24 TESIS TOMISTAS :7ª: Substancia y los accidentes

24 TESIS TOMISTAS :7ª: Substancia y los accidentes

ONTOLOGÍA

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TESIS VII. — “Creatura spirituális est in sua essentia omni simplex. Sed remanet in ea compositio dúplex: essentiae cum esse et substantiae cum aecidentibus.”

“La criatura espiritual es plenamente simple en su esencia. Pero queda en ella una doble composición, la de la esencia con la existencia y la de la substancia con los accidentes”.

He aquí, en resumen, la aplicación de los principios anteriormente establecidos. La potencia y el acto son los primeros principios intrínsecos, constitutivos de todos los seres fuera de Dios. Luego en las alturas del Universo hallamos la criatura espiritual. ¿Cómo se verifica en ésta la composición de la potencia y el acto? Está como desprendida y libre de toda materia, de todo cuerpo y elemento corpóreo. Puede seguramente mover la materia y asumir un cuerpo, pero esto únicamente como agente o principio motor de tal vehículo material, sin informar tal cuerpo ni estar limitada y condicionada por él. Por esta parte, como no es recibida, posee una especie de infinidad hacia abajo que constituye la perfecta espiritualidad de la substancia angélica.

Toda su limitación es por lo alto, de donde le viene la existencia, estando por este lado sujeta a la ley fundamental de todas las cosas creadas, esencialmente constituidas de esencia y existencia, como principios realmente distintos: tanquam principiis realiter dis-tinctis, essentía et esse constant (Tesis III).

No es ella su último fin; no es su operación; la operación principia y. acaba, mientras que la substancia perdura. Es, pues, la operación angélica un principio distinto de su esencia. Estando, además, la potencia y el acto en el mismo orden, la facultad, principio de la operación, será un accidente, como lá operación misma. Tenemos, pues, en la criatura espiritual composición de la substancia con sus facultades y operaciones, que son accidentes. Ni el mismo Dios puede libertar la criatura de tal composición, como no puede libertarla de su condición creada.

Bien puede el Todo-Poderoso separar la substancia del accidente y sostenerlo así por sola su virtud divina, que supla el efecto de la causa segunda desaparecida; mas sería imposible producir una substancia desprovista de todo accidente, pues, sin poder de operación, fuera entonces árbol estéril, incapaz de todo fruto, ser mutilado, sin destino ni fin, y, sobre todo, porque jamás puede la criatura perder el accidente de relación o absoluta dependencia de Dios, inseparable de todo ser creado.

He aquí, en rápida síntesis, la Ontología de Santo Tomás, que tan limpiamente hace brillar la armonía de los mundos. En las alturas, lo hemos dicho ya, el mundo angélico, compuesto de esencia y existencia, de substancia y accidentes, mas dotado de un ser substancial indestructible e indivisible; abajo, el mundo corporal, no sólo compuesto de esencia y existencia, de substancia y accidentes, sino también corruptible en su ser substancial, por razón de sus separables componentes, llamados la materia y la forma. De esto vamos a hablar en las siguientes tesis, que resumen la Cosmología tomista.

Las anteriores proposiciones abstractas, al insistir tan aguda y profundamente en la esencial distinción entre el Creador y las criaturas, la infinita transcendencia del primero y la obligada imperfección de las segundas, suave y connaturalmente conducen el espíritu al acto de adoración a Dios.

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