Infalibilidad monolítica

El muy elogiado autor del presente artículo en los círculos más tradicionales, señala con certeza a mi modo de ver que, el papa no goza de la infalibilidad absoluta en su magisterio ordinario ni como doctor privado, sino sólo en cuanto que habla ex cáthedra, tal como define el Concilio Vaticano I. Reconocer, como no puede ser de otra forma, que el magisterio ordinario del papa no es infalible pero negar, a la vez ,que pueda haber error en ese magisterio no infalible, llevaría al absurdo de una nueva clasificación de la enseñanza que sería  “falible infalible” ¡Una locura!

Ahora bien, que un papa pueda errar o sostener una herejía en su magisterio ordinario (no confundirlo ni con el Magisterio ex cátedra del Papa ni con el Magisterio Ordinario Universal de la Iglesia, ambos infalibles) no conduce a sostener, como parece hacer el autor, que por tal razón Bergoglio pueda ser papa a pesar de los  errores doctrinales y herejías pronunciadas, además de manifestadas de hecho. Pues una cosa es sostener como doctor privado una opinión herética cuando el dogma no ha sido definido y estar, además, dispuesto a que cualquiera le pudiese corregir no cayendo en contumacia, ni tratando de imponer esa falsa opinión a la Iglesia (caso de Juan XXII) y otra muy distinta errar en casi todo de palabra y de hecho e imponer el modernismo doctrinal y litúrgico a la Iglesia a base de excomuniones y suspensiones a divinis, a ese efecto todas inválidas, pero que vedan la jurisdicción (ante los ojos de los fieles poco formados) a los sacerdotes fieles al Depósito Divino. Juan XXII fue un verdadero papa, de Bergoglio es legítimo dudarlo y no hay porqué asustarse, pues no por ello el Señor ha dejado de cumplir su promesa. Sostener que el papa puede errar (excepto cuando habla ex cáthedra) está defendido por la mayoría de los grandes teólogos, Sostener que un hereje pertinaz puede ser un verdadero papa, ninguno lo sostiene. Una armonía equilibrada del entendimiento del magisterio parece lo más adecuado para una, cada vez, más necesaria unidad entre los católicos fieles a la Tradición de la Iglesia.

Dicho lo anterior, les dejo con la lectura del estupendo artículo ;

INFABILIDAD MONOLITICA  Y DIVERGENCIAS ENTRE ANTIMODERNISTAS

“Y cuando vino después Cefas, o Pedro, a Antioquía, le hice resistencia cara a cara, por ser digno de reprensión; pues antes que llegasen ciertos sujetos de parte de Santiago, comía con los gentiles; mas llegados que fueron, empezó a recatarse y separarse, por temor de aquellos circuncisos. Y los demás judíos se conformaron con su porte disimulado, de manera que aun Bernabé fue inducido por ellos a usar de la misma simulación. Pero yo, visto que no andaban derechamente conforme a la verdad de la buana nueva, dije a Cefas en presencia de todos: Si tú, con ser judío, vives como los gentiles, y no como los judíos, ¿cómo con tu ejemplo fuerzas a los gentiles a judaizar?”  (Gálatas 2:11-14)

1. El mundo católico debe mucho al pueblo sencillo que conserva la fe verdadera, así como a los escritores y hombres de acción antimodernistas que en los últimos decenios han desarrollado ampliamente las doctrinas y acciones en defensa del depósito sagrado de la Tradición. En variados campos de la teología, especialmente en la eclesiología y en la liturgia, la profundización de los principios tradicionales ha sido notable; y, en el terreno práctico de la vida católica, igualmente, los antimodernistas han peleado con denuedo heroico que en el futuro la Historia de la Iglesia registrará con énfasis.

Divergencias en los medios antimodernistas

2. Sin embargo, son bastantes los desacuerdos que han surgido, en la teoría como en la práctica, entre los antimodernistas. Algunos aceptan incondicionalmente el Concilio Vaticano II, otros no. Algunos se llaman tradicionalistas, otros rechazan esa denominación [1]. Algunos dicen que el Papa Honorio fue hereje, otros lo niegan, y análoga divergencia existe con relación a numerosos hechos de la historia de la Iglesia. Muchos adoptan algunas teorías doctrinales modernistas, hasta tal punto que se apartan de la ortodoxia, a pesar de que continúen llamándose tradicionalistas. Y así continúan las diferencias en los modos de ver, llegando con frecuencia a graves antipatías personales.

3. En el actual momento histórico, no parece posible conciliar posturas tan diversas e incluso opuestas entre sí. Se puede esperar que, con el tiempo, con la maduración de las ideas, con la acción de la gracia que no puede abandonar a la Iglesia, las orientaciones de los fieles verdaderos caminen para convicciones convergentes y sólidas, de modo que, sumisos al Magisterio como manda la ley de la Iglesia, los antimodernistas acaben por armonizar mejor sus posiciones, respetando siempre el viejo principio: in necessariis unitas, in dubiis libertas, in omnibus caritas.
¿Una infabilidad monolítica?

4. Existe un punto doctrinal fundamental al que no se ve que los doctrinadores más eminentes del antimodernismo, así como sus seguidores, den la importancia que se debe. Se trata del principio de que puede haber errores y herejías en documentos del Magisterio pontificio y conciliar no garantizados por la infalibilidad [2]. En efecto, ese principio está en general ausente en los argumentos antimodernistas, que en los últimos decenios han alimentado y sustentado el orbe católico con la buena doctrina.

5. Negar de modo absoluto la posibilidad de error o incluso de herejía en un documento pontificio no garantizado por la infabilidad, es atribuir a esta un carácter monolítico, que no corresponde a lo que Nuestro Señor quiso e hizo al instituirla. Las prefiguras neotestamentarias son claras: la barca de Pedro casi zozobró, siendo salvada solamente por un milagro; Pedro renegó a Jesucristo, y no estuvo al pié de la Cruz. Para el episodio de la resistencia de San Pablo a San Pedro en la cuestión de los ritos judaicos, se pueden buscar las explicación más sutiles que se puedan pensar, pero es incontrovertible que San Pedro “era reprensible” (“reprehensibilis erat”)[3].

Sobre las enseñanzas no infalibles

6. En la historia de la infabilidad pontificia prevalece desafortunadamente hasta los días de hoy, incluso en autores tradicionalistas más consagrados, la división simplista y dicotómica, según la cual el Papa sólo puede hablar, en materia doctrinal: (1) como doctor privado, o (2) en una definición infalible del Magisterio extraordinario. Para tales autores, “non datur tertium”, esto es, no existe otro modo por el cual el Papa pueda hablar, no es posible salir de una de esas dos alternativas. En esa línea, queda en la sombra la tercera posibilidad, que es la de un pronunciamiento magisterial público, pero no infalible. En efecto, fue apenas a partir del siglo XIX que se explicitó mejor y se cristalizó la noción del Magisterio ordinario no infalible, y que los Papas y los grandes doctores profundizaron la doctrina preciosa y riquísima según la cual el Magisterio Ordinario puede gozar de la infabilidad, cuando es universal en el tiempo y en el espacio, rellenando aún las demás condiciones de la infabilidad.

honorioi

Papa Honorio I

7. Grandes autores de la neoescolática, preocupados en combatir el liberalismo, el modernismo y las herejías afines, siempre resaltaron la autoridad doctrinal papal, pareciendo insinuar con frecuencia una infabilidad monolítica, que existiría absolutamente en todas las circunstancias, como si no dependiese de condiciones, ni siquiera de las que fueron expresamente declaradas en el Concilio Vaticano I. Sin embargo en la neoescolática se encuentra frecuentemente más precisión en esos conceptos, haciéndose así claro que, ocasionalmente, o en periodos de crisis, o quizá en otras circunstancias extraordinarias, son posibles pronunciamientos papales que no expresen la verdad. Y, en esta materia, lo que vale para el Papa vale también, mutatis mutandis, para el Concilio [4].

8. Hay los que dicen que, aunque ni siempre garantizado por la infabilidad, un pronunciamiento doctrinal papal o conciliar no puede tener error. Esa posición se enuncia mejor de la siguiente forma: decir que una enseñanza no es infalible, no significa que en ella pueda haber error, significa apenas que tal enseñanza no está formalmente garantizada por el carisma de la infabilidad; para esa enseñanza, no obstante, incluso no asegurada por la infabilidad, permanece la asistencia del Espíritu Santo y por lo tanto vale el principio de que no puede tener error. — La buena doctrina, sin embargo, es otra. Esa asistencia prometida a la Iglesia puede ser absoluta, asegurando la verdad de la enseñanza, y lo es cuando están satisfechas las condiciones de la infabilidad. Cuando, sin embargo, no están satisfechas tales condiciones, es posible que el hombre rechace la gracia. Y se aplica entonces la regla enunciada por Santo Tomás: “quod potest esse et non esse, quandoque non est” (“lo que puede ser y no ser, a veces no lo es”). Como es lógico, no se ve como recibir la noción inflacionada y monolítica de la infabilidad, que llevaría al absurdo de un “falible infalible”[5].

Distinguiendo al herético del “heretizante”

9. Si puede haber error o incluso herejía en documentos papales y conciliares, a fortiori puede haber en ellos proposiciones que merezcan censuras menos graves. Aplicando ese principio al Concilio Vaticano II, se ve que el problema no es sólo saber si en el habría herejías formales, pero es también verificar si, al comparar con la Tradición, hay en sus documentos finales proposiciones que favorezcan al error o la herejía, con sabor de error o herejía, que ofendan a los oídos píos, escandalosas, o que merezcan otras censuras teológicas. En síntesis, no se trata apenas de saber si en el Concilio hay errores o herejías, sino también de verificar si en él hay proposiciones heretizantes[6].

10. Manifiestamente, una proposición conciliar errónea, herética o heretizante no se incorporaría al patrimonio de las verdades de la fe, por no estar satisfechas las condiciones de la infabilidad del Magisterio ordinario. Tal proposición sería una declaración fallida del Concilio, el cual no goza de una infabilidad monolítica. Además, en el caso que ocurran varias proposiciones heretizantes, articuladas entre sí en un mismo sistema, este, igualmente, no se incorporaría a la doctrina de la Iglesia.

Conclusión

11. Entiendo que son apodícticos los argumentos bíblicos y de la Tradición que fundamentan la doctrina de la posibilidad de error y herejía en un documento papal y conciliar no infalible. De otra parte, la noción de infalibilidad monolítica inspira la mayor parte, tanto de los sedevacantistas, cuanto de los neoconciliares que atribuyen fuerza dogmática al Vaticano II; y está en la raíz de las dudas, perplejidades y angustias que atormentan numerosos espíritus fieles. Un amplio esclarecimiento de esa materia sería un factor de convergencia, apto para eliminar mal entendidos y para reducir diferencias de visión que hay, en la doctrina y en la práctica, entre pensadores y movimientos antimodernistas.

Notas:

[1] Para indicar el género de aquellos que abrazan la fe verdadera, siguiendo la Tradición católica, uso preferentemente el término “antimodernistas”, que parece más amplio que los demás corrientes, como “tradicionalistas” y “antiprogresistas”.

[2] Vide “La Nouvelle Messe de Paul VI: Qu’en Penser?”, que publiqué en 1975, Diffusion de la Pensée Française, Chiré-en-Montreuil, Parte II, cap. IX et X, y los trabajos que cito allí.

[3] Gal. 2, 11.

[4] “(…) el problema del criterio de la infabilidad no se pone de manera esencialmente diferente en el caso del papa y en el del concilio ecuménico. En efecto, uno y otro pueden tener la intención de envolver su autoridad apenas parcial, o irrevocablemente. Sólo esta última voluntad es criterio verdadero de infabilidad” (Charles Journet, “L’Eglise du Verbe Incarné”, Desclée de Brouwer, 3ª ed. aumentada, 1962, t. I, p. 578, nº 1)].

[5] La expresión es de Jean Madiram, in Le faillible infaillible : l’analyse de Jean Madiran, La Riposte Catholique, 27.11.2012.

[6] Se puede preguntar si lo que aquí escribo no chocaría con el llamamiento de Benedicto XVI, en el discurso a la Curia Romana de 22-12-2005, para que el Concilio sea interpretado según una “hermenéutica de la reforma en la continuidad”. — En la misma ocasión, el Papa declaró que la aceptación del Vaticano II, “en grande parte de la Iglesia”, esto es por los antimodernistas, depende de una “correcta clave de lectura y de aplicación”. Con espíritu filial y de religiosa sumisión al Magisterio vivo en toda la medida en que la doctrina lo impone, digo que las dudas y polémicas sobre el Vaticano II, que hace décadas llenan de perplejidad a los católicos fieles, ciertamente se reducirán, o tal vez incluso desaparecerán, si Su Santidad declarase, de modo más específico de lo que hasta ahora lo hizo, y con precisión absoluta, cual es la “clave” de la interpretación del Concilio como “reforma en la continuidad”. Por su naturaleza, esa declaración no puede dejar de explicar si teológicamente es posible que haya proposiciones erróneas, heréticas o heretizantes en las enseñanzas conciliares de caracter doctrinal, que no satisfagan los requisitos de la infabilidad.

Pubicado el 06.02.2013 por Arnaldo Xavier da Silveir con el título del original de INFABILIDAD MONOLITICA  Y DIVERGENCIAS ENTRE ANTIMODERNISTAS
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Un comentario en “Infalibilidad monolítica

  1. Estimado Sofronio
    Me parece un planteamiento muy equilibrado, que nos libera de la falsa papolatría y también de la minimización de los gravísimos errores sin precedente alguno, de los Papas conciliares.

    Hay argumentos para sostener que siguen siendo Papas, pese a la herejía materialiter, y argumentos para sostener que han perdido la potestad y ya no son Papas. Objeciones a una postura y a otra. Y con argumentos razonables de una parte y otra.
    ¿Como es posible que tantos nieguen que hayan herejías y muy serias, como la salvación universal, como la herejía judaizante, como una cristología herética de pies a cabeza, herejías litúrgicas, ecuménicas, etc, liberalismo, etc., en el “magisterio ordinario” y libros de los Papas conciliares?

    Yo no sostengo la sedevacancia pero de ningún modo la considero irracional, siempre que este bien fundada. En el caso de Papas como Juan XXII, no ha habido ni de cerca nada similar a la gigantesca subversión e inversión antropocéntrica de la Fe, transformada en Fe en el hombre(Redemptoris Hominis), o Humanismo masónico(Paulo VI) o un brutal historicismo(Ratzinger).

    He encontrado estas citas, me parecen muy atingentes sobre el tema.
    “”Ni alguien es cismático por negar la sujeción al Romano Pontífice por tener dudas sólidamente fundamentadas concernientes a la legitimidad de su elección o de su potestad” (DE LUGO, Disputationes Scholasticae et Morales, De Virtute Fidei Divinae, disp. xxv, sect. iii, nn. 35-8)

    “No se puede contar entre los cismáticos a quienes rehusan obedecer al Romano Pontífice por considerar su persona sospechosa o,teniendo en cuenta los rumores en circulación, de dudosa elección” (F.X. WERNZ P. VIDALl – Ius Canonicum, 7:398, 1947″

    Creo que Castro Mayer decía que si bien un católico debe estar sujeto al Papa, la Iglesia suple en el caso sin precedente de la crisis actual, porque un católico no puede si quiere ser fiel y salvar su alma, seguir los errores y herejías del CVII, de JPII, BXVI, Francisco, Paulo VI. Si dice que los acepta y que no hay ningún error allí, o miente, o esta ciego ante lo evidente(lea Ut unum sint de JPII si puede y luego insista contra “los frikitradis”,”exagerados”,”tradilocos”,eetc) o es modernista como ellos. El P.Calderon dice que técnicamente ya no hay Magisterio, porque la mentalidad conciliar rechaza la objetividad e imperatividad permanente del Munus Docendi, por lo que no se podría hablar de herejías en el magisterio ordinario, sino falta de Magisterio ordinario. Lo que no quita la gravedad de sus herejías. Creo que son opiniones discutibles pero que deben ser tomadas en cuenta. Basta ya de tapar con un dedo las herejías de los Papas conciliares, rebajandolas a “errores teológicos”;”opiniones temerarias”,etc. Si, sin duda no todo lo que dijeron es herético, hay cuestiones que serían errores teológicos, opiniones temerarias,etc., pero han caído ante todo, en la suma de toda las herejías, en el modernismo. Nieguese todo lo demás, incluso lo más evidente(judaización, ecumenismo, salvación universal) y aun queda en pie lo absolutamente irrefutable. SON ACÉRRIMOS MODERNISTAS.
    Copio una opinión del Padre Paul Kramer sobre este tema.
    “It would be a mistake to generalize about all sedevacantists, as if “they” (all of them) do not understand the dogma of infallibility; and as if “they” (all of them) were per se some kind of non-Catholic sect.
    If one has positive doubt based on credible evidence against the validity of the election of a papal claimant, or that such a one is a public heretic; then, according to all the approved commentaries on Canon Law, one who withdraws from obedience from such a “papa dubius” is not guilty of schism or disobedience. I have known some priests who were properly schooled in theology who made a morally and theologically legitimate case for their belief that the see is vacant. They felt bound in conscience to hold that position, which is their right in conscience to hold. I, on the other hand, do not yet believe that one must declare the see vacant; but that it suffices to point out that the doctrines and policies of the conciliar popes are opposed to Catholic doctrine and the Law of God; and that therefore they must be opposed and resisted, and their will must be thwarted (as St. Robert Bellarmine teaches). The case of heresy against Bergoglio/Ratzinger is overwhelming. They both clearly fall into the category of “papa dubius” at best.
    The only remaining question is resolving the issue of a “papa dubius”: how such an issue is to be resolved remains an open question. Those who condemn all sedevacantists as schismatics or heretics have dogmatized their own opinions in the matter of an open question in the same manner as the rabid sedes who declare all who acknowledge Bergoglio or Ratzinger to be “apostates”. In both cases we are confronted with an intolerant mentality that operates on the principle, “No salvation outside of my opinion”

    Mis cordiales saludos en el Sagrado Corazón de Cristo Rey!

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