entre los males que afligen al mundo en estos años son el paro [desempleo] de los jóvenes y la soledad en que son dejados los viejos… Este es, a mi manera de ver, el problema más urgente que la Iglesia tiene que enfrentar”.

 

[Pues a todo esto, nosotros nos alegramos de que se nos condene al ostracismo por decir lo obvio: FRANCISCO NO ES CATÓLICO].

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3 comentarios en “Bergoglio bajo el anatema de Trento

  1. estamos en la cumbre de lo que comenzo con Roncalli y Montini, por cierto si a montini le cogieron haciendo cosas indebidas en tiempos de Pio xii , no entiendo porque en vez de quitarle de en medio lo mandan a un lugar tan importante como Milan

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